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¡El mal humor es contagioso!

El mal humor de un padre afecta el desarrollo intelectual de sus hijos.

Por Flavio Serra  

Los hijos de un padre malhumorado desarrollan, con el paso del tiempo, problemas de:
● inseguridad.
●angustia
●estrés.

Esto afectará también a su evolución
■cognitiva.
■emocional
■lingüística.
■habilidades para socializar.

Lamentablemente el mal humor actúa como una EPIDEMIA y no tarda en extenderse a toda la familia. Se convierte en un “estilo de vida” que se repite en forma de círculo vicioso. La etapa de mayor vulnerabilidad de los niños frente a este tipo de conductas ocupa la franja de edad de los cero a los tres años.
Pero, ojo: esto no significa que si son mayores no se sientan afectados. El mal humor de un padre suele traducirse traducirse en un sentimiento de culpa en los hijos. Esto significa que los niños pueden llegar a sentirse responsables por la falta de control emocional de sus padres.

Los efectos de un padre malhumorado.

La angustia no es una condición que facilite aprendizaje. Todo lo contrario. En ese estado, la atención en el que la atención se suele dispersar. Hay una especie de “exceso” en las emociones y esto impide enfocar la energía psicológica hacia otros aspectos, además el estrés también supone un obstáculo para la continuidad de la actividad. Lo usual es que quien lo padece se torne inestable frente a sus responsabilidades. El mal humor del padre crea en el hijo una tensión adicional. Las exigencias académicas también son fuente de presión para el niño, de manera que tendrá que lidiar con dos fuertes demandas de manera simultánea. Por un lado, con el conflicto de culpa y confusión que se origina en el mal humor de su padre. Por otro lado, con la necesidad de responder a sus obligaciones. Es difícil que logre sortear todo esto adecuadamente.

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