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Un problema de todos los días.

Podemos ayudar enseñando algunas cosas, catarro o bronquiolitis.

¿Cómo podemos diferenciar un simple catarro de una bronquiolitis?

En un primer momento tenemos que hablar de dos tipos de infecciones respiratorias: Las que afectan a la parte superior del sistema respiratorio y Las que afectan a la parte inferior del sistema respiratorio.

Por Flavio Serra  

Las que afectan a la parte superior del sistema respiratorio, es decir, nariz y faringe (llamadas de vías aéreas altas). Aquí se encontrarían los catarros.

Las que afectan a la parte inferior del sistema respiratorio (dónde se encuentran los pulmones, bronquios, bronquiolos y alveolos), o llamadas de vías aéreas bajas. La más común de este grupo es la bronquiolitis, en la que los bronquiolos se inflaman y como consecuencia las vías respiratorias se estrechan impidiendo la normal circulación del aire.

Los síntomas de las dos enfermedades suelen ser comunes: tos, fiebre, moco y malestar general. Habitualmente la bronquiolitis comienza como un catarro de vías altas y hasta que no pasan unos dos o tres días no se sabe si va a derivar en bronquiolitis o no, por eso lo mejor es ir observando al niño para ver cómo se va desarrollando el proceso. Vamos a pasar a describir los dos procesos.

 

CATARRO

Sus síntomas más comunes son la fiebre, tos, moco o malestar general.

Los causantes son los virus (mas o menos hay unos 200).

No porque salgan a la calle o al patio cuando hace frío van a acatarrarse, si no que hay más riesgo  cuando están en la guardería o en ambientes cerrados o mal ventilados debido al contagio con otros niños.

Los antibióticos no cambian la evolución del catarro, ya que son eficaces ante las bacterias, no ante los virus.

La tos es un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para liberar las vías respiratorias. No está indicado el uso de medicamentos para evitar la tos, ya que no se ha demostrado su eficacia y, además, muchos contienen sustancias como la codeina que pueden ser más perjudiciales que beneficiosas en los niños.

 

La fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo, nos indica que nuestro sistema inmunitario está funcionando ,  y no debemos asustarnos cuando aparece. Se recomienda el uso de medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol y no utizar métodos para bajar la fiebre rápidamente como meter al niño en agua templada, más que nada porque es muy desagradable para la persona que tiene fiebre.

 

 BRONQUIOLITIS

 

La bronquiolitis es una infección respiratoria de origen vírico. Mientras en los adultos sanos y niños mayores de 2 años la bronquiolitis suele cursar como un proceso leve, con los síntomas similares a un catarro (tos, algo de fiebre, congestión y mocos), en los niños menores de 2 años (lactantes o bebés), y especialmente en determinados grupos de riesgo, la infección puede cursar con más impacto, incluso conllevar la hospitalización.

 

La bronquiolitis consiste en la obstrucción del aire de los bronquiolos, unas vías respiratorias que son más pequeñas en el caso de los bebés, que se encargan de transportar el oxígeno por los pulmones, desde los bronquios (vías respiratorias más grandes) hasta unas bolsitas en las que se hace el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono llamadas alvéolos pulmonares.

 

Por lo general la bronquiolitis puede durar entre 7 y 32 días, aunque la media de duración suelen ser 15 días.

 

La bronquiolitis es más frecuente en los meses fríos y el causante es el Virus Respiratorio Sincital (VRS) Este virus se conoce también popularmente como el "virus de los bebés" precisamente por la incidencia que tiene en los menores de 2 años y su impacto.