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El chiste de Martín

En una granja, vivían un burro y un gato, que disfrutaban jugando juntos... Un día, el burro cayó en una ciénaga y empezó a hundirse. Al verse en peligro de muerte, le pidió al gatito que fuera a buscar al granjero para que lo ayudara.

Por Martín Caram  

El felino corrió lo más veloz que pudo hasta la granja. Buscó y buscó al granjero, pero no lo encontró porque había salido hacia el pueblo con el único tractor disponible. Pero vio la nueva BMW coupé del granjero.

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Como las llaves estaban puestas, el minino cargó una soga en la moto y arrancó, con la esperanza de salvar la vida de su amigo el burro, y llegó a la ciénaga. El burro se sorprendió y a la vez se alegró de ver a su amigo llegando en una reluciente BMW. Se las arregló para aferrarse a la soga que le tiró el gato.

Después de atar el otro extremo a la parilla de la moto, el gato puso primera y arrancó. Despacio y con la ayuda de la poderosa moto, logró rescatar a su compañero. Feliz y orgulloso, el gato devolvió la BMW a la granja, antes de que volviera el granjero. Ambos animales se convirtieron en los mejores amigos.

Unas semanas más tarde, en una desgracia el gato cayó en un pozo bastante profundo. A los maullidos limpios, llamó al burro para que lo ayudara. El burro pensó y pensó. Dio una vuelta al pozo. Luego puso las patas delanteras en una orilla y las traseras en la otra, y le pidió al gato que se agarrara de su "miembro" y así podría sacarlo del pozo. El minino se agarró fuerte, fuerte y el burro dio un salto y pudo rescatarlo con éxito.

MORALEJA Si la tienes grande como la de un burro, no necesitás una BMW para levantar gatos.