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"Karoshi": La muerte por exceso de trabajo

Japón la muerte por sobrecarga de trabajo es tan frecuente que existe una palabra para mencionarla: “karoshi”. Es sinónimo de corbatas, maletines, derrames cerebrales y ataques cardíacos, y el Ministerio de Sanidad la reconoció como un problema de salud pública en 1987, mucho antes de que nos acostumbremos a decir “workaholic” o “burnout”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó al burnout en su Clasificación Internacional de Enfermedades: la define como un “síndrome derivado del estrés crónico en el lugar de trabajo, que no fue gestionado con éxito”. Ya en 2005 la Organización hablaba de una epidemia de estrés laboral y ahora caracteriza al burnout como agotamiento mental, emocional y físico.

El efecto karoshi: la sobredosis laboral que conduce a la muerte en Japón

Mientras Japón se alza como la tercera economía más grande del globo, entre mil y dos mil personas fallecen al año por exceso de trabajo. Si el país no cuenta con la jornada laboral más extensa del mundo, ¿qué lleva a sus ciudadanos a la muerte?

El caso de Miwa Sado fue la crónica de una muerte anunciada. En 2013 el corazón de la periodista de 31 años se detuvo. Sado, que trabajaba en 'NHK', la mayor emisora pública del país, se desplomó en su apartamento mientras sostenía uno de los tres teléfonos que utilizaba para trabajar.

Fue solo hasta 2017 que su fallecimiento fue catalogado por el Gobierno como "karoshi", o muerte por exceso de trabajo. Situación que las autoridades y las compañías, en su apatía, no logran detener. "Miwa estuvo cubriendo elecciones. Estaba sana pero trabajó varios meses seguidos sin fines de semana", explicó su madre, Emiko Sado.

Tras una investigación se concluyó que la reportera laboró 159 horas y 37 minutos de horas extras el mes que falleció, un exceso abrupto de responsabilidades que la empresa no vigiló con cuidado.

En Japón, la jornada oficial de trabajo comprende 40 horas, pero como en la ley no está establecido un límite estricto de horas extras a cumplir, las empresas han utilizado ese vacío jurídico en beneficio propio, tema que el Gobierno ha intentado regular sin mucho esfuerzo.

Una tóxica cultura laboral y una industria que no descansa, combinación mortal en Japón