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Carlos Bramante

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El siglo XXI corre y no le encontramos la velocidad

Es el desafío para nuestros representantes que asumen el 10 de diciembre. Las deudas con la sociedad se acumulan mientras el resto del mundo y el país las van saldando. Pobreza, indigencia, desocupación, obras inconclusas y anuncios incumplidos frenan la marcha.

Estamos a pocos días de la renovación parcial de los gobiernos Nacional, Provincial y Municipales. El 10 de diciembre parece un día cotidiano pero debemos celebrarlo porque representa el regreso de la democracia y el afianzamiento del sistema republicano. 

El gobierno federal renueva la composición del Congreso con una distribución histórico de bancas. El Presidente no contará con mayoría en las cámaras del Parlamento. Se trataría del sistema ideal para mantener el equilibrio y el control que necesitan los gobiernos.

Mientras tanto, en Corrientes asumirá su segundo mandato Gustavo Valdés y se renovará una parte de la legislatura. Suena contradictorio con el párrafo anterior porque el legislativo provincial aumentará la mayoría oficialista. Mas contradictorio aún, cuando escuchamos el análisis de la realidad nacional y provincial en boca de políticos correntinos.

Contradicciones que solo se explican con la "teoría del mostrador", dependiendo del lugar que se ocupa, se asume una postura determinada. Solo la habilidad de los mandatarios demostrará la eficacia o fracaso de estas teorías políticas. Todavía no terminamos de saber si es más útil la que otorga un escenario legislativo sencillo al ejecutivo o la que requiere de su capacidad para encontrar consenso. 

Ninguna es excusa sino oportunidad para saldar la deuda interna que mantienen la mayoría de los gobernantes. Por eso, planteo la necesidad de encontrarle la velocidad al presente siglo ya que, ha transcurrido casi un cuarto, y la historia parece repetirse. 

A fines del Siglo XX era común escuchar que estábamos atrasados 50 años. Es cierto que en los últimos hubo mayor celeridad pero a empujones de una globalización tecnológica que trajo internet. 

No olvidemos las dificultades de conectividad durante la pandemia que afectaron a miles de alumnos. Un déficit provocado por la realidad económica de las familias pero también por las mezquinas inversiones privadas y un Estado ausente. Un ejemplo concreto para comprender que vamos más lento que otros países. 

De todas formas, la modernización no solo es virtual sino debe ser real para que los organismos sean resolutivos frente a las necesidades de la población. Además de puentes virtuales, hacen falta viaductos reales que aporten mejor calidad de vida.

Por eso decía, al día siguiente de la elección provincial, que el resultado histórico conseguido por el Gobernador Valdés no era "piedra libre". Las deudas que persisten lo desafían a encontrarle el ritmo al Siglo XXI.

La responsabilidad de los gobernantes, no es excluyente de la que tenemos los habitantes. Los bajos niveles educativos van de la mano de políticas públicas pero también del reducido compromiso familiar. El bajo nivel de compresión de textos, en alumnos de nivel medio y superior, es el resultado de estrategias educativas erróneas y también de una sociedad que no estimula la superación colectiva. 

No olvidemos la necesidad de recuperar la cultura del trabajo. Ningún mundo virtual derramará dinero en nuestras cuentas sino hay fuentes laborales estables para todos. Hay que garantizar trabajo y que el ejemplo contagie a los que esperan ingresar al mercado productivo. De lo contrario, seguiremos empantanados en inútiles grietas que solo dividen la sociedad entre: "planeros" y trabajadores.

Corrientes registra necesidades básicas insatisfechas en gran parte de la población pero también otras "necesidades" que solo se saldan con infraestructura. Esas mismas obras que se anuncian repetidamente y nunca terminan de hacerse. Me refiero a las que fortalecerán el sistema productivo en general y, en particular, al turismo que tímidamente se desarrolla en la provincia. 

Para comprender mejor menciono algunos ejemplos de obras que van a ritmo del siglo pasado. La Ruta Nacional 12 que nunca termina de repararse. La Autovía 14 que a poco de inaugurarse colapsó el puente del cruce en las "Cuatro Bocas" del Sur y hace años espera su reparación. La travesía Urbana de la Ciudad de Corrientes anunciada en 2013 y sus 13 kilómetros parecieran construirse uno por año. Sin olvidar el puente sobre el arroyo Guazú, entre Esquina y Goya, colapsado en las inundaciones de 2017,  y que la falta de señalización llevó la vida de una persona. 

Solo son ejemplos de un "velocímetro" que nos advierte que vamos a una velocidad más baja que el resto del mundo en el Siglo XXI. Necesitamos potenciar los "motores" con Políticas de Estado y el compromiso de todos para no quedarnos en la periferia global y, menos aún, de la Argentina.