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Carlos Bramante

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RECLAMO DE HOSPITALES Y CEMENTERIOS PARA ANIMALES

Caminando entre "regalitos" de mascotas y otros problemas

Transitar las veredas se convirtió en una travesía. No es sencillo llegar a un lugar "sin agregado" en los calzados. Intento hacer un llamado a la tenencia responsable. Podrán prevenir los problemas sanitarios alertados por médicos y veterinarios.

Uno de los principales inconvenientes que hoy se presentan en las veredas de la ciudad de Corrientes es la "sorpresa" que dejan las mascotas. Convierten el tránsito peatonal en una impredecible y singular "carrera de obstáculos" por su inesperada presencia y escasa visibilidad.

En el centro se volvió un riesgo para cualquier peatón que no dispone de espacios verdes para limpiar sus calzados, recordando que el césped no es felpudo de nadie. Un solo ejemplo sirve para dimensionar las consecuencias de la problemática que hoy planteo.

Días pasados, una mamá que lleva a sus hijos a una escuela céntrica me relataba la travesía realizada desde el vehículo hasta el portón de ingreso. La conversación familiar es interrumpida por las constantes advertencias para que los pequeños no pisen las deposiciones caninas que "adornan" los pisos.

Es cierto que programamos nuestras actividades para llegar a destino con el tiempo justo y, además, vivimos en una gran ciudad sin infraestructura que dinamice nuestros movimientos. Tampoco podemos utilizar nuestro escaso tiempo para limpiar calzados tratando de evitar que se conviertan en distribuidores de excremento canino y propagadores de su molesto hedor.

En veredas concurridas no podemos canalizar el enojo porque el culpable "huyó" de la zona. Y no vayan a pensar que el acusado es el inocente animal. A él lo considero un integrante más de la familia y merece el bienestar que cualquiera puede reclamar.

 LOS PASEOS DE LA MASCOTA SON PARA IR AL BAÑO.
Los responsables somos los humanos que incorporamos una mascota sin asumir el compromiso de su cuidado. En alguna oportunidad plantee que los animalitos son víctimas de nuestros altibajos emocionales porque los convertimos en objetos de moda y descartables. Hoy voy más allá y sostengo que terminamos "humanizándolos", sin domesticarlos o sociabilizarlos antes de sacarlos a la calle.

Las campañas de concientización llevan años sin dar resultados y alguien podría pensar que perros y gatos aprenderían más rápido que nosotros. La simple recomendación de llevar bolsita para juntar las heces no se vuelve costumbre y pareciéramos burlarnos de ella. Un espacio político emprendió esa tarea y los "regalitos" terminan adornando los carteles colocados.

Pareciera que los "paseos" dedicados a las mascotas son salidas para ir al "baño" y elegimos la vereda del vecino más cercano o más lejano. Sólo depende del recorrido que estamos dispuestos a realizar o de la rapidez que demande la evacuación de nuestra mascota.

La problemática que planteo pareciera excesivamente doméstica, pero cualquier profesional de la medicina humana y veterinaria nos ayudara a darnos cuenta de que estamos equivocados. Podría transformarse en un grave problema sanitario para todos.

Tampoco las plazas pueden ser "baños" de mascotas. Las deposiciones contaminan y ponen en peligro la salud de miles de chicos que necesitan espacios verdes saludables para recrearse. Además, los animales sin control se vuelven peligrosos para ellos. Sus propietarios los dejan corretear mientras el impredecible instinto animal puede aparecer y provocar graves consecuencias.

Las autoridades tienen que diseñar una estrategia de educación para la tenencia responsable de mascotas. Si no podemos cuidar a los animalitos dentro de la vivienda, y los sacamos a la vereda, hagámoslo con los elementos necesarios para recolectar su peligrosa y contaminante deposición.

Hoy vuelvo a insistir con dos propuestas efectuadas tiempo atrás para Capital y las ciudades más pobladas de la provincia. Es necesario construir hospitales y cementerios para mascotas. Las veredas céntricas exhiben los "regalos" y los barrios sufren la pestilencia causada por cuerpos en descomposición de animales fallecidos.

La tenencia responsable de las mascotas es una misión de todos. Es parte de una evolución social en la que tenemos que involucrarnos. Es necesario hacerlo antes de que las consecuencias se vuelvan incontrolables. Así evitaremos andar a los saltos y dejaremos de sufrir los estorbos que delatan nuestro carácter irritable.

Muchas veces justificamos nuestras acciones erróneas utilizando diferentes estrategias. Algunos dicen: "No le molesta a nadie" y otros reprochan la falta de empatía con perros y gatos. También están los que se sienten discriminados por un simple llamado de atención. La discriminación es un asunto serio, al que ninguna "resistencia" a levantar las heces de una mascota puede banalizar.