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OPINION

LT21 en Alvear: historia del nacimiento de una propaladora que hoy cumple 61 años

Un poco más de 41 años después de la primera transmisión radiofónica en el país emitida desde la terraza del Teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires –algunos aseguran que fue del mundo-, "Papi" José Antonio Sosa y Mariano Pericles "Tico" Lucas hicieron lo propio en Alvear, Corrientes.

Así es que el 4 de abril de 1961 significa la fecha de nacimiento de LT 21 Radio Municipal Alvear, que hoy celebra su 61º aniversario.

En 1960 el entonces prefecto a cargo de la dependencia de la Prefectura Naval Argentina con asiento en Alvear, Juan Manuel Oliveira gestionó y logró que Papi Sosa quede al frente de la propaladora que la Municipalidad local tenía en el pueblo.

Aquello se trató de un sistema de amplificación que contó con una red fija, sostenida en columnas ubicadas en las calles, de cinco parlantes y una bocina difundiendo al aire libre.

Fue, en aquel entonces, la difusión pública del gobierno del pueblo. Pero no sólo sirvió para que se emitían mensajes oficiales, sino que tenía más un carácter social que oficial. Entre quienes ayudaron a sostener aquella primitiva experiencia comunicativa estuvo Maneco Silva.

Su comercio de ramos generales, Casa Maneco, fue quizás el negocio que impulsó desde un principio la propagación a través de la publicidad. "¡Casa Maneco, la casa que más entra en su casa!".

Con el transcurrir de los días finales del 60, y los primeros del año 1961, don Maneco notaba que la promoción de su comercio era escuchada en un radio de distancia muy limitado, y pensó que, subiendo un poco más el volumen del audio del sistema de parlantes, iba a sonar hasta en la tradicional esquina donde está el edificio donde funcionó la Casa Maneco. La intersección de las calles 9 de Julio y Marcelino Acuña.

El auspiciante explicó la situación, fundamentó la necesidad y solicitó que se suba el volumen de la propaladora. A partir de allí la publicidad empezó a escucharse más fuerte.

"¡Casa Maneco, la casa que más entra en su casa!", sonó fuerte y claro. Como el resto del audio que se emitía por aquella red de amplificación. Pero el reclamo no se hizo esperar. El gerente de la sucursal del Banco de la Nación Argentina se quejó que así no se podía trabajar. Los directivos de la Escuela de Comercio dijeron que con ese volumen del sonido de los parlantes era imposible dar clases. El jefe de la Comisaría Departamental también, espetó: "molesta".

Los reproches se sucedieron justo cuando la Municipalidad proyectaba llevar la red hasta el barrio Centenario. En una de las noches compartiendo el tiempo en la vereda, Papi Sosa le comentó esta preocupación a su vecino, Tico Lucas.

Dos días después Tico le dijo a Papi que tenía la solución. "Hay que tener un pequeño equipo de radio emisor en la Municipalidad e instalar estratégicamente parlantes en lugares que no molesten. Cada parlante con un receptor de la señal emitida desde la comuna".

Manos a la obra. Comenzó Tico a armar el equipo transmisor para satisfacer la necesidad de don Maneco sin molestar a los demás. Con los avances alcanzados Papi y Tico empezaron a soñar con una radio emisora, como las de Buenos Aires o de otras grandes ciudades. Emisor, canal, receptor. Surgió en ellos la idea del modelo básico de la comunicación.

El 4 de abril de 1961, a modo experimental, fue la primera transmisión. Como la antena instalada no ayudó mucho, el empleado de Entel, "Guilincho" Escalante les propuso a Tico y Papi que sumen en esta experiencia creativa al entendido en electrónica Juan Catalino Elizalde.

Catalino se incorporó al grupo el 5 de abril y construyó otra antena, que reemplazó a la precaria, y la instaló en la torre de la Iglesia Inmaculada Concepción de María, al lado de la Municipalidad, frente a la Plaza 9 de Julio, en la esquina de Bartolomé Mitre (ahora Hermanos Gómez) y Centenario.

El prefecto Oliveira consiguió recursos para adquirir algunos elementos básicos para sostener el flamente proyecto. Una radio en amplitud modulada. Así el prefecturiano hasta crédito tomó para dar con dinero que pueda financiar la inversión.

Apareció el profesor Jorge Seleme y le sugirió a Tico que construya un oscilador fonográfico y con este equipo dejar atrás los inconvenientes que se presentaron en las primeras emisiones. Así fue, mejoró notablemente el sonido que salía de los receptores.

Una de las noches de domingo de 1962 el grupo de los locos de la torre de la Iglesia trasladaron los equipos desde la Municipalidad por la calle Centenario, entre Mitre y San Martín, hasta un edificio cedido por el comerciante Rafael Meneses, por la calle Eladio Hidalgo, entre Carlos Pellegrini y Moreno.

La mudanza se debió que iba a asumir como intendente municipal Aníbal Lacroix, y con él no se había hablado sobre el futuro del proyecto de la radio. La incertidumbre obligó al rápido y nocturno traslado como una operación de salvaguarda preventiva.

Establecida en su nueva sede la emisora fue bautizada Radio Cultura. Ya por entonces la transmisión llegaba con claridad hasta el barrio Centenario.

"¿Es una radio clandestina?", fue la pregunta que se hicieron en Buenos Aires. El interrogante se formuló tras una denuncia contra Radio Cultura de Alverar sindicada por el entonces director de LT12 Radio General Madariaga de Paso de los Libres.

Desde la Capital Federal se indicó investigar y de comprobarse la existencia ilegal se impartió la orden de detención en perjuicio de los responsables. Estos eran: el sacerdote de la Iglesia alvearense, padre Julio Arguello, y Oliveira, el prefecto ya retirado.

Fue una conmoción en el pueblo. Hasta obligó la intervención de quien por entonces fue ministro de Salud Pública, el alvearense médico Miguel Sussini. La situación derivó en el cierre por alrededor de cuatro meses de la radio. Luego se consiguió una autorización precaria y volvió a funcionar.

Durante un viaje a Buenos Aires de Papi y Tico en 1964 se consiguió la licencia. La emisora se legalizó con el plantel inicial oficial que fue conformado de la siguiente manera: director, presbítero Julio Argentino Arguello; administrador, Juan Manuel Oliveira; director artístico, Juan Catalino Elizalde; locutor José Antonio Sosa, y técnico operador, Mariano Pericles Luca.

Antes de que la radio cumpla sus 50 años, en 2011, el exoperador y colaborador Julio Álvarez, residiendo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue el mentor y trabajó para que la emisora esté en Internet y se escuche en todo el mundo.

Asistido por el operador Emanuel Riquelme, consiguió que LT21, a través de que su señal esté en la red de redes, tenga el alcance jamás imaginado por los locos de la torre de la Iglesia, jamás soñado por don Maneco Silva.