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Carlos Bramante

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RECLAMOS POR INJUSTICIA CONTRA MENORES

No les "roben" los sueños a los niños y jóvenes

Virasoro es epicentro del reclamo social por la muerte de un adolescente en un hogar de niños. También se conocieron casos de abusos en distintas ciudades de Corrientes. Se necesita compromiso institucional para proteger a los más vulnerables.

La pujante ciudad del noreste correntino está conmocionada hace varias semanas. Cristian soñaba ser cantante desde muy pequeño pero quedó trunco con apenas 14 años. Su vida, y la de sus hermanos, no fueron fácil desde muy chiquitos. Hace años están institucionalizados, y a pesar de las dificultades, siguen imaginando un futuro mejor.

Al principio se informó que fue un suicidio pero las dudas movilizaron a los vecinos.

El malestar social hizo comprender a las autoridades la gravedad del caso y permitió el cambio de carátula en el expediente judicial y la separación del cargo a la directora del establecimiento "Rincón de Luz".

Durante marzo también se conocieron otros hechos de supuestos abusos ocurridos en diferentes contextos. En Santo Tomé, la madre de una adolescente denunció al profesor de una iglesia evangélica que habría abusado de su hija a los 12 años.

En San Cosme, un padre relató que su niña habría sido atacada sexualmente a los 9 mientras concurría a una sede religiosa cristiana.

En la última semana época publicó el testimonio de la madre de una adolescente de 14 años que llegó, desde Lomas de Vallejos a la ciudad de Corrientes, con el sueño de una mejor educación.

 MOVILIZACIÓN EN VIRASORO.
La mujer denunció a su expareja porque habría abusado de su propia hija. En diálogo con Radio Dos, Cristina Cabrera reprodujo la frase estremecedora que le dijo la adolescente: "Mami, mi papá me violó".

La violencia intrafamiliar se repite con más asiduidad de la que conocemos a través de los medios. Muchos casos no trascienden por el temor de las víctimas, el desconocimiento familiar para denunciarlos o las amenazas de los autores, a veces, protegidos por otros familiares.

Sólo cabe recordar los casos de niñas madres que envuelven alguna o varias tipificaciones del Código Penal. El paso del tiempo y su ausencia en los medios lleva a que desconozcamos el resultado judicial.

Esta situación nos obliga a los periodistas a una autocrítica por la falta de seguimiento que contribuye con una cuota de impunidad.

Tampoco debemos olvidar los casos de violencia protagonizados por efectivos policiales.

El último sucedió el verano pasado en playa Arazaty, cuando varios jóvenes huyeron de un procedimiento policial que concluyó con la muerte de Lautaro Rosé en las aguas del Paraná. Hoy se encuentra en etapa investigativa y la Justicia ya decidió el procesamiento y prisión preventiva de cinco policías.

Sólo resta esperar que la mora judicial no afecte el proceso como sucedió en el caso de Raúl Cardozo, el embarcadizo de San Lorenzo que murió quemado en la comisaría de esa localidad en 2012.

Recién en 2017 un tribunal Penal condenó a tres policías por los delitos de apremios y homicidio calificado en procura de impunidad.

El fallo quedó firme en 2020 tras la revisión del Superior Tribunal. En conclusión, se hizo justicia ocho años después de ocurrido y gracias al reclamo familiar.

El caso de Virasoro también permitió conocer el testimonio de otros menores que llevan buena parte de su vida en hogares de niños. Algunos cumplieron los 18 años y, sólo por llegar a la mayoría de edad, pudieron buscar un futuro diferente.

Esta realidad demuestra que el proceso de adopción vigente sigue siendo engorroso pero también afectado por la desidia institucional para avanzar en los mismos.

Los testimonios reflejan que los refugios se convierten en "depósitos" de vida humana en lugar de hogares de tránsito para niños vulnerables. La "puerta de salida" a una vida mejor termina siendo de "entrada al infierno" que los convierte en adultos sin preparación.

La semana pasada el gobernador Gustavo Valdés les dijo a sus funcionarios que "es fundamental no quedarse sentados".

Quizás el Mandatario no sólo transmitió en público el reclamo de la sociedad ante la pregunta de un periodista, sino por haber observado hechos que dejan al descubierto que no se hizo lo suficiente para prevenirlos.

Hacen falta "tirones de oreja" para que funcionen las instituciones y, no necesariamente deben surgir de la movilización social.

También se necesita evaluar y resolver las razones de fondo. No quedan dudas que son muchas pero hay un eje fundamental que debe ser atacado en lo inmediato. Está compuesto en sus extremos por las carencias económicas y educativas.

La educación otorga herramientas defensivas contra quienes quieren "robarse" el futuro de niños y adolescentes. Por eso, hay que combatir los elevados índices de deserción escolar.

La ministra de Educación, Práxedes López, se propuso como objetivo central de su gestión y, la conclusión exitosa, contribuir a evitar más víctimas.