Corrientes 11 °C
Min. 8 °CMax. 16 °C
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/112108
Marcela Tomasella

Autor

DEBE SER PRIORIDAD DENTRO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

La educación debe marcar agenda

Esta es la hora de la calidad. En vísperas de otro año electoral es bueno recordarlo porque seremos muchos los que pediremos cuentas. El desafío del futuro se define en las decisiones del presente. Es imprescindible un pacto ético que vele por el derecho a aprender de los estudiantes por encima de cualquier consideración sectorial.

La educación debe marcar agenda y ser prioridad dentro de las políticas públicas. Es el momento de rescatar la escuela en la que los niños aprenden, la de los maestros que no temen ser evaluados y de los que no dejan de estudiar.

La vuelta a las aulas tras dos años de cierre ensayó en este 2022 una apuesta por la "normalidad" con excepción de los barbijos que siguen siendo objeto de debate. Los medios y las redes sociales nos muestran un coro de gente indignada: docentes, padres y ciudadanos de a pie. Los académicos se han visto superados por otros actores del sistema.

La realidad discurre en dos dimensiones. La inmediatez de la coyuntura manda, desde la política educativa oficial encarnada en el CFE, los sindicatos y grupos afines. También opinólogos varios. Todos hablan de educación, es fácil. Una sinfonía desafinada de protestas con buenas intenciones, pero sin rumbo. La política educativa es mucho más que un posteo en redes o dos minutos de catarsis en los medios.

 
La otra dimensión es la de la mirada a largo plazo. La que ha visto en este momento histórico una oportunidad de tender puentes y soluciones. Planteo dos temas centrales: la necesidad de evaluar y la de elaborar un plan que compensara las pérdidas más que evidentes en todos los niveles del sistema. Un llamado de atención sobre el peso de la desidia que hipoteca el futuro de millones de niños y jóvenes. Advertimos sobre el fraude educativo que constituían las políticas de promoción automática que se hicieron realidad hacia el fin de ciclo escolar. Asistimos y somos parte de un gran simulacro en palabras de Guillermina Tiramonti. Hace mucho que sabemos que nuestros chicos aprenden poco y más del 50% no termina la escolaridad obligatoria. Lo cierto es que la pandemia sólo agravó el colapso del sistema definido tan claramente por Mariano Narodowsky en su libro de 2018.

La necesidad de digitalización del sistema educativo, la "reacción conservadora" que planteaba la vuelta al status prepandemia, las consecuencias de no invertir sostenidamente en educación traducida en la baja capacidad de respuesta del Estado, el apoyo horizontal que recibieron los docentes de parte de sus pares son temas insoslayables.

 
El desafío del futuro se define en las decisiones del presente y el racconto precedente constituye sólo un punto de partida para definir una agenda educativa que supere la coyuntura y empiece a desarrollar soluciones. Esto implica volver a los temas que sólo se han agravado, pero siguen siendo centrales: la formación docente inicial, una carrera docente jerarquizada a partir de un desarrollo profesional que reconozca el mérito, la innovación y los resultados en términos de calidad. Un pacto ético que vele por el derecho a aprender de los estudiantes por encima de cualquier consideración sectorial.

 
La pandemia logró unirnos en una comunidad que produce conocimiento y ha hecho la diferencia en estos dos años de aulas cerradas. Se abrieron las aulas gracias al arrollador impulso de los padres que apoyamos y sostenemos. Por eso, frente a los opinólogos y los indignados mediáticos de última hora es bueno hacer memoria de todo lo hecho durante estos dos años y no perder el norte; trabajar en el presente para ganar el futuro. Y agradecer a todos los que tan generosamente compartieron estudios, investigaciones en espacios de intercambio tan diversos que hicieron realidad el objetivo el aprender toda la vida.

Esta es la hora de la calidad. La educación debe marcar agenda y ser prioridad dentro de las políticas públicas con la dimensión que la empresa merece. En vísperas de otro año electoral es bueno recordarlo porque seremos muchos los que pediremos cuentas a quienes pretendan ganar voluntades a base de demagogia y asistencialismo.

 
Es el momento de recuperar a la escuela que enseña y donde los niños aprenden. La escuela de los maestros que no temen ser evaluados, de los que no dejan de estudiar y de esa comunidad educativa que también incluye a los padres, a las familias, primeros educadores y socios en esta empresa de la que depende el futuro de todos los argentinos.

Aprobar no es aprender. Y, sin embargo, los aprobaron a todos…