Corrientes 16 °C
Min. 11 °CMax. 19 °C
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/114164
Marcela Tomasella

Autor

FALTA DE PROFESIONALES DE LA SALUD CAPACITADOS

El aprendizaje, ¿en riesgo?

Existe un dolor silencioso que afecta a cada vez más niños en edad escolar.

 La pandemia dejó huella y más allá de todos los aprendizajes que podemos ver como positivos, las muertes por COVID-19 y los trastornos en la salud mental no son las únicas consecuencias negativas de su paso por nuestras vidas. Existe un dolor silencioso que afecta a cada vez más niños en edad escolar.

Por un lado, empezaron a detectar una necesidad creciente de profesionales que puedan asistir problemáticas emergentes en el campo de la salud mental y de la discapacidad, generando un incremento de la demanda por parte de los agentes de salud que es notablemente mayor a la cantidad de trabajadores disponibles actualmente en el mercado. En los últimos años se registró un aumento de personas con discapacidad, vinculado principalmente a la incorporación de nuevos criterios diagnósticos. Actualmente la discapacidad no comprende únicamente alteraciones funcionales vinculadas a la motricidad, la cognición y lo sensorial sino que abarca muchas más dificultades consideradas dentro del marco de lo subjetivo o emocional, no obstante lo cual afectan al desarrollo motriz, cognitivo y sensorial de las personas. Una de las problemáticas que mayor incidencia tiene en la consulta es el diagnóstico de trastorno del espectro autista o autismo, que creció considerablemente junto con la aparición de trastornos asociados al lenguaje y comunicación.

Como efecto directo de la pandemia, las escuelas reportan cada vez más niños con adquisición tardía de las funciones de lenguaje y con profundas dificultades en los procesos de aprendizaje. Son cada vez más requeridos dispositivos de apoyo a la inclusión y a la integración escolar en el aula.

He aquí un enorme problema. Nos encontramos ante un déficit en la cantidad de profesionales que se consideran preparados para la integración escolar de alumnos con necesidades educativas especiales. De acuerdo a lo dispuesto por los organismos gubernamentales intervinientes, las integraciones escolares sólo pueden ser realizadas por psicólogos, psicopedagogos o maestros de educación especial. Sin embargo, no se hallan profesionales disponibles para cubrir todas las integraciones escolares que se requieren, peligrando las trayectorias de cada vez más alumnos con necesidades educativas especiales.

Las consecuencias de esta problemática son dramáticas: muchos niños y adolescentes están a la espera de recibir el acompañamiento de un integrador, quedando por fuera de la escolaridad, ya sea porque no asisten a la escuela o porque no cuentan con el apoyo que necesitan en el aula. Las familias y los centros de apoyo a la integración escolar piden que se flexibilicen las condiciones requeridas en los profesionales para las integraciones escolares y los perfiles para el acompañamiento escolar en proyectos de educación inclusiva en escuelas de gestión pública y privada. Que las integraciones escolares puedan ser cubiertas por estudiantes avanzados de carreras de salud, docentes y acompañantes terapéuticos podría ampliar considerablemente la cantidad de profesionales preparados para acompañar las trayectorias escolares de alumnos con necesidades educativas especiales.

Como sociedad enfrentamos una enorme problemática: los niños están en lista de espera y la educación no puede esperar. Desde el inicio del ciclo lectivo 2022 se triplicaron los casos de alumnos con algún tipo de problemática, ya sea discapacidad como de salud mental. Y, aquí, también apunto, no sólo a la falta de profesionales dentro de las instituciones escolares, en forma permanente (no semanal, como es ahora) sino a las familias.

La familia se encuentra ante esta problemática y lo primero que hace es, con razón, confiar en el criterio profesional. Pero lo importante es el acompañamiento desde la casa. Un adolescente no puede estar en un ambiente escolarizado 9 horas. Además, la presión que ejercen sobre los docentes, que, la mayoría de las veces no están capacitados ni formados para manejar este tipo de acompañamientos. La solución no es que el adolescente pase a cualquier costo, incluso el de la integridad docente cuestionada. Sino, que se generen las circunstancias de aprendizaje que se requieran para que aprendan con placer y sin presión y, sin sobreprotección. La educación no puede esperar.