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Carlos Bramante

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Asimetrías sin solución

El discurso condicionado por el interés electoral pierde fuerza

Los subsidios al transporte visibilizaron la discriminación al interior en favor de Buenos Aires. Provocó medidas de fuerza afectando a miles de usuarios. Gobernadores y dirigentes dividieron sus opiniones. Hubo enojos y silencios

Detrás de una cuestión doméstica, como el funcionamiento normal de un servicio indispensable, hay causas estructurales que sólo se resuelven con acuerdos políticos serios y golpeando las puertas necesarias. Sin miedos ni oportunismos electorales.

El paro del transporte dejó al descubierto las "etéreas" asimetrías. Las denomino así porque hace décadas hablamos de ellas, pero, más allá de algunos ejemplos repetidos, pareciera que los gobernantes no la sienten en "carne propia".

Por el contrario, la medida de fuerza aumentó el malestar de los debilitados bolsillos familiares obligados a financiar costosos transportes alternativos. Y también pregunto: ¿algún político recorrió la ciudad un día de paro y observó a las familias caminando decenas de cuadras para cumplir sus compromisos?

A quienes no ponderan las consecuencias de las asimetrías hay que recordarles que en Corrientes se abona $60 el boleto de colectivo y en Buenos Aires sólo $18. Pagar tres veces más caro es el resultado de una política de subsidios que se mantiene inalterable pese al cambio de signo político en 2015.

Las alianzas electorales que gobiernan hace dos décadas utilizan la misma metodología: privilegiar al AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Una de las últimas medidas, perjudiciales para el interior, se adoptó en 2018 cuando se firmó, en el gobierno de Mauricio Macri, el denominado "Consenso Fiscal".

No se trata de una pelea entre Buenos Aires y el resto de Argentina. Sólo tenemos que darnos cuenta que detrás de ese privilegio para la zona más rica del país hay una manipulación electoral de los gobiernos de turno para conservar el poder, una consecuencia de la reforma constitucional de 1994 cuando se dejó sin efecto el Colegio Electoral. Para algunos anacrónico y para otros tan vigente y necesario como en Estados Unidos.

Cuando el aspirante presidencial y actual Jefe de Gobierno Porteño habla de discriminación en la distribución de los fondos de Coparticipación debería preguntarse qué sienten los habitantes del interior pagando tres veces más por un servicio básico. Sin olvidar que el ingreso promedio de la región apenas equivale a la mitad del que tienen los habitantes de CABA.

Estos son los problemas reales de la sociedad y, aunque parezcan domésticos, se resuelven con políticas acertadas y equilibradas. Los gobernantes y la dirigencia deben comprender que el federalismo no se defiende con ideologías ni banderías políticas. Tampoco las asimetrías se combaten con "compromisos" electorales que maximizan o minimizan la intensidad del reclamo de acuerdo a la "vereda" que ocupan.

Pareciera que la arboleda tapa el bosque de los reclamos y tampoco deja ver la raíz del problema. Mientras tanto, el centralismo porteño goza de "buena salud" gracias a la defensa, por acción u omisión, de la dirigencia y gobernantes del interior. Y para darnos cuenta de esa realidad miremos la diferencia en la fuerza del reclamo por los subsidios al transporte que exhibieron los gobernadores de las provincias afectadas.

Llamativamente varios mandatarios del Norte Grande, siendo parte de la alianza electoral nacional, fueron más críticos que aquellos ubicados en las antípodas del Frente de Todos. Quizás entendamos al recordar que estos últimos son cercanos a la oposición electoral cuya cabecera está en Buenos Aires y uno de sus candidatos para 2023 es Horacio Rodríguez Larreta.

Las asimetrías se volvieron una urgencia y no se puede postergar la resolución de las que hoy erosionan el poder adquisitivo de la gente. Tengamos presentes las declaraciones del presidente de la FATAP, Gerardo Ingaramo, quien advirtió que "los paros van a continuar" si no se modifica la actual distribución de fondos.

Las grandes reuniones de mandatarios y funcionarios que no resuelven los problemas de la gente carecen de utilidad recordando que la última se realizó el viernes pasado en Tucumán. Se convierten en encuentros protocolares que sólo sirven para viralizar en redes sociales la foto del momento a través de los ejércitos de trolls. Mientras tanto, las soluciones brillan por su ausencia.

La consecuencia es la pérdida de confianza en el Estado para resolver los problemas sociales. Y por ello surge con fuerza una opción electoral que propone "pulverizar" su existencia. Y pareciera que la dirigencia actual no asimila ese discurso que, al igual que los dinosaurios, podría extinguir su futuro político.