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Carlos Bramante

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El frío expone las necesidades y desnuda la pobreza

El invierno acentúa las carencias. Una madre comunicó a la docente que su hijo no asistía a la escuela por falta de abrigo. La solidaridad permitió que Martín vuelva a clases.

Todos repetimos la letra del Chamamé "Para volver a soñar" y, casi sin advertir el auténtico significado de la estrofa, decimos que: "CORRIENTES NO TIENE INVIERNO". Sacada de contexto, como acostumbran a defenderse algunos políticos, podría decirse que es una estación del año benigna para los habitantes de la provincia.

De todas formas, habrá que ver si la interpretación que hacemos de esa frase, diferente al sentido que le dio el autor, no está hecha desde la comodidad de nuestros abrigos de moda o los modernos ambientes calefaccionados.

La realidad demuestra que ese confort no está disponible para todas las familias argentinas.

Algunas perdieron su estándar favorable de vida por culpa de un país que no ofrece una mayor estabilidad laboral.

Otras, enfrentan las penurias de una economía "circular" que nos lleva a vivir en permanente crisis.

La semana pasada Radio Dos accedió al testimonio de la madre de Martín. Una mujer correntina que le escribió una esquela a la docente de su hijo para comunicarle que este no podía concurrir a clases porque tenía frío y no contaba con abrigo para enfrentar las bajas temperaturas.

Destaco el valor de esa madre por animarse a enviar la nota al establecimiento y visibilizar la realidad de miles de familias. Otras, prefieren evitar la exposición para no someterse a la estigmatización de la pobreza.

Los calificativos de un sector de la sociedad no suelen ser tolerantes con los más necesitados.

Su testimonio se convirtió en un llamado de atención para la dirigencia, pero también pone en evidencia que hay un cambio de época en la sociedad.

Hoy, muchos se animan a pronunciar ese "grito" desesperado de ayuda para que no se frustre el futuro de sus hijos.

Desde esta columna siempre resaltamos la pérdida de la cultura del trabajo. Esta vez, no podemos generalizar; la mamá de Martín atraviesa la desocupación hace tiempo y su interés por trabajar lo vuelca en una cooperativa y un comedor barrial.

 
Un chico que no estudia es un adulto condenado al fracaso.

Y su fracaso, no es individual, sino de toda la sociedad que se enmarca en la actualidad.

Sus consecuencias, las padeceremos tras elegir una salida alternativa: el delito o la drogadicción. Y cualquiera de nosotros podemos ser sus víctimas al hacer muy poco para prevenirlas.

La pobreza es responsabilidad de toda la dirigencia política. Nadie queda exento de responsabilidad y tampoco tienen derecho a "usar" a los pobres en sus discursos relatando las "frías" estadísticas del INDEC. Debemos ser conscientes de que esos números son de "carne y hueso" y la mínima milésima representa a personas con necesidades.

 
La pobreza no se puede silenciar y nadie debe intentar hacerlo. Ni de manera directa ni a través de "mensajeros" para intimidar a los que reclaman o a los comprometidos con las necesidades del prójimo. Así, la dirigencia tiene que convertir a los referentes de base en sus "ojos" de cada barrio y no hacerlos promotores del silencio y menos del miedo.

Algunas voces están demasiado silenciosas. Por eso felicito a la docente que hizo el llamado a la comunidad para ayudar a Martín. Ella puso en práctica las palabras del Papa Francisco cuando les dijo a los jóvenes "Hagan lío y organícenlo bien". Algunos referentes locales perdieron la "juventud" de su sensibilidad social y no transitan el camino sugerido por el máximo pastor de la Iglesia Católica.

La pobreza demanda soluciones gubernamentales porque la solidaridad es auxilio temporal. De todas formas, debemos destacar que frente al reclamo de Martín, esta no se hizo esperar y miles de correntinos salieron a socorrerlo. Desde un comercio que donó 60 pares de zapatillas, a muchísimas personas que acercaron donaciones. Saben que Martín no es el único y sólo fue vocero de sus compañeros.

 
Algunos dirigentes sostienen que el regreso de la democracia no logró resolver la pobreza. En realidad debemos decirles a esos mismos políticos y, más aún, a quienes tienen función de gobierno (nacional o provincial), que pasaron cuatro décadas y no solucionaron los problemas de la gente. Y nadie interprete este párrafo como añoranza de un pasado que nunca más debe volver. Sólo podremos conseguirlo con más democracia y educación.

Al frío del invierno correntino necesitamos prestarle atención, trabajar en terreno y comprometernos en la detección de los más necesitados para darles una solución. Sin ánimo de contradecir a los autores de nuestro cancionero, quiero decir al final de esta columna que: CORRIENTES TIENE INVIERNO.