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Carlos Bramante

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LA AGRESIÓN SUCEDIÓ EN ENERO DE 2021

Condenar un "relato salvaje" ayuda a confiar en la Justicia

El TOP N°1 condenó a un excomisario a 14 años de prisión. El atacante disparó por la espalda a un joven durante una discusión vecinal. Se trata de un fallo ejemplar.

El ataque de Cirilo Comisario a Nahuel Pedemonte puso en evidencia la violencia que hiere y daña a cualquier tejido social. Una realidad que hoy se vive, con distinta intensidad, en varios lugares de la provincia de Corrientes.

El hecho que nos ocupa en esta oportunidad podría haber servido de guión para la reconocida película escrita y dirigida por Damían Szifrón. Si hubiese sido así, sólo serían imágenes destinadas al entretenimiento pero, desde hace unos años, se convirtieron en hechos reales que a cualquiera de nosotros podrían tenernos de protagonista.

Detrás de estos casos no hay directores, actores, extras ni dobles que conozcan los límites de la actuación para evitar que la ficción concluya en tragedia. El ataque al joven de 21 años fue en el barrio Molina Punta de la ciudad de Corrientes y truncó los sueños de quien ahora está obligado a vivir en una silla de ruedas.

Nahuel recibió un disparo por la espalda en medio de una discusión vecinal, cuando el atacante desenfundó su arma reglamentaria. Se trata de un comisario retirado de la provincia a quien la Justicia le recordó que, habiendo alcanzado esa instancia de la carrera policial, no logró comprender la responsabilidad que significa portar un arma de fuego y la función social para la cual fue preparado.

Comisario ni siquiera tuvo el temple necesario, que su profesión le dio, para mediar en un conflicto vecinal que tuvo como protagonistas a su esposa y Nahuel Pedemonte. Luego de disparar sobre la víctima, subió al balcón de la casa para amenazar a los vecinos que asistían al joven. Entre ellos, a una enfermera que le atendía dándole los primeros auxilio que ayudaron a que no muera desangrado en el lugar.

Finalmente, el TOP N°1 de la ciudad de Corrientes condenó al atacante a la pena de 14 años de prisión por el delito de homicidio en grado de tentativa y agravado por el uso de arma de fuego.

Se trata de una condena que alienta a confiar en la Justicia, porque sólo es un año inferior a la solicitada por el abogado de la víctima y supera holgadamente lo reclamado por el fiscal de Cámara, Carlos Lertora.

Nahuel Pedemonte fue al juicio y nos dejó una lección a todos. Durante su declaración dijo al tribunal sobre su agresor: "No le tengo bronca, pero tiene que pagar por lo que hizo".

Luego de esa frase estalló en llanto frente a los magistrados y al autor de los hechos. Con sus lágrimas de valentía y su corta edad nos mostró que el camino de una sociedad organizada es a través de las instituciones y no de la venganza que sólo inspira más violencia.

Ese gesto de la víctima obliga a la Justicia a dictar fallos que se transformen en medidas ejemplificadoras para el resto de la sociedad. Así podremos vivir en armonía dentro de una comunidad que comprenda los límites y el respeto por la vida de los demás.

A fines del año pasado y mientras comenzábamos a salir de una pandemia, que alteró la paciencia de todos, sostenía que el 2022 nos regalaría oportunidades para ser mejores. El veredicto del jueves pasado viene a cumplir ese deseo comunitario expresado en la última Navidad. En ese momento, me animaba a ponerlo en palabras luego de los "relatos salvajes" ocurridos un tiempo atrás.

También destaco la celeridad con la que actuó la Justicia. Cabe esperar que no sea un ejemplo aislado sino que se replique en todas las causas que se tramitan en los tribunales correntinos. No son pocos los hechos que esperan igual velocidad y castigo ejemplar a sus autores. No se debe someter al agotador y desgastante cansancio de los pasillos judiciales a las víctimas y sus familiares durante un largo período de tiempo.

Al finalizar esta columna sólo me queda pedir que la igualdad ante la ley se practique en cada caso. Que no sea necesaria su mediatización ni la movilización social que tanto incomoda a algunos magistrados. Detrás de Nahuel Pedemonte hay una sociedad agradecida porque: ¡SE HIZO JUSTICIA!