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Martín Caram

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El chiste de Martín

Una abuelita fue al Banco llevando un bolso lleno de dinero...

Insistía en que quería hablar con la máxima autoridad de la entidad crediticia, para abrir una cuenta de ahorros porque "es mucho dinero".

Después de tanto discutir la llevaron ante el gerente del Banco.

Este le pregunta cuánto quería ingresar.

Ella dijo que dos millones de pesos y vacía su bolso encima de la mesa.

El Gerente naturalmente sentía curiosidad por saber de dónde había sacado tanto dinero y le pregunta:

- Señora, me sorprende que lleve tanto dinero encima, ¿de dónde lo ha sacado?.

La abuelita contesta: - Hago apuestas.

- ¿Apuestas?, - pregunta el Gerente -. ¿Qué tipo de apuestas?

La viejecita contesta: bueno, por ejemplo, le apuesto a usted un millón a que sus pelotas son cuadradas!.

El presidente soltó una carcajada y dijo:

- Esa es una apuesta estúpida. Usted nunca puede ganar una apuesta de este tipo

. La anciana lo desafía: Bueno, estará usted dispuesto a aceptar mi apuesta?.

- Por supuesto, respondió el Bancario.

- Apuesto un millón de pesos a que mis pelotas no son cuadradas

La viejita dijo:

- De acuerdo, pero como hay mucho dinero en juego, puedo venir mañana a las 10hs con mi abogado para que haga de testigo?.

- Por supuesto, - respondió el confiado Gerente

-. Aquella noche el Bancario estaba muy nervioso por la apuesta y pasó largo tiempo mirándose sus testiculos en el espejo, volviéndose de un lado a otro una y otra vez.

Se hizo un riguroso examen y quedó absolutamente convencido de que sus bolas no eran cuadradas y de que ganaría la apuesta.

A la mañana siguiente a las 10hs en punto la abuelita apareció con su abogado en la oficina del Gerente.

Hizo las oportunas presentaciones y repitió la apuesta de un millón de pesos a que los huevos del gerente son cuadrados.

El Bancario aceptó de nuevo la apuesta y la viejita le pidió que se bajara los pantalones para que todos las pudieran ver.

El gerente se los bajó.

La abuelita se acercó y miró sus testiculos detenidamente y le preguntó si las podía tocar.

- Bien, de acuerdo, dijo el Gerente, un millón de pesos es mucho dinero y comprendo que quiera estar absolutamente segura.

Entonces se dio cuenta de que el abogado estaba golpeándose la cabeza contra la pared.

El Bancario preguntó a la viejita:

- Qué le pasa a su abogado?.

Ella contestó:

- Nada, sólo que he apostado con él cinco millones de pesos a que hoy a las 10hs tendría los huevos del gerente de un Banco en mis manos

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Martín Caram