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Marcela Tomasella

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"EL MUNDO DEL REVÉS"

Los alumnos faltan más de 25 días por año

A mayor cantidad de ausencias, las calificaciones bajan. Los alumnos de primarias públicas faltan más de 25 veces en un año.

A principios de año, las discusiones radicaban en el calendario escolar. El Gobierno nacional y las provincias acordaron extender los 180 días de clase obligatorios y llevarlos a 190. Sin embargo, el nivel de ausentismo de los alumnos conspira contra el cumplimiento de los días de clase estipulados y que las faltas correlacionan con peores calificaciones.

En promedio, en las escuelas públicas, los chicos faltan 25 días por año; bastante más que en las privadas ya que el ausentismo promedia las 15 jornadas. Esos números indican que los chicos en primaria pierden entre 75 y 121 horas de clase, entre un 8 y 13% del calendario escolar.

En primaria, el ausentismo es mucho más recurrente que en secundaria, ya que los chicos faltan 17 veces en las escuelas públicas y 12 en las privadas. En Corrientes debatimos muchísimo sobre si los 180 días de clase son suficientes, pero dentro de este año escolar ya se están perdiendo muchos días. Lo extraño es que, en vez de tratar de reducir y controlar las inasistencias se decidió implementar una hora más de clase… con todos los problemas que eso trae aparejado. Otra vez… sopa…

En las escuelas calificadas dentro de áreas "marginales", el ausentismo es "muchísimo más alto" que en las urbanas o rurales. Del mismo modo, las faltas bajan en las escuelas que son de jornada completa.

Los chicos de los primeros grados se ausentan con mayor asiduidad que los más grandes. Además, el nivel socioeconómico y educativo de los padres también incide en el ausentismo: los chicos procedentes de familias de menores ingresos pasan más días fuera de la escuela, lo que indica que el contexto también impacta en la asistencia.

Los alumnos que más se ausentan a clases logran peores calificaciones que quienes sí registran buena asistencia. Correlación no implica causalidad, como siempre decimos. Hay otros factores que se asocian a los desempeños como el nivel socioeconómico y educativo de los padres, pero en cada materia observamos con nitidez un vínculo entre mejores notas y mayor asistencia. A corto plazo, las consecuencias son sólo académicas, pero a largo plazo las investigaciones lo muestran como un predictivo de mayor probabilidad de consumo de drogas o criminalidad.

En la escuela primaria, las inasistencias se producen por falta de dinero para cargar la sube, los padres salen antes que los hijos a trabajar y no hay nadie que los levante, hace mucho frío, viven demasiado lejos, y la escuela no avisa en tiempo y forma a los padres de las inasistencias –los boletines de inasistencias llegan tarde y no son claros- ; los auxiliares docentes o los maestros están desbordados de trabajo administrativo y pedagógico sumamente burocrático.

Estamos a punto de poner a prueba el aumento de horas de clase en Corrientes. Una de las escuelas es de las más "importantes", "La Normal". La problemática es multifacética. Empezando por el Estatuto del Docente y las hora-cargo por docente por turno. ¿Querrá una docente suplente venir a trabajar por 40’? Sabiendo cómo es el sistema para los docentes suplentes en la provincia… cobran al año, si cobran y no les reconocen nada… es una queja constante, todos los meses.

Sigamos con la organización familiar. Padres que trabajan, chicos que se movilizan en transporte escolar o transporte urbano, actividades extracurriculares programadas desde marzo. Todo un desbarajuste terrible para la economía y para la salud mental de los niños y sus padres. Si un chico de primaria vive en el barrio Esperanza y concurre a la Escuela Normal, debe venir en colectivo o en moto, con sus padres. El tiempo promedio es de 1 hora 20’… con suerte y si no llueve.

Tantas cosas podríamos hacer antes que pensar en implementar una hora de clase más en primaria.

Desde mi punto de vista, una de las principales es descentralizar la educación mejorando la infraestructura y la calidad docente e institucional de las escuelas llamadas periféricas o de barrio. Desprestigiadas y mal cuidadas y con una escasa gestión de captación de alumnos. Los directivos no salen a "vender" sus escuelas en el barrio. Muchos de ellos ni siquiera viven ahí… El sentido de pertenencia no existe y eso genera, mal que les moleste a varios, que no se gestione eficazmente.

Me van a saltar a la yugular. Obviamente. Que no tienen recursos, que los salarios son bajos, que los alumnos son delincuentes del barrio, que tienen docentes taxis, que les entran a robar una vez por mes, etcétera. Todo cierto.

Es más fácil solucionar eso desde un escritorio que aumentar una hora de clase en la primaria.

Si, desde las Direcciones, se empieza a organizar el sistema de acuerdo a las necesidades de cada comunidad, brindándoles las mismas oportunidades de las escuelas del centro, otro sería el cantar.

La educación necesita educadores, no políticos. La solución está dentro de la escuela, no en un escritorio.

Políticas socioeducativas coherentes y no meras utopías para la foto.

Empecemos por reducir el número de faltas que pueden tener los alumnos en cada nivel.

Si los docentes sólo podemos tener seis faltas justificadas al año, ¿cómo los alumnos pueden tener 25, justificadas… o no?

Y vamos a aumentar una hora de clase más en primaria…

Nunca tan vigente María Elena Walsh: "El mundo del revés…".