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TRAS LA CATÁSTROFE DE LOS INCENDIOS

Destacan que un investigador anticipó la recuperación del Iberá

Se trata del zoólogo de la Universidad Nacional del Nordeste, Mario Chatellenaz. Ese especialista, en marzo, juzgó de "incorrectas e infundadas" las afirmaciones periodísticas que aseguraban que llevaría décadas para que la vegetación recupere su vigor.


 
Un trabajo de investigación realizado por el equipo del canal Todo Noticias (TN) dio a conocer, días atrás, con gran impacto en todo el país, la notable recuperación de la vegetación en el Parque Nacional Iberá luego de verse afectada en el verano último por incendios que arrasaron con el 48,9% de su superficie (93.976 hectáreas).

No obstante, esta recuperación que ahora es visible fue anticipada ya en el mes de marzo por el investigador Mario Chatellenaz cuando el olor a humo de los distintos focos de incendio aún llegaba a toda la ciudad de Corrientes.

En ese entonces, el licenciado Chatellenaz, director del Laboratorio de Ornitología y Mastozoología (LABOMA) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), calificaba de "incorrectas e infundadas" las afirmaciones vertidas en medios periodísticos de alcance nacional y redes sociales en las que se sostenía que la vegetación y medio ambiente de los esteros del Iberá y otras áreas de la provincia de Corrientes tardaría décadas en volver a ser como antes de los incendios allí registrados.

A poco de más de cuatro meses de realizada esa predicción, los hechos le dan al investigador la razón confirmando la solvencia del trabajo científico que realiza este zoólogo de la UNNE.

En una entrevista, que fue publicada el 17 de marzo en UNNE Medios, fiel a su rol docente el especialista explicó lo innecesario de una restauración como algunos referentes sugerían.

En ese sentido, por restauración se entiende a la recuperación de la estructura y composición florística de una comunidad vegetal, mediante intervención humana, "ya sea mediante siembra de semillas o trasplante desde un vivero, de renovales de especies nativas propias de ese lugar".

Para Chatellenaz el acierto en su predicción "demuestra el valor de la información científica obtenida a lo largo de varias décadas de trabajo por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura -botánicos, zoólogos, ecólogos- en el conocimiento del funcionamiento de nuestros ecosistemas".

En esa línea discursiva, el zoólogo resaltó "su utilidad a la hora de prever impactos y consecuencias de la actividad humana u otras catástrofes naturales. Sería además deseable ante futuros sucesos como éstos, tener presentes los estudios generados en el ámbito de la UNNE, para un tratamiento más riguroso y científico de la información".

Relevamiento


Lo difundido por el citado canal de cable contiene datos preliminares del relevamiento "Transectas Iberá" que es realizado en forma conjunta por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Dirección Nacional de Biodiversidad, el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CEIBA), la Dirección Nacional de Parques Nacionales y la Fundación Vida Silvestre.

El Proyecto Transectas es un estudio colaborativo que busca evaluar el impacto de los incendios sobre la fauna, particularmente en los vertebrados, a partir de una técnica llamada distance sampling.

A través del uso de imágenes satelitales del Sentinel-2 se calculó el porcentaje del territorio que presenta indicios de una vegetación sana igual o superior a la mediana de 2021.


Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre enero y febrero en Corrientes se quemaron 1.042.514 hectáreas, lo que representa el 11,7% de la provincia. Sin embargo, la peor parte se la llevó el Parque Nacional Iberá.

"Si bien el impacto fue muy grande, hay fuertes indicadores de recuperación", aseguró Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre.

Las imágenes satelitales y la constatación en el lugar lo confirman, pero lo que más preocupa son los bosques, tanto cultivados como nativos, a los que demandará más tiempo regenerarse.

Todas las esperanzas están puestas en la primavera, cuando la vegetación muestre todo su esplendor. Habrá que trabajar fuerte para que el próximo verano no acontezca una coyuntura similar. Fuente: época