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NATURALEZA CORRENTINA

Esteros del Iberá, el paraíso natural que volvió a la vida tras los incendios

Guía para visitar uno de los humedales más importantes del mundo, hábitat de animales únicos y cientos de especies de aves. 

La exploración de la naturaleza extrema fue, durante mucho tiempo, un motivo de fascinación del hombre. Y tema de creación literaria. A medida que avanza el tiempo, es cada vez menos probable la posibilidad de experimentar esa marcha solitaria, esa exploración de tierras salvajes no profanadas por el hombre.

Pero aún hay sitios que brindan esa posibilidad. En la Argentina, por ejemplo, están los Esteros del Iberá.

Aunque se suele llamar de esa forma a uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo, su dimensión va mucho más allá. En el interior de la Reserva Natural Iberá, de 1,3 millón de hectáreas, se ubican tanto el Parque Provincial Iberá como el Parque Nacional Iberá, que abarca 20 municipios de la provincia de Corrientes.

Ese gran todo forma una sucesión tan infinita como bella de lagunas, ríos, esteros, bañados, pajonales, pastizales, selvas en galería, palmares y praderas sumergidas. Y regala una fauna increíblemente diversa, una variedad de especies de opulencia casi primitiva: garzas, cigüeñas, patos, chajás, espátulas, yacarés, carpinchos, lobitos de río, ciervos de los pantanos, entre muchos otros. Y claro, el yaguareté, que fue reintroducido en la región en los últimos años.

El yaguareté vuelve a su hogar en Iberá. Foto:Matias Rebak/Fundación Rewilding Argentina.

Ese gran mundo -por extensión y por variedad- que representa Iberá requiere una organización previa del viaje. Para visitarlo hay diez portales -distintas vías de acceso- con diferentes perfiles entre sí, distintas propuestas de actividades y un diferente grado de desarrollo turístico.

Aquí, una breve guía de los portales de ingreso más relevantes, con las excursiones que ofrecen para disfrutar por agua y por tierra, de día y de noche, de esa naturaleza extrema que siempre nos maravilló.

Portal Laguna Iberá

Ubicado a orillas de la Laguna Iberá, en la localidad rural Colonia Carlos Pellegrini, es el portal más antiguo y el que cuenta con más infraestructura para recibir al turismo. "A diferencia de otros portales en los que hay que viajar desde el pueblo hasta el estero, el nuestro está dentro mismo del Iberá. Además, es el primero en crearse, en 1983", dice con orgullo Estrella Losada, guía intérprete naturalista y una de las propietarias de Ecoposada del Estero.

Rincón del Socorro, Esteros del Iberá, Corrientes. Foto Matías Rebak / Rewilding Argentina

A comienzos de la década de 1980 se creó la primera reserva provincial en la zona, y los cazadores que la frecuentaban comenzaron a transformarse en guardaparques. Hoy, el portal de Colonia Carlos Pellegrini es el más visitado de los Esteros. En el pueblo, ubicado a 120 kilómetros de Mercedes –y 360 de Corrientes capital-, es común cruzarse con carpinchos o zorritos.

Las posadas suelen ofrecer paquetes completos, que incluyen el alojamiento, comidas y excursiones. La más solicitada, quizás el principal imperdible de un viaje que tiene muchos, es el paseo en lancha por la laguna Iberá: dos horas de internación profunda uno de los principales espejos de agua del parque.

Al comenzar la excursión, la embarcación apenas emite un suave ronroneo y rompe el manto liso del agua. Y enseguida comienza la maravilla: los ejemplares de yacaré, lobito de río, ciervo de los pantanos, y las aves.

Navegar en una canoa tirada por caballos permite disfrutar del silencio y escuchar a aves y animales.

Cientos de aves que hacen del lugar uno de los más elegidos del país para la observación de aves o "birdwatching", una actividad en pleno crecimiento. Aparecen también, claro, los embalsados de vegetación flotante, con sus flores, insectos; todo un mundo.

Las cabalgatas y las caminatas son otros imperdibles desde Colonia Carlos Pellegrini, y ofrecen la posibilidad de ver otros animales. Cabalgando "aparecen armadillos, corzuelas y pecaríes, un pequeño chancho nativo silvestre. Con suerte, podemos encontrarnos con un oso hormiguero", dice Losada.

Y explica que hay tres senderos en el parque provincial y otros dos en el parque nacional. "Hay mucho para ver, por lo que es recomendable una estadía mínima de tres noches. Son excursiones activas, dinámicas y divertidas", cuenta.

Contemplar el atardecer es uno de los regalos del fin de cada día. Y en las noches de Luna llena se organizan programas especiales como caminatas, kayak nocturno y paseos en canoa.

Portal Carambola

El pueblo de cabecera para visitar este portal es Concepción del Yaguareté Corá, ubicado al oeste de los esteros, a 190 kilómetros de Corrientes capital. Desde Concepción -declarado "pueblo histórico nacional" en 2019-, hay que recorrer 27 kilómetros de ripio y tierra hasta llegar al portal, que cuenta con un camping, quinchos y fogones completos.

Imagen aérea del mundo acuático de los Esteros del Iberá. Foto Fernando la Orden

Además de la exuberante flora y fauna del lugar -presente en todos los portales-, éste es un buen punto para conocer la tradición cultural de la zona; la región más ganadera de los esteros todavía ofrece escenas protagonizadas por los gauchos correntinos, además del Centro de Interpretación Concepción del Yaguareté Corá y el Museo Histórico "General Manuel Belgrano" en el pueblo.

A través del arroyo Carambola se pueden hacer paseos en lancha y en canoa a botador (tirada por caballo), una técnica que usaban los pobladores originarios. En esta última opción, la calma es total. Sólo se escucha la respiración del caballo y la canoa surcando el río. Frente a los ojos estará, una vez más, toda la belleza del paisaje; más de una vez, la mirada se detendrá en los detalles más pequeños: un pájaro, una flor, un camalote…

Aquellos que busquen una experiencia aún más inmersiva y agreste, pueden optar por una travesía en kayak de tres días, que parte desde Concepción del Yaguareté Corá.

"Brindamos las embarcaciones, carpas, comidas y guías locales. Acampamos en una isla, donde hay un refugio construido por Fundación Rewilding Argentina que tiene las características de las viviendas de los pobladores. Al final de la travesía, hacemos un almuerzo de despedida en la casa de un poblador", cuenta Hermann Feldkamp, experimentado kayakista y encargado de la empresa Pura Vida Eco Aventura.

Y detalla que la excursión combina caminata, avistaje de fauna -una infinidad de aves, carpinchos y yacarés- y una inmersión profunda en la cultura del Iberá, como charlas con historias del lugar. "Es mucho más que una travesía en kayak", resume.

La empresa brinda también otras experiencias más extremas, pero ésta es recomendable por ser para todo público y de baja dificultad. Sólo es necesario tener ganas, dice Feldkamp. "Tuvimos gente de hasta 65 años y más; no se necesita tener un conocimiento de kayak ni un gran estado físico. Vinieron muchas familias con chicos. Recomendamos que la edad mínima sea de diez años".

FUENTE: CLARIN 

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