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Marcela Tomasella

Autor

SIEMPRE ES MÁS OSCURO ANTES DEL AMANECER

Reconocimiento u ombliguismo

Intenta canalizar cada pedazo de tu ser en lo que sea que estés haciendo, y con quién sea que estés interactuando, y fíjate si obtienes los mejores resultados.

Al estar completamente presentes podemos aprender de las interacciones y los frutos de nuestra labor serán mucho más dulces.

Cuando llega ese momento en que alguien repite constantemente frases como "¿Usted no sabe quién soy yo?", "¡Ud. no sabe con quién se metió!" o "Una persona de mi importancia y nivel no puede ser tratada como si fuera un don nadie" es porque ha perdido la importancia cacareada o quizás porque nunca ha existido realmente.

La supuesta importancia de cada uno de nosotros está originada en actos concretos, en conductas coherentes a lo largo de toda una vida y en la percepción de los otros.

Es claro también que se viven épocas en las que el respeto, la memoria y la educación no están pasando su mejor momento y valen más los aspavientos de celebridades mediáticas sin sustento real que las conductas y logros de los que han elegido el camino difícil del estudio, la creatividad y la fidelidad a principios de honestidad y altruismo.

Son nuestras épocas espacios propicios para charlatanes, cuenteros, reyes de la sanata y pseudofilósofos de cartón como pavos reales pagados de sí mismos. Exhibicionistas impúdicos de frases hechas y verdades mentirosas pululan por los medios de comunicación esparciendo banalidades disfrazadas de causas nobles, cuando no de estupideces lisas y llanas.

Todo eso existe, pero no logra ni logrará eclipsar a los verdaderos talentos que con honestidad y trabajo bien intencionado hacen desde distintos ámbitos que nuestra vida sea un poco mejor.

Ellos cumplen su ciclo y muchas veces son injustamente olvidados y pueden sentirse muy mal por ese ninguneo. Según el carácter de cada uno de ellos pueden reclamar con énfasis un mínimo de respeto y agradecimiento.

Eso es una cosa y otra muy distinta vociferar pidiendo lugares y privilegios que no les corresponden porque no se los han ganado y cuando no brota naturalmente, el peor error que puede cometerse es reclamar desde el autobombo.

Otra cosa importante es que los que realmente hacen cosas grandes por sus semejantes no las hacen para que se las agradezcan reverencialmente con loas permanentes, sino que las realizan por el simple y maravilloso motivo de contribuir al bien común y en eso radica el sentido de su éxito que es más la proyección de su espíritu hacia los otros que el regodeo ombliguista del orgullo personal.

A veces, esas obras trascienden porque son muy notorios sus beneficios y otras quedan en el pequeño ámbito familiar y amistoso que honra la memoria de esos seres que desde lo más humilde han aportado su dosis de afecto, protección y enseñanza a su grupo.

Esos no tendrán monumentos ni honras a nivel nacional, ni verán su nombre en las calles de sus ciudades, pero serán recordados desde el amor y el respeto mientras vivan su beneficiados.

Nadie pasa por la vida sin dejar una estela que puede ser de alegría y buen vivir, o de horrores y dolor, y todo lo que hayan sembrado será su cosecha al final del viaje.

Por eso, no hay que forzar a los demás a agradecer, reverenciar y alabar si eso no nace espontáneamente. Es más, a veces la insistencia y vanidad de seres que han sido valiosos en otros tiempos es tan irritante que logran el efecto contrario y son defenestrados aún por sus exadmiradores.

La perseverancia es una de las claves más importantes para manifestar nuestras metas y convertir nuestros sueños en realidad.

Las personas que observas disfrutando de sus sueños realizados son aquellas que nunca se dieron por vencidas, ni siquiera cuando el camino se volvió complicado.

Es difícil continuar levantándose una y otra vez después de caer o de cada experiencia de rechazo, especialmente cuando parece que no vamos a ninguna parte, pero la verdad es que estos obstáculos son los que necesitamos para subir el nivel de nuestra creencia hacia nosotros mismos y la cantidad de trabajo duro que estamos dispuestos a realizar para que nuestros sueños se hagan realidad.

Los obstáculos harán mucho más dulce la recompensa. Mientras más desafíos superamos, más realización podremos experimentar al final.

Y recuerda: siempre es más oscuro antes del amanecer.

Cuando sentimos el deseo de rendirnos, por lo general, estamos a punto de llegar al objetivo.

¡Continúa!