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Marcela Tomasella

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ES MUCHO MÁS QUE UN TRABAJO

Ser "profe"

La labor docente va mucho más allá de la mera transmisión de contenidos, que sin duda es muy importante.

Ser "profe" es mucho más de lo que pueda expresar en unas cuantas líneas. Ser "profe" es ser parte fundamental en la educación de un niño y la educación es el principio de todo, la educación es el futuro, la educación es nuestra esperanza. Ser "profe" es una enorme responsabilidad que asumimos con orgullo, con la ilusión de compartir cada día en nuestras aulas con nuestro alumnado, de ofrecerles la mejor versión posible de nosotros mismos, de darlo todo por ellos cada día, de enseñarles y aprender con ellos, de convivir en torno a unos valores básicos como el respeto, la igualdad y la tolerancia, aportando nuestro granito de arena para ayudarles a ser buenas personas, y personas buenas. Afianzando en ellos la cultura del esfuerzo, el espíritu de sacrificio, la capacidad de trabajar en equipo y sumar, y aportar a esta sociedad.

 Ser "profe" es reír con ellos, jugar, volver cada día a la infancia y recuperar un poquito de ese niño que todos llevamos dentro. Ser "profe" es tanto, que por mucho que lo intente, no podré jamás explicarlo del todo. Adoro ser "profe".

Un profesor también debe acompañar al alumnado en el proceso de aprendizaje, detectando sus carencias, exigiendo más precisamente en esos puntos y aportando los instrumentos para adquirir nuevos conocimientos y habilidades. En ese sentido, una de nuestras principales funciones es gobernar la clase, pues sólo con una distribución adecuada de los tiempos, un conocimiento de cada estudiante y una programación de actividades adecuada a sus necesidades, podemos atenderlos de la forma más personalizada posible.

Para mi, ser docente es más que un trabajo: es un servicio. Nos desenvolvemos en un ámbito que supone, en no pocas ocasiones, luchar contra la resistencia de los adolescentes a enfrentarse a sus carencias o a modos de trabajar donde no se encuentran cómodos. Ahora bien, después de ese esfuerzo resulta muy gratificante ver su progreso y cómo ellos son conscientes de que el camino recorrido merecía la pena.}

    
Es una profesión en la que lo más importante son las personas. Dedicarme a la educación me permite estar en contacto con adolescentes y acompañarlos en un momento concreto de su vida. Supone un reto continuo, ya que para enseñar mejor hay que estar en aprendizaje constante. No es una labor exenta de dificultades, en el día a día aparecen desencuentros, conflictos, disgustos…, pero también hay ilusión, alegría, perdón, comprensión…

Hay que aprovechar cuando te encuentras alumnos que inspiran, con ganas de aprender, y consigues que se ilusionen con tus propuestas y conecten contigo. Es entonces cuando sientes que formas parte en su camino de crecimiento, y llegado el momento de despedirse ya son un pedacito de tu vida.

Ser profesora es lo mejor que me ha pasado. Es disfrutar, es sentir pasión, es ver todo lo que tienes a tu alrededor como posibles recursos para el aula, es estar 24 horas al día pensando cómo puedes mejorar las clases, cómo puedes implicar a todos tus alumnos, cómo puedes hacerlos sentir importantes y darles fuerzas para seguir en momentos complicados. Es conseguir que no tiren la toalla, es ser exigente con ellos, pero también con uno mismo. Es ser cercana, creativa, curiosa, inquieta e innovadora. Es aprender, aprender y seguir aprendiendo.

Es llevar el sentido del humor al aula, aspecto que no resta rigor a las clases, sino que suma motivación y genera un ambiente relajado, dinámico y distendido en una etapa generalmente encorsetada.

Porque si yo hago una broma o meto la pata, mis alumnos verán que no pasa nada por equivocarse, participarán, comentarán, bromearán y se arriesgarán, saldrán de su zona de confort, necesario para que se produzca un aprendizaje activo. En definitiva, ser docente es un aprendizaje constante que no deja de maravillarme y enamorarme cada día.

Ser "profe" significa para mi nada más y nada menos que tener la oportunidad de mejorar el mundo.

Creo firmemente que una sociedad debe construirse desde la igualdad de oportunidades y el acceso a la educación para todos los ciudadanos sin distinción de origen, clase social, situación económica o capacidades individuales.

Diría que me siento "orgullosa" de trabajar en un sistema, el educativo, que permite todo esto pero, actualmente, me siento más bien "comprometida" para que sigamos avanzando y educando a todos los niños, sin dejar a nadie en el camino, ya que, lamentablemente, en muchas ocasiones parece que vamos hacia atrás.

Me refiero al problema de segregación educativa que tenemos hoy en día y la falta de recursos.

Tenemos en nuestras manos el arma más poderosa para conseguir sociedades avanzadas.

Ojalá quienes legislan estuvieran tan convencidos de esto como lo estamos los "profes".

Independientemente de la etapa educativa o de los derroteros por los que la profesión docente nos haya podido llevar, todos los que nos dedicamos a esta hermosa labor compartimos dos características claves: la pasión y la dedicación. Una combinación perfecta que sirve para pensar que el futuro de nuestros niños está en buenas manos. Feliz día maestros, profesores, docentes y educadores.

Llamalos como quieras. Sabemos quiénes son. Sus sentimientos y su profesionalidad los delatan.

Mis 32 años de trabajo docente en el glorioso Colegio Nacional de Corrientes me hace profundamente feliz. Y, en esta etapa final de mi carrera quiero agradecer especialmente al profesor Julio Godoy Rojas por haber confiado en mi y darme mis primeras cinco horas, 1º 10ª en ese entonces, el 4 de abril de 1990. A mis hijos, por aguantarme en mis correcciones, ayudarme a hacer planillas, enseñarme a usar la compu, bancarme la falta de tiempo, padecerme dentro del aula.

Pero, sobre todas las cosas, quiero agradecer a todos mis "chiquis" , con ellos aprendí a ser "profe"