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Carlos Bramante

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PANORAMA POCO ALENTADOR

Choferes, peatones y autoridades,anestesiados ante la tragedia vial

Corrientes se volvió a enlutar. Un nieto y su abuelo perdieron la vida al chocar de contramano contra un camión.

Las estadísticas del primer cuatrimestre aseveran que el 50% de muertos en Capital fueron motociclistas. Una realidad que deja familias destruidas, no sólo de las personas fallecidas sino también la de conductores sorprendidos por la imprudencia de terceros.

 La falta de respeto a las normas viales es demasiado evidente. El centro mejoró, pero no puede ser una "isla" de la ciudad. Hay que descentralizar la política de seguridad vial. La diferencia en el incumplimiento normativo con los barrios es abismal y trágica.

Hay que avanzar con métodos modernos de control (algunos ya no tanto). Los gobiernos no deben tenerle miedo a los que "ladran" y amenazan con recursos judiciales. Si es necesario modificar las leyes deben elaborar proyectos y enviarlos al Legislativo. Y si la oposición política no deja avanzar, utilicen mecanismos de democracia semidirecta como la consulta popular. La mayoría no quiere un tránsito violento y peligroso. Las nuevas calles asfaltadas necesitan operativos especiales para hacer cumplir requisitos mínimos. Sin olvidar la carencia de señalética en diferentes barrios. Me pareció muy dura, pero a la vez sensata, la propuesta de un lector del diario época: "Agenden una morguera" si no cambian las inconductas viales.

 Los motomandados también necesitan regulación para no ser víctimas de un trabajo riesgoso. Hoy es sinónimo de circulación peligrosa la agilidad que ofrece el servicio.

Días pasados veía a un joven que tras manipular su celular salía raudamente a destino, sin imaginar que unos metros más adelante una camioneta se le interpondría en la esquina de Bolívar y Castelli.

Sin mirar su camino terminó quedándose en el intento de llegar a velocidad récord. Fue sólo un susto, pese a caer al asfalto, por la pericia de la conductora que venía a baja velocidad y atinó a frenar. Y destaco el gesto de socorrerlo y abrazarlo en medio de lo que pudo ser una fatalidad.

Los padres y familiares debemos ser conscientes de que no podemos entregar la conducción a chicos sin licencia. Y, menos aún, las ofrecidas con envío a domicilio por redes sociales, ¿o acaso son legales?

En las motos se observan adolescentes, casi niños, manejando sin altura física para estabilizarlas frente a la detención de otro vehículo.

Parece exagerado el título, pero no lo es ante la escasa reacción por las muertes ocurridas. ¿Quién no recibió las fotografías de masa encefálica derramada en Necochea al 300? Esa imagen se viralizó en horas mientras la imprudencia humana sigue circulando por calles, avenidas y rutas de la provincia.

La política de seguridad vial no se puede transmitir con disquisiciones semánticas. Dejémoslas para los debates académicos y/o judiciales. Comprendamos que poco aportan a la resolución práctica del problema. Hoy se necesita un mensaje claro y contundente.

Ya fracasó la estrategia de suponer que los niños iban a educar a los padres. También fracasó la diferenciación entre accidente y siniestro vial. El contraste de significados poco aportó a la concienciación de las normas de tránsito.

No quiero incluir en esa misma "bolsa" a la educación vial porque es imprescindible. Pero hoy debemos ser conscientes de que la trágica coyuntura la hace fracasar. Se necesitan otras estrategias para resolver el problema.

Alguien podría tener razón al decir que la mayoría de las inconductas viales no necesitan obras para prevenir los siniestros. De todas formas es una necesidad imperiosa en toda la provincia. Las pocas que se construyen avanzan a ritmo lento y peligroso.

Las explicaciones de los funcionarios son variadas pero, muchas de ellas, repetidas hasta el hartazgo. Por ello sería bueno reflexionar la propuesta del Intendente de Virasoro en Radio Dos.

Emiliano Fernández considera necesario revisar la forma de gestionar para cambiar el resultado de las remanidas denuncias por discriminación del Gobierno nacional.

Este panorama tampoco alienta medios de movilidad ecológicos como la bicicleta. Usarla es sinónimo de obligación por economía o por placer de los amantes de las dos ruedas sin motor. Promoverla como estrategia es una invitación al fracaso. El miedo a sus consecuencias atemoriza a la mayoría.

Se necesita un sistema de control fuerte para cambiar conductas. La agresividad impune de los infractores es cada vez más evidente y contagiosa. Nadie puede advertirle su error porque la violencia verbal está preparada para defender lo indefendible. Sin olvidar la violencia física y armada que ya tiene trágicos ejemplos.