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Apipé, una lección que ya la dimos

El incidente que ocurriera en las costas de la Isla Apipé Grande el fin de semana, en el que efectivos de las Fuerzas Armadas paraguayas intimaron a cesar con la realización de un concurso de pesca realizado por los pobladores de San Antonio de Apipé en aguas jurisdiccionales paraguayas, desde la costa argentina, no deja más que el sabor de un hecho previsible y evitable.

Por Tato Romero Feris  
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Transformar ese incidente en una cuestión de conflicto por la soberanía nacional, y poner a la Cancillería Argentina a trabajar, es poner en manos extrañas a la provincia una cuestión que tranquilamente, y con calidad política y de buena vecindad, podría solucionarse entre Corrientes y Paraguay.

Digamos, algo anecdótico, merece capacidad para manejar una cuestión sencilla y de visión internacional.

Más allá de los derechos y la necesidad de dar una solución de fondo a la cuestión heredada de muchas décadas atrás, sobre la territorialidad del cauce de agua transformado luego de la construcción de la represa de Yacyretá, es preciso volver la vista atrás, y mostrar cómo se debe actuar en estos casos, y cómo ya se hizo.

En 1.984/85, en mi primera visita en carácter de Jefe de Estado y gobernador de Corrientes, me reuní con el presidente de Paraguay de ese entonces, Carlos Wasmosy, y acordamos en buenos términos, relaciones de vecindad, que debían ser respetadas por ambas partes, más allá de las relaciones entre gobiernos nacionales.

Es así que acordamos, que este tipo de actividades que hacen a la cotidianeidad de nuestros pueblos, hermanados por un mismo origen y solo separados por limites políticos impuestos por la necesidad de mantener la identidad, debían ser respetados por sobre todas las cosas.

En 1985, hace ya 23 años atrás, definimos que los hermanos antes que generar conflictos, deben buscar vínculos de unión. Lo hicimos como vecinos mutuos, en el que las fronteras son solo limites que no impiden la vida en común.

Así, concordamos también que los habitantes de San Antonio de Apipé transiten con total libertad hacia la isla desde la costa argentina, y viceversa, sin ningún tipo de restricción, salvo los cuidados de la travesía.

Ello posibilitó el comienzo del desarrollo del naciente municipio de San Antonio, el único insular del país, ubicado en aguas extranjeras.

Con buena voluntad, en ese sentido acordamos también que cualquier incidente o problema inmediatamente sería resuelto por el señor Presidente del Paraguay o el gobernador de Corrientes, sin tener que acudir a las Cancillerías, que debe encargarse de la cuestión de fondo entre ambos Estados nacionales.

Así, iniciamos un camino que llegó incluso a que instaláramos una Casa de Corrientes en Asunción, Paraguay, para tratar todos estos temas menos de vecindad, comercio y transito cultural. Igual actuación iniciamos con los gobernadores de la CRECENEA-CODESUl, y sentamos las bases de las relaciones de vecindad con los estados brasileños lindantes con nuestro país y Corrientes. De tal relación y vinculación salió aquella obra del Puente Santo Tomé-Sao Borja. El último puente construido en Corrientes desde ese tiempo.

Con ese espíritu iniciado en aquel tiempo, y a propósito del incidente del fin de semana pasado, podía haberse recurrido a un sencillo llamado telefónico al presidente paraguayo, para comunicarle la situación, y de seguro que éste de buena voluntad, hubiese accedido a que sus subordinados permitan el evento social y deportivo en aguas suyas.

Se debió dar paso a la cortesía, que al parecer no hubo.
Además debió haberse previsto, cuando se sabía del torneo, comunicándose a las autoridades paraguayas, poniéndole en conocimiento para que tramitara de antemano tal permiso por parte del hermano país, siguiendo esa vinculación directa con el presidente vecino.

Tan sencillo. Tan ejecutivo, que a veces llama la atención que, en algunos casos, llama la atención que sin embargo gane la espectacularidad.

Es necesario aprenden de la experiencia, y no desdeñar la enseñanza de los años.
Sólo así se construyen vínculos permanentes y positivos entre pueblos hermanos.
Ojalá se tome la experiencia que dejamos, y se actúe en consecuencia.
RRRF