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Nota exclusiva

Enrique Maldini: De casi cura a La Luchona, mucho más que un personaje

Es más conocido por su personaje: La Luchona, pero conocerlo a Enrique Maldini (30) implica ahondar en una vida donde la realidad supera cualquier prejuicio. Nos contó su verdadera historia. Su madre, su contacto directo con la droga, sus hermanos que estuvieron en la cárcel. “No tengo intenciones de lastimar a la mujer con mi personaje. Mi primer ejemplo es la mujer: mi madre y mi pareja”, dijo. “Estuve dos años en el Seminario, pero Dios me mostró éste camino”, agregó. Una nota imperdible:


“Soy un vago que nunca trabajó, del barrio Popular, seguidor de Yiyo… y cuando puedo ayudo a la gente. Estoy siempre dispuesto a ayudar a quienes más lo necesitan”, contó Enrique Maldini, 30 años, despojado de su personaje La Luchona, en una charla sin tapujos con la mesa de Desayuno


Su relación con su madre, la cercanía de la droga, el éxito cerca del poder… Todo fue tratado por Enrique quien mostró sus facetas más sensibles: “no soy gay, me gustan las mujeres”, dijo y hasta respondió a quienes le critican que las defenestra: “lo que más quiero son las mujeres… mi mamá, mi pareja… y la Virgen María, porque soy muy creyente”

“Las que me critican son las vagas… las que se quieren ir a vagar en moto tomando una cerveza y les dejan a sus hijos con otros”, pegó.

En el Seminario
“Visito presos, enfermos, a las internas del Pelletier”, contó Enrique, que vive (“y voy a vivir siempre”, aclaró) en su primera casa del barrio Popular.

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Fanático de Mandiyú, y seguidor de Yiyo, Enrique recordó: “estuve dos años en el Seminario, me terminé yendo porque revolucioné todo por eso me fui. Aprendí muchos valores, siempre con mi locura”.

“La vida religiosa no fue mi camino. Por ahí me llaman de la Iglesia y trato de ayudar pero aclaro que no soy un ejemplo de nadie. Ahora si puedo ayudo desde otro lado. Lo hago siempre en la capilla San Ramón Nonato”, agregó.

 

 

Sus hermanos
Enrique tiene cuatro hermanos varones y dos mujeres y reconoció: “Tengo hermanos con problemas de adicción. Me peleo con ellos por eso. Es una pelea constante. Me duele mucho cuando a veces me visita gente conocida, compartimos un asado, y ellos no pueden estar”


“Estuvieron presos. Uno estuvo dos años y medio. Siempre cayeron por peleas”, dijo

“Mis hermanos estuvieron presos en Jefatura. Mamá siempre le metió para adelante, y cuando ellos estaban presos no pensó en llorar ni sintió vergüenza… y me dijo que una madre no va a visitar a un preso sino a un hijo. Cayeron varias veces por peleas callejeras. Uno estuvo 2 años y medio. Dos de ellos siempre iban al frente”, agregó.

La droga
“La droga es moneda corriente. Tengo amigos perdidos en la adicción. Consumen mis hermanos, primos. En lo personal, estuve en lugares donde me ofrecieron primero cocaína antes que un vaso de agua. Todavía no probé, por mi personalidad. Yo siempre lo dije: mientras viva mi mamá no voy a hacer nada que me pueda llevar a la cárcel”, se sinceró

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Enrique admitió: “hay veces que me llaman a las 3 o 4 de la madrugada… son los chicos adictos, y me piden hablar… me dicen que se quieren matar. Y a veces lo hago. Yo les digo que la droga les mata a todos, no solo al adicto. Destruye familias”

“Hace unos años se suicidó mi cuñado, y no pude hacer nada. Creí que fue una decisión de Dios, no de él. Fue por la droga”, agregó el artista

“A muchos amigos los perdí, algunos se fueron a otros lugares y otros en extrañas circunstancias y casi siempre relacionado con ese veneno que es la droga”, insistió.

“En mi barrio hay zonas donde están todo el díaa con la droga, no saben lo que es ir un domingo a la Costanera, o tomarse una mandarina en la Rotonda. En los barrios hay mucho talento… jugadores, músicos… artistas… pero es más fácil sentarse y caer en la droga. Ver sufrir a mamá y el sacrificio de papá me hizo elegir el mejor camino y no caer”, dijo