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El "Indio" Ortiz, el ídolo de Gimnasia que descubrió a Dios en Corrientes

Hernán Darío "El Indio" Ortiz es ídolo en Gimnasia y Esgrima de La Plata. Hoy es el DT en la Superliga, y en una charla a fondo con TyCSports se confesó muy creyente y admitió: "en Corrientes hubo un hecho en mi vida que me cambió. Algo que me tocó vivir con mi hija y ahí hice un cambio. Menos mal que Dios llegó a mi vida porque iba por un camino que no era el correcto". El Indio tiene una historia de vida con nuestra ciudad: en 1996-97 jugó en Primera con Huracán Corrientes, y en 2012 dirigió a Boca Unidos en la B Nacional


El técnico de Gimnasia se reconoce como "un limitado que pudo jugar muchos años en Primera porque siempre buscó ser mejor". Además, habla sobre la importancia de la religión en su vida, de sus visitas a cárceles y hospitales y de lo único que le hace temblar las piernas: sus nietos.

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Se llama Hernán Darío pero en el ambiente del fútbol se lo conoce como el Indio. Gimnasia parece ser su lugar en el mundo, ama al club, conoce todos los rincones de Estancia Chica. Fue jugador del Lobo, entrenador de las Divisiones Inferiores, secretario técnico y también técnico de la Primera. Es la tercera vez que ocupa ese lugar. En esta última etapa le tocó reemplazar a un ídolo de la institución como Pedro Troglio. Lo que viene será difícil, pero confía en el plantel y en el trabajo, ya que en el fútbol todo lo que consiguió fue con mucho esfuerzo y sacrificio.

¿Disfrutás del fútbol?

No mucho. En este cargo es muy difícil, más cuando vos sos muy hincha del club. La excelencia, se lo digo a mis jugadores, no es es un acto si no que debería ser un hábito. Yo siendo un limitado pude jugar muchos años en primera porque siempre busqué ser mejor. A mis jugadores les puedo permitir jugar mal porque yo jugué muchas veces mal, pero no les permito entrenar mal.

¿Siempre fuiste tan creyente?

 

¿Leés la Biblia?

Sí, y algunos jugadores se enojaban porque me decían 'vos leés la Biblia y después nos matás a patadas'. (Martín) Posse una vez me dijo: 'Indio, dejá de tirarme el pelo, me vas a dejar pelado'. Y yo le dije: 'Elegí, te tiro del pelo o te pego patadas'. Yo iba muy fuerte a todas las pelotas, y si el otro no iba igual era su problema. En aquel momento nadie quería venir a Gimnasia porque la pasaban mal. No era mal intencionado, pero sí que te pegaba, te agarraba, te mordía... si te podía morder, te mordía. Con (José Luis) Calderón nos matábamos y después terminaba el partido y quedaba todo en la cancha. No éramos muy bocones nosotros.

 
"Algo que me tocó vivir con mi hija y ahí hice un cambio. Menos mal que Dios llegó a mi vida porque iba por un camino que no era el correcto"
 
 ¿Colaboras con hospitales y vas a las cárceles?

 
Eso me hace muy bien. Voy a hospitales, también a la cárcel. Sobre todo cuando me dicen de ir a ver a un chico que tuvimos acá y la está pasando mal. Entonces voy y le hablo. Le digo que tiene otra oportunidad en la vida, que crea en Dios. A los hospitales voy a ver a chicos que están muy complicados. Para ellos cinco minutos es un montón y para nosotros no es nada.

El indio jugó 15 años al fútbol, participó del equipo de Gimnasia que ganó la Copa Centenario en 1993 y de aquel dirigido por Carlos Griguol que estuvo cerca de obtener el Clausura '95, que finalmente se llevó San Lorenzo. De todos modos, pese a jugar tanto tiempo en Primera, todavía no pudo comprarse su casa. "Es que lo que ganábamos antes no es lo de ahora. Hubo un momento que yo era uno de los que más cobraba junto a Guillermo (Barros Schelotto). Y después, en el '96, me fui a Huracán de Corrientes. En ese primer año el club entró en quiebra y entonces me quedé con el pase. Todo lo ganado acá, más todo lo que gané en Corrientes, lo perdí. Hoy sería millonario", dice con una sonrisa que está lejos de ser un lamento. Es que él ya conoce lo que son los vaivenes económicos. Justamente fue en el 2011 cuando se supo que trabajaba como delivery en el negocio de un amigo. El nunca ocultó esto y entiende de cierto morbo que giró en relación a este tema.

"Los ahorros se me fueron y tuve que salir a laburar. Me puse a repartir comida para un amigo"
 
Hubo un año que se conoció que estabas trabajando como repartidor: ¿cómo fue eso?

Cuando dejé de ser el entrenador de Gimnasia, a los tres meses se murió mi hermana de cáncer. Los ahorros se me fueron y tuve que salir a laburar. Me puse a repartir comida para un amigo. Realmente nunca me importó lo que digan los demás.

 
¿Hoy podés vivir del fútbol?

Con el sueldo de un entrenador de Primera sí. Y ojalá pueda finalmente comprarme la casa.

Con sus 52 años recién cumplidos, el Indio ya es abuelo. Y sus ojos se humedecen por primera vez al hablar de esto.

¿Sos mejor padre o mejor abuelo?

Abuelo es otra cosa. Como padre fui muy presente, pero abuelo es otra cosa. Es magnífico. Es lo único que me mueve el piso. Después de eso, para mí no hay insulto, no hay crítica que me afecte. Sé para donde voy.

 
Fuente: TyCSports.com