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Las razones que llevaron a Dujovne a renunciar

El martes pasado había presentado su carta de renuncia a Mauricio Macri, pero se la aceptó recién hoy. Lectura política del ajuste fiscal de los últimos años.

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Con el abrumador resultado de elecciones PASO, Nicolás Dujovne sintió que se tenía que ir. La lectura que hizo es que el ajuste fiscal fue más duro de lo previsto para los argentinos. Y

se lo expresó al presidente Mauricio Macri: el martes de la semana pasada lo plasmó en la renuncia a su cargo como ministro de Hacienda, al que había asumido a principios de 2017, en reemplazo de Alfonso Prat-Gay.

En el Gobierno se pusieron a buscar un reemplazo para un puesto clave como el de ser el que encabeza las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y, a su vez, tiene que poner el coto a los gastos en las distintas dependencias dentro del plan de ajuste fiscal en marcha. Pero a su vez se sabía que tenía que ser alguien de adentro: a

menos de cuatro meses del 10 de diciembre, fecha de expiración más palpable luego del domingo 11 de agosto, un "outsider" sería difícil que tome la tarea.

En línea paralela a lo que ocurrió puertas adentro del Gobierno en la búsqueda de un reemplazo, hacia afuera los rumores cada vez eran cada vez más fuertes: de la posible salida de Dujovne del Gobierno aparecieron reemplazantes, versiones de enfermedad, de período de transición, hasta que este sábado por la tarde llegó la carta original.

"En virtud de las circunstancias, la gestión que liderás necesita una renovación significativa en el área económica", dice la misiva presentada el martes pasado a Macri, pero oficializada hoy.

En el entorno de Dujovne aseguraron que entre las razones de su alejamiento está la lectura que hizo el ahora ex ministro del resultado, que dio un 47% al Frente de Todos de Alberto Fernández y un 32% a Macri, 15 puntos por debajo. “Entendió que el ajuste fiscal se sintió más fuerte de lo que se preveía”, reconocieron.

Dujovne mostró como logro, a lo largo de sus 32 meses en Hacienda, el importante ajuste fiscal llevado a cabo, con una reducción del peso del gasto público, que en el último año empezó a ser insuficiente y se subieron impuestos.

El propio ex ministro sostuvo en noviembre del año pasado una frase que causó polémica. "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", afirmó, con la intención de mostrar lo que consideraba una virtud.

. Es que con tarifas de servicios públicos que crecieron en magnitud en la proporción gastada en los hogares, derivadas de la reducción de subsidios; el cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria, que implicó que un achique en la porción destinada a los jubilados; el freno en la obra pública, que no ayudó al alicaído sector de la construcción (con efecto en el empleo); entre otros, gran porción de los argentinos se preparaban para demostrar en las urnas su descontento con el plan económico macrista. No cayó un Gobierno con el ajuste, pero en una democracia que muestra empezar a gatear, la población manifestó estar en desacuerdo.

Etapa de Lacunza

Un nuevo capítulo empieza ahora, con Hernán Lacunza, ministro de Hacienda de María Eugenia Vidal en provincia de Buenos Aires, como titular de Hacienda. Una etapa en la que la expectativa es más de continuidad que de grandes modificaciones. Damián Bonari, ex número dos de Lacunza en Buenos Aires, quedaría como ministro en la provincia.

Aún el equipo que trabajó con Dujovne estos años no fue confirmado si seguirá en Hacienda, aunque se estima que sí para que no haya más cambios.

Lacunza tendrá que sentarse en las próximas semanas con los técnicos del Fondo Monetario Internacional, encabezados por el italiano Roberto Cardarelli, a negociar cómo avanza el programa stand-by. Hay muchas dudas de cuál será el impacto final de las medidas anunciadas la semana pasada y si, con estas, aún se alcanzará la meta prometida al organismo de comprimir del déficit primario (antes del pago de intereses de la deuda) a cero.

Es que entre todos los anuncios se prevé que el gasto suma al unos $ 60.000 millones, es decir, un 0,3% del PBI. Desde el Gobierno dijeron que se reasignarán partidas y que la propia dinámica macro, impactada por la aceleración de la inflación, ayudará. Pero hay duda de si una caída mayor en la actividad no lo hará en sentido contrario. 

Desde el FMI aún no confirmaron cuándo llegará la misión a Buenos Aires. Estaba previsto que fuera luego de las PASO y algunos funcionarios confirmaron a El Cronista que tenían agendados encuentros para la semana que ahora comienza.

Fuente: El Cronista Comercial