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Cobertura especial

Veneración a San la Muerte: “Con nuestro santito no se hace el mal”, aclaró la dueña del templo

Juanita Barrios es quien cuida el amuleto hallado por su abuelo hace unos 107 años en la costa del Paraná. Hoy coordina las actividades en el templo ubicado en Paraje Coco, cerca de Empedrado. “Todavía no salimos del asombro por la cantidad de gente que llega. Creemos que ya llegaron unas 10 mil personas”, contó.

 

 

“Mi abuelo encontró el amuleto hace 107 años en la costa del río. Es una pequeña imagen de oro que estaba en una cajita de fósforos. Estuvo con él, después desde hace 34 años estuvo con nosotros y lo ubicamos acá. Es el mismo amuleto hallado por mi abuelo. Desde hace 20 años esto empezó a crecer mucho. Se hizo el templo en este lugar porque mi abuelo vivió acá toda su vida. Después vivió papá y acá nos instalamos”, contó Juanita Barrios, en La Dos.

“Es impresionante la cantidad de gente que viene”, dijo.

“Algunos utilizan al santito para hacer mal, pero acá es para que nos de salud, trabajo y bienestar. Con nuestro santito no se hace el mal”, aclaró

A la deidad de san la muerte le llevan “más que nada plata, cigarrillos, cadenas de oro, whisky, y piden más que nada salud y protección”

Sobre la relación que se hace con los delincuentes, respondió: “es un santo justiciero… si hay q hacer justicia, se hace”.

 

Nahuel y Paula son un matrimonio creyente de San la Muerte, quien le concedió el milagro de la vida de una de sus hijas, según contó la mujer. Y otro favor reciente que le dio “el santito” es ganar la quiniela porque no llegaban a fin de mes.

 

Nahuel, ferviente creyente de San la Muerte, contó que “el médico  le dijo a mi mujer que tenía pocas probabilidades de vida la hija que estábamos esperando, que era riesgoso que el embarazo siga, y con nuestra fe le pedimos a San la Muerte. De golpe se le fue todo y conseguimos lo que necesitábamos y hoy le vinimos a agradecer por la vida de mi hija”.

 

Sobre otro favor que le concedió “El santito” recordó que “el 30 del mes pasado le pedí a mi santito que me ayude, porque no tenía más plata, jugué un número a la quiniela, prendí un cigarrillo, y un serví un vaso de whisky y me senté a ver el sorteo, y salió mi número”.

 

A su vez, Paula describió lo que vivió “yo tenía un embarazo complicado, con un hematoma que era más grande que la bolsa de la bebé, con las pocas probabilidades, le pedimos al señor por la vida de la bebé, cuando me volvieron a hacer el estudio se disolvió el hematoma y me dijeron que era un milagro. Yo le debo la vida de mi hija a mi santito”.