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Denuncian que se frenó la megacausa por torturas a soldados en Malvinas

 Los querellantes advierten que bajo "argumentos burocráticos" se intenta desacreditar las denuncias para ocultar las responsabilidades del Ejército en violaciones a los derechos humanos de los ex combatientes

Entre el 27 de junio y el 4 de julio de este año, 18 imputados en la megacausa por torturas a ex soldados en Malvinas debían presentarse a declarar ante el juzgado federal de Rio Grande en Tierra del Fuego, lugar donde fueron radicadas las denuncias en 2007. Dicha disposición había sido tomada por el juez subrogante de Ushuaia Federico Calvete, antes de que asumiera en su lugar Mariel Borruto, quien desde mayo pasado se encuentra a cargo de la causa. Sin embargo, el Equipo de Investigación de Perfil Educación comprobó que la jueza suspendió la medida sin establecer una fecha prevista para continuar con el proceso aduciendo "falta de personal, recursos físicos y pruebas".

La investigación contiene 120 denuncias contra 95 militares imputados por violaciones a los derechos humanos cometidos contra soldados, que van desde prácticas de "estaqueamientos", "enterramientos" o falta de suministro de alimentos, que provocaron la pérdida de entre un 30% y un 40% de la masa corporal de los combatientes llegando, en algunos casos, hasta la muerte.

Ernesto Alonso, miembro de la Comisión Provincial por la Memoria y querellante, aseguró al Equipo de Investigación que "algunos compañeros murieron estando 'estaqueados' bajo fuego enemigo y hay casos de soldados asesinados a manos de sus superiores". Y agregó: "Borruto fue secretaria del juzgado, es una persona que conoce la causa, y está para garantizar el servicio de justicia, entonces una vez que asume como jueza no puede justificarse de que le falta espacio físico".

Por su parte, para Hugo Robert, presidente del Centro Ex Combatientes Islas Malvinas (Cecim) de La Plata, el proceso no avanza porque hay un "fuerte lobby militar para que no se sepa toda la verdad sobre la guerra". Desde el Cecim señalan que en el discurso por los 209 años de la fuerza, brindado el pasado 29 de mayo en el Colegio Militar de la Nación y encabezado por Mauricio Macri, Claudio Pasqualini actual jefe del Ejército, había manifestado que "ciertas imputaciones pretenden echar sombra sobre el heroísmo y coraje de nuestros combatientes".

"No ocultamos las actuaciones honrosas que tuvieron muchos miembros de las Fuerzas Armadas pero también alertamos sobre la existencia de torturas y graves violaciones a los derechos humanos que sucedieron en las islas, por parte de oficiales y suboficiales del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina", señaló Robert. En cambio, para Jorge Zanela, jefe del Departamento de Veteranos de Guerra del Ejército, pueden haberse producido hechos aislados pero no se trata de una orden sistemática que fue impartida por la institución. "La causa no tiene fundamentos legales, porque hay personas que ya fueron sobreseídas por casación y la Corte Suprema sobre las mismas denuncias -aclaró Zanela-. Se sigue insistiendo en que hubo delitos de lesa humanidad, que el ejército accionaba metódicamente de esa manera, pero no es verdad. No niego que alguien no haya cometido alguna indisciplina del ser militar pero no como se quiere señalar”.

"Entre las denuncias, por ejemplo, hay un capitán que nunca fue a Malvinas. Todos los que son acusados eran en su momento subtenientes, cabos o cabos primeros, de los grados más bajos que hay en el Ejército -agregó Zanela- Además, si llega a declararse como un delito de lesa humanidad, algunos van a pedir una indemnización como ocurrió con otras causas de derechos humanos de la dictadura". Silvio Katz, ex soldado conscripto y denunciante en la causa, no acuerda con el representante del Ejército. "Malvinas fue una línea de continuidad con el plan sistemático de torturar y hacer desaparecer gente”. Y agrega que desde su condición de judío tuvo que padecer humillaciones y torturas psicológicas. “Todos los días me decían judío de mierda, me estaquearon, tuve congelamiento de brazos y piernas, me pusieron la cabeza en agua congelada y me apuntaron con un arma obligándome a comer de lugares donde depositábamos nuestros excrementos", describió Katz.