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Salarios: Perdieron casi 20% de su poder de compra durante el gobierno de Mauricio Macri

La baja no fue pareja en los últimos cuatro años: cayó fuerte en 2016 y 2018 y se recuperó en 2017. Fuente: www.clarin.com.-

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En promedio, descontando la inflación, los salarios formales o registrados ante la Seguridad Social, que comprende a más de 9 millones de trabajadores en relación de dependencia, del sector público y privado, retrocedieron casi un 20% en relación al valor que tenían en diciembre de 2015, según las distintas mediciones oficiales. Y además, hubo una pérdida de 174.000 empleos en el sector privado.

Esa caída del poder de compra salarial no fue uniforme. Fue muy intensa en 2016 y 2018. En 2017 registraron una muy leve recuperación y este año, hasta septiembre (último dato oficial) vienen retrocediendo un 3,8%.

En el mismo período, a agosto de este año, los asalariados privados pasaron de 6.246.500 en diciembre de 2015 a 6.072.500 en agosto pasado, una merma de 174.000 empleos, mientras en el sector público aumentó de 3.124.700 a 3.186.500, o sea, 61.800 ocupados más, según los datos del Ministerio de Producción y Trabajo.

En ese período, más de la mitad de la pérdida laboral del sector privado tuvo lugar en la Provincia de Buenos Aires, de 1.975.000 a 1.885.800: 89.200 menos. En la Ciudad de Buenos Aires se redujo de 1.543.700 a 1.511.300: una caída de 32.400 empleos.

En promedio, el salario bruto formal (antes de los descuentos) de los trabajadores privados a agosto pasado era de $ 46.405, pero la mitad percibió menos de $ 36.207. Para los salarios más bajos la pérdida salarial en el período fue mayor.

Juan Pablo Di Iorio, economista de la consultora ACM, señala que “el salario en términos reales sufrió una caída del 19% desde noviembre de 2015 y que dicho desempeño se vio exacerbado a partir de la crisis iniciada a mediados de 2018 y la cual aún no ha finalizado”.

Y agregó que “esa pérdida del poder adquisitivo de los asalariados llevó a un aumento en la cantidad de personas dispuestas a trabajar, lo cual a su vez lleva a que, en un contexto recesivo, exista un exceso de oferta que se traduce en otra presión hacia la baja del salario real.

Finalmente, sostuvo que “dos índices que dan cuenta de la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados son: Subocupación demandante, que paso de un 6,8% en el primer trimestre de 2018 a un 9,2% en el segundo trimestre de 2019 y Ocupados demandantes de empleo, que paso del 15,3% en el primer trimestre de 2018 al 18,3% en el segundo trimestre de 2019”.

Ignacio Ruiz, economista de Ecolatina, dice que “salvo en 2017, el salario real se contrajo durante el mandato de Cambiemos. La caída acumulada se ubicará en torno del 18%, siendo la merma menor en el sector privado formal (-16%) y mayor en el empleo público e informal, en torno al 20%”.

Explica que “la salida del cepo y el aumento de tarifas de servicios públicos que emprendió Cambiemos aceleraron la inflación durante 2016 que redundó en una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Esta dinámica se revirtió el año posterior, cuando gracias a una inflación anual menor a 30%, el salario real formal logró una recuperación parcial”.

Luego, explica Ruiz, “si bien la desaceleración de la inflación no alcanzaba la velocidad deseada, la continuidad de la misma en el marco de metas de inflación dio lugar a que las negociaciones paritarias dejen de mirar la inflación pasada y comiencen a tener como referencia la inflación esperada. A cambio, los acuerdos incluyeron masivamente cláusulas de renegociación ante una inflación mayor a la esperada.

En la práctica, esto se tradujo en paritarias con incrementos del 20% en 2018, justo en la previa a las dos corridas cambiarias que aceleraron notablemente a la inflación”.

Finalmente, “en la búsqueda de recomponer ingresos, las paritarias volvieron a acortarse y fijarse en torno a la inflación pasada, pero incluso este comportamiento no fue suficiente para cubrirse de la aceleración inflacionaria en 2019. El salto cambiario tras las PASO no estuvo anticipado y tendrá como consecuencia, un nuevo deterioro del salario real, que exhibirá en promedio un retroceso del 20% interanual medido en dólares”.