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Los desafíos de la comunicación de un gobierno

Por Pablo Alonso  
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Sin dudas que la política ha cambiado, pero muchas veces cometemos errores muy grandes al querer copiar productos enlatados que han logrado el éxito en otros sectores del país y al traerlos a nuestra zona no generan los mismos resultados.

Aunado a lo anterior, tendremos que entender que cualquier gobierno local cuenta con una escencia propia, con un sello único e irrepetible, donde el conformismo del líder político no tiene cabida. Las ciudades deben transformarse en una marca de dominio público con un estilo que permita trascender fronteras y que logre posicionar al territorio y a su gente en el mundo entero; si de eso no se ocupa un gobierno local, seguiremos hablando de un gobernante más.

Las exigencias al líder político van cambiando y es fundamental que se vaya haciendo una buena percepción de la realidad. Aquella persona que únicamente se dedicaba a cuidar el gasto público o que se limitaba a ordenar y repavimentar las calles ya no es suficiente para el imaginario colectivo de ningún municipio o localidad. Hoy en día, existen nuevos retos, y en este sentido, aquel que hoy se jacte de ser un líder político tendrá que descubrir las creencias, singularizar los sentimientos de los habitantes, crear e identificar el relato que pueda ilusionar a la ciudadanía y así enamorar a su localidad. Pero tampoco deberá olvidar que los servicios a los vecinos deben funcionar correctamente, si esto no se logra el objetivo no estará cumplido.

Estar cerca de la población, es la clave de todo. Escuchar, dialogar, intercambiar, compartir, son algunas de las calves de una gestión que debe estar, por obligación, cerca de la gente, solucionando o no pero dando “la cara”, eso al final del día será reconocido por la población.

Sigue existiendo una profunda confusión entre los elementos que componen la llamada “buena comunicación” y la información. Aunque la comunicación ya es una parte importante en gobiernos locales y por supuesto en sus respectivas campañas electorales. Muy a menudo consultores y políticos se lanzan a “comunicar” sin reparo alguno, todas y cada una de sus acciones de gobierno, es ahí donde encontramos grandes masas de anuncios y discursos eternos que se dedican a enumerar lo realizado por el municipio, invadiendo y saturando las mentes de los ciudadanos que, según el político, se encuentran ávidos de contar con dicha información.

La comunicación autovalorativa ya no conmueve y mucho menos vende.

En este sentido, debemos comprender que los tiempos de campaña son constantes, no podemos desaprovechar ningún espacio para llevar a cabo una comunicación efectiva. La brecha entre lo que la ciudadanía exige y los logros de la gestión de gobierno se expande más y si bien es un hecho que los gobernantes están forzados a legitimar sus proyectos, por ello debemos de considerar que los ciudadanos siempre quieren más y basados en eso, tienen una tendencia importante a valorar más a líder que pueda garantizarles los elementos más básicos de una sociedad: seguridad, educación, salud e incluso obra pública, pero también exigen que el llamado líder pueda dar interpretación oportuna a las necesidades que van surgiendo día con día, lo que convierte la tarea en algo difícil de solventar.

La comunicación política tendremos que entenderla como un aliado más, tendremos que alcanzar a diferenciar entre informar y comunicar. Entendamos que el reto que tienen los líderes locales y municipales es encontrar las creencias, las historias, los sueños y las metas de un pueblo para fusionarlas con su visión y su programa de gobierno. De lo que se trata hoy es de transformar una ciudad en una marca que ilusione, que tenga un estilo propio y que resalte, enorgullezca y enamore a su gente. El gran desafío es involucrar en nuestra comunicación local a los ciudadanos. Aquel valiente que haga participe de sus logros a la sociedad será el que consiga despertar sentimientos y de paso, hacer memorable, creíble y entendible su gestión de gobierno.

La comunicación en gobiernos locales es demandante y si no se toma con seriedad, podría significar el fin de la carrera política para muchos, pero sin lugar a duda y sin temor a equivocarme, puedo decir que en una sociedad donde se prioriza, se compra, se quiere y se adopta desde lo intangible de la personalidad, la comunicación es un gran aliado en el camino empedrado que representa la gestión local y municipal.

En este sentido, es importante destacar que probablemente no exista una sola ruta para conseguir una buena comunicación desde los gobiernos locales. Sin embargo, sí que hay ciertas premisas que suelen tener una mayor efectividad cuando se trata de fortalecer la comunicación de los líderes locales.

Es inevitable comunicar, siempre lo hacemos, incluso sin palabras, por lo tanto es imposible que nuestro gobierno no genere percepciones y en nuestras manos está que esas mismas sean positivas o negativas. Ya no podemos engañar a nadie, con las nuevas tecnologías (que ya no son tan nuevas) cada ciudadano es un medio de comunicación y nuestra reputación está en juego con cada decisión, con cada obra, con cada discurso, con cada persona que representa a nuestro equipo. Todos tenemos una imagen pública, y entender eso es el primer paso para mejorarla.

La mente decide mayoritariamente basada en sentimientos. Tenemos que decir adiós a la información para dar paso a la comunicación. Entendamos que la política solo interesa a los políticos pero no a los ciudadanos. El ciudadano de a pie quiere bienestar para su familia, quiere que sus necesidades y expectativas sean cubiertas, por lo tanto es necesario ubicar al ciudadano como el verdadero héroe.

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