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Westley Allan Dodd nació en Toppenish, Washington, el 3 Julio de 1961. Fue el mayor de los tres hijos de Jim y Carol Dodd. Cuando fue detenido culpó a sus padres de no haberle dado contención emocional y alegó haber presenciado iracundas peleas entre ellos. Por otra parte, reveló que en el colegio no era bienvenido en ningún grupo social. Era solitario, no tenía amigos.

A los 13, empezó con sus conductas inapropiadas. Cuando los chicos pasaban por la vereda, él se paraba desnudo en la ventana que estaba en las escaleras de su casa y se exhibía mientras se tapaba la cara con la cortina. Algunos lo denunciaron y sus propios padres fueron alertados, pero las autoridades no le dieron importancia al asunto. Era algo menor.

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Fue poco tiempo después que Dodd se animó y fue por más: concretó sus primeros abusos físicos. Agredió sexualmente a sus pequeños primos de 6 y 8 años. Se consumó como pedófilo y lo largo de su vida traicionaría a todos los niños que tuvo cerca. Avanzó sobre los hijos de una vecina, que él se había ofrecido cuidar, y también sobre los hijos de una mujer que había salido con su padre. La vecina se negó a presentar cargos pensando que iba a ser demasiado traumático para sus pequeños.

Dodd daba rienda suelta a sus bajos impulsos sin el menor remordimiento. Se describió a sí mismo como un ser aislado socialmente. Las chicas lo intimidaban. Mientras otros empezaban a salir con mujeres, él se quedaba en casa pensando alternativas para violar niños.
Se graduó del secundario en 1979 y con 18 años ya estaba desesperado por conseguir nuevas víctimas.

En agosto de 1981, con 20 años, intentó secuestrar a dos pequeñas niñas que lo denunciaron a la policía. No ocurrió nada con esa denuncia. Dos meses después, se alistó a la US Navy y fue enviado a la base de submarinos de Bangor. Allí siguió sumando acosos sexuales a su todavía ignoto prontuario: 14 casos más. Llegó a ofrecerles 50 dólares a unos chicos para convencerlos de que lo acompañaran a un motel a “jugar”. Fue denunciado y arrestado. Pero, a pesar de que confesó sus “pretensiones sexuales”, fue liberado nuevamente y no se dejaron asentados los antecedentes.

El 14 de julio de 1990, fue condenado a muerte. Le dieron a elegir: inyección letal o ser colgado. Él eligió la horca, porque "esa fue la manera que Lee Iseli murió", explicó. Los símbolos para él eran importantes.

Pero su elección generó controversias. La Unión Americana para las Libertades Civiles (American Civil Liberties Union) sostuvo que el método era una violación de la 8 enmienda de la Constitución Americana. El argumento no conmovió a nadie. Los hechos eran aberrantes por donde se los mirara.

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Su ejecución en la horca fue la primera en los Estados Unidos desde 1965 y fue presenciada por 12 testigos: familiares de las víctimas, periodistas y oficiales de policía. Afuera de la prisión dos grupos de gente, con opiniones enfrentadas, gritaban.

A las 12.05 del 5 de enero de 1993, en la penitenciaría de Walla Walla, Dodd fue ejecutado. Tenía 29 años recién cumplidos. Le llevó 3 minutos morir, dijeron los forenses. Mucho menos que la agonía que padeció su última víctima, Lee Iseli, que pasó una noche aterrado en sus manos y fue ahorcado, resucitado y vuelto a ahorcar.