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Martín Bossi: “Mi entorno sabe que es mentira cualquier cosa que se diga sobre mí en los medios”

El protagonista del musical “Kinky Boots” protege su vida privada y asegura que tiene “entrenadas” a las personas que lo rodean para no tener que darles explicaciones sobre lo que se publica de su intimidad.-

- Teleshow: A algunas personas les gusta saber sobre la vida íntima de los famosos: por lo menos, a mí me interesa.
- Martín Bossi: A mí me ha ido bien y mal, pero cuando me fue bien no fue porque estaba con la modelo de turno o con la chica de moda. Y el día que sea papá y me case, haré lo imposible para no hacer el show del casamiento o la paternidad, ni el show de la separación. Quiero que se sepa de mi trabajo nada más. Bastante me expongo. Es como un juego de roles: vos venís de periodista, yo acepto tus preguntas, y desde un lugar de no sé dónde, te cuento de mi vida. Si nos ponemos a analizar, bastante triste es de mi parte. Yo estoy ubicado y la película no me la como… Entonces, bastante que me subo a un escenario para que me aplaudan, bastante que actúo porque necesito que me quieran, y encima digo: “Chicos, me separé. Miren, tuve un hijo. Mirá, ando con una chica o con un chico. Soy trisexual, lo declaré”. ¿Qué importa si sos bisexual, trisexual o si estás separado? Si no contás con contenido, bueno, tenés que hacerte notar con algo. No juzgo a la gente que lo hace porque respeto. Pero fui a un taller de teatro porque quería actuar, no porque quería hablar de otros temas ni contar de mi vida. Así será hasta la muerte.
—TS: Es una elección proteger tu intimidad.
— MB: Es una elección de la que gracias a Dios los periodistas me han respetado mucho. Yo tengo educado a mi entorno para no andar aclarando. Hay algo que se llama la posverdad. La verdad ya no tiene ningún tipo de validez, quedó obsoleta y fuera de moda. Lo que interesa es la construcción de una verdad paralela que es la que la gente necesita o la que le sirve a los medios. Yo veo el modus operandi. Por ejemplo, titulan: “Murió Bossi”. Entrás a la nota y leés: “Murió de amor por un perrito”. Les funciona. Entonces ponen: “El perrito que mató a Bossi”. Y volvés a entrar. Te tienen dos meses con el perro. Entonces todo mi entorno sabe que cualquier cosa que se diga de mí, es mentira. El otro día fui a degustar unos vinos con una amiga y ya decían que era mi novia. Me fui de vacaciones con (Fede) Hoppe, y ya fui el novio de Hoppe un año. Encima, Hoppe. Con todo respeto, amigo, pero no es Peter Lanzani ni Brad Pitt. ¡Es Hoppe! (Risas).

— TS: ¿No pensás que es un ida y vuelta entre los periodistas y los famosos? Vos me contás de tu trabajo, y yo te pregunto algo sobre tu intimidad…
— MB: Yo aprendí a ser lo que necesitan que sea. ¿Qué necesitás? ¿Que esté de novio acá? Dale. Yo me voy adaptando a lo que se necesita; total, mi vida es otra. En una época yo viví paranoico, para que no digan esto y lo otro. Ahora ya está. Imaginate que a los 45 años estoy mucho más relajado. Son muchos años en el medio, creo que la gente sabe quién soy y punto. Los que me tratan de otra cosa que no soy, tampoco tengo problema… Sexualidades ya tuve infinitas: trisexual, cuatrisexual, quintisexual, swinger con ramificaciones a bisexual. No tengo complejo de ningún tipo de sexualidad. Ya me acostumbré, y tengo la sexualidad que van requiriendo en el momento en los medios. Lo voy manejando. Yo sé con quién estoy. No está ni bien ni mal: soy el famoso chanta que va viendo lo que se necesita para pasarla bien.
— TS: ¿La gente no es crítica para darse cuenta lo que es verdad y lo que sería mentira?
— MB: No. Creo que la batalla está perdida. Por ejemplo, a veces escucho críticas a Marcelo (Tinelli) por el programa que hace. Pero yo no sé si él hace el programa que quiere; tal vez el programa que quiere hacer mide un punto (de rating). Hay que darle lo que la gente necesita, y está muy bien. Es el baile, el show, saber si el otro se separó, el conflicto, el llanto, la emoción, el reality. No lo estoy subestimando, hablo de un talk show que mezcla un reality con el baile. Es profundo o no, no importa. Si el programa más visto de la televisión argentina es un formato que la gente quiere ver, es show, dáselo. Por ahí Marcelo quiere hacer un programa hablando de San Lorenzo o de política, que es su deseo, y por ahí mide dos puntos. A veces es el huevo o la gallina.
— TS: ¿Qué otros planes tenés para este 2020, además de protagonizar Kinky Boots?
— MB: No sé cuándo va a terminar la obra, pero tengo un deseo de irme a trabajar afuera. Hay un paso para dar: poder abrirme a otras culturas. Amo a mi país y seguiré viviendo y trabajando acá, pero tengo una propuesta para hacer un programa en México, en Televisa. Quiero intentarlo sin dejar mi país. Hacer conocer mi laburo o mi forma de sentir la vida en otros lugares. Yo ya fui a España, México, hice teatro y tele. Ahora Kinky Boots me tiene muy entusiasmado. Por un lado es muy normal para mí, pero por el otro sé que es un desafío y un aprendizaje enorme.