Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/41594

DT Gregorio Martínez de Obras: "Dejen de resbalarse y de ser tan pelotudos"

Minuto pedido por Obras Sanitarias en la calurosa noche correntina. Dos triples consecutivos de Martín Fernández para Regatas pusieron a los locales al frente por 79-71 con 4m56s por jugar en el último cuarto y el DT visitante, Gregorio Martínez, decidió que ya había visto suficiente.

"Esta es nuestra tercera temporada juntos... Hacemos siempre las mismas salidas de tiro libre", iniciaba Martínez su -por el momento amable- charla, buscando explicaciones por algunas jugadas fuera de libreto realizadas por sus jugadores. Pizarra en mano, el DT continuó su relato: "Sacó Pancho (Barbotti, ala pivot), se la dio a Lautaro (Berra, pivot). No sé qué hace Pancho acá, no sé que hace Lautaro acá. Venimos, se la dimos a Lautaro... Foul, gol y triple".

 
Con el resaltador todavía entre los dedos, Martínez levantó la cabeza, miró a sus dirigidos y tomó unos segundos de aire. "Entonces... Por el amor de dios, ¡dejen de ser tan pelotudos! Hagan lo que tenemos que hacer y tomemos los tiros que tenemos que hacer. No lo que quieren ustedes... ¡Porque sale mal! Si saliera bien, la verdad, yo me siento ahí y no digo nada", explotó el DT mientras el marcador volaba por los aires.

"Entonces, cosas claras. Hagan las cosas que tienen que hacer y tomen los tiros que tienen que tomar. Nada más. ¡Y dejen de resbalarse!", finalizó su discurso el DT, casi resignado. Nobleza obliga, al menos en este aspecto Martínez tenía razón: los jugadores de Obras venían resbalándose bastante, sobre todo en la segunda parte. Claro, los 30 grados de temperatura y la insoportable humedad en el estadio José Jorge Contte de Regatas habían hecho de lo suyo y la labor de los secadores no era suficiente.

Martínez inició su carrera profesional como entrenador en el básquet femenino, donde logró ser campeón de la Liga Nacional con Unión Florida y cuenta con un amplio historial de utilización de palabrotas durante los minutos pedidos desde que llegó a Obras a principios de 2018. En su primera temporada con el club de Núñez, cayó en octavos de final con Ciclista Olímpico y, en su segunda, no pudo con el futuro campeón San Lorenzo en cuartos. 

En el presente campeonato, Obras ya no lucha en la parte de arriba de la tabla sino que brega por no caer en los playoffs por la permanencia. El equipo rockero se ubica 15to sobre 20 clubes y, por el momento, está afuera de la lucha por no descender (el 19no y el 20mo se enfrentan en una serie a tres partidos y el perdedor, baja de categoría).

En Corrientes, el Tachero sumó su octava derrota en 14 juegos de la fase regular al caer por 92-86. No hubo charla "motivacional" que valga para un equipo que, aunque siempre estuvo a tiro, nunca pudo pasar al frente en el marcador. Sobre el final, cuando todo parecía definido, Martínez tuvo otro ataque de furia.

Minuto pedido por Obras Sanitarias en la calurosa noche correntina. Dos triples consecutivos de Martín Fernández para Regatas pusieron a los locales al frente por 79-71 con 4m56s por jugar en el último cuarto y el DT visitante, Gregorio Martínez, decidió que ya había visto suficiente.

"Esta es nuestra tercera temporada juntos... Hacemos siempre las mismas salidas de tiro libre", iniciaba Martínez su -por el momento amable- charla, buscando explicaciones por algunas jugadas fuera de libreto realizadas por sus jugadores. Pizarra en mano, el DT continuó su relato: "Sacó Pancho (Barbotti, ala pivot), se la dio a Lautaro (Berra, pivot). No sé qué hace Pancho acá, no sé que hace Lautaro acá. Venimos, se la dimos a Lautaro... Foul, gol y triple".

 
Con el resaltador todavía entre los dedos, Martínez levantó la cabeza, miró a sus dirigidos y tomó unos segundos de aire. "Entonces... Por el amor de dios, ¡dejen de ser tan pelotudos! Hagan lo que tenemos que hacer y tomemos los tiros que tenemos que hacer. No lo que quieren ustedes... ¡Porque sale mal! Si saliera bien, la verdad, yo me siento ahí y no digo nada", explotó el DT mientras el marcador volaba por los aires.

"Entonces, cosas claras. Hagan las cosas que tienen que hacer y tomen los tiros que tienen que tomar. Nada más. ¡Y dejen de resbalarse!", finalizó su discurso el DT, casi resignado. Nobleza obliga, al menos en este aspecto Martínez tenía razón: los jugadores de Obras venían resbalándose bastante, sobre todo en la segunda parte. Claro, los 30 grados de temperatura y la insoportable humedad en el estadio José Jorge Contte de Regatas habían hecho de lo suyo y la labor de los secadores no era suficiente.

 

Martínez inició su carrera profesional como entrenador en el básquet femenino, donde logró ser campeón de la Liga Nacional con Unión Florida y cuenta con un amplio historial de utilización de palabrotas durante los minutos pedidos desde que llegó a Obras a principios de 2018. En su primera temporada con el club de Núñez, cayó en octavos de final con Ciclista Olímpico y, en su segunda, no pudo con el futuro campeón San Lorenzo en cuartos. 

En el presente campeonato, Obras ya no lucha en la parte de arriba de la tabla sino que brega por no caer en los playoffs por la permanencia. El equipo rockero se ubica 15to sobre 20 clubes y, por el momento, está afuera de la lucha por no descender (el 19no y el 20mo se enfrentan en una serie a tres partidos y el perdedor, baja de categoría).

En Corrientes, el Tachero sumó su octava derrota en 14 juegos de la fase regular al caer por 92-86. No hubo charla "motivacional" que valga para un equipo que, aunque siempre estuvo a tiro, nunca pudo pasar al frente en el marcador. Sobre el final, cuando todo parecía definido, Martínez tuvo otro ataque de furia.

 
A falta de un minuto y con Regatas (7 triunfos y ocho caídas) arriba por once, José Montero (15 puntos) recuperó una pelota y comandaba el ataque de Obras. Frente a él, estaba el histórico Paolo Quinteros (11 puntos), ídolo local y recordado miembro de la Selección Argentina. El escolta de 41 años, un poco por el parquet y un poco por la edad, trastabilló y fue al piso mientras retrocedía para defender a Montero. El perimetral tachero, de 25 años, dejó de dribblear, paró el juego y ayudó a su rival a levantarse. Mientras, Martínez despotricaba contra los árbitros y contra su propio jugador. Lo que se dice, una verdadera noche de furia.