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Intrusismo

Tu salud se cuida con matrícula

Una encuesta de la Universidad UADE muestra que tres de cada diez argentinos sigue en redes sociales a instagramers que publican dietas, recetas, tips y consejos sobre alimentación.

Por Dra. Marianela Ackermann  

Todas las personas somos comensales. Nos alimentamos y elegimos lo que comemos y por lo tanto todos podemos hablar en forma individual de nuestra experiencia con la comida, qué comidas nos gustan, de qué comidas nos hace bien o de lo que probamos.

Pero la nutrición es una ciencia, no una opinión. Para dar indicaciones para modificar la alimentación a otra persona, una sugerencia, un consejo, es necesario mucho mas que simplemente haber bajado de peso, saber cocinar, leer sobre comida, saber al dedillo las etiquetas de los alimentos o tener un cuerpo bonito.

Para hacer una indicación alimentaria es necesario cursar una carrera universitaria (medicina o licenciatura en nutrición), tener un Título habilitante y una matrícula. El médico debe especializarse en Nutrición o hacer cursos de postgrado en Nutrición, hacer cursos de actualización y perfeccionamiento, así como los licenciados en nutrición deben hacer cursos de postgrado y especializaciones porque la ciencia evoluciona y debemos estar actualizados para dar el mejor tratamiento a nuestros pacientes. Todo esto lleva años de estudio, capacitación, para saber sobre el funcionamiento del cuerpo, el metabolismo, el impacto de los diferentes nutrientes sobre la salud, como se evalúa la situación nutricional de las personas, que pasa en los diferentes situaciones de enfermedad (problemas digestivos, diabetes, obesidad, celiaquía, hipertensión, trastornos de la conducta alimentaria, alergias alimentarias etc.). Y lo que indicamos a nuestros pacientes debe tener el respaldo de la evidencia médica: investigación científica seria, que respalda las indicaciones que hacemos.

 

Los influencers, como su nombre lo dice, suben publicaciones a las redes para ganar seguidores, vender productos o servicios, pero al mismo tiempo ejercen influencias en la población, y no están preparados para determinar qué riesgo pueden correr las personas que los siguen, según sus propias vulnerabilidades al recibir un mensaje que parecería vale para todos. En medicina, y en nutrición, tratamos PERSONAS individuales, y si bien podemos hacer recomendaciones generales (basadas en la CIENCIA) no podemos aplicar la misma fórmula a todos (así como no podemos tratar a todos con el mismo medicamento).

Frente a la cantidad de mensajes impulsados por influencers en las redes sociales, los profesionales de la salud difundimos una campaña contra el intrusismo desde las distintas sociedades científicas bajo las consignas "LA NUTRICIÓN ES UNA CIENCIA, NO UNA OPINIÓN” Y “TU SALUD SE CUIDA CON MATRÍCULA”.

Las redes sociales muestran muchas veces perfiles de personas “ideales” (cuerpos tallados, gente feliz y exitosa) logrados con conductas estrictas (que impulsan) como restringir nutrientes, consumir alimentos “de moda” (leche de coco, de almendras, batidos, productos orgánicos etc.) o conductas alimentarias “de moda” (eliminar harinas, gluten, lácteos, ayuno intermitente etc.) y todo tipo de estrategias que supuestamente se siguen para mejorar la salud, pero que terminan poniendo al cuerpo y a la comida en el centro de sus vidas. Esto puede llevar a conductas obsesivas, fuertes restricciones nutricionales y supresiones de grupos de alimentos relevantes para la salud. Y pueden aumentar (en personas vulnerables) el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, obsesión con el cuerpo o la comida y deficiencias de nutrientes, poniendo en riesgo su salud. Y en otros casos, estos mensajes llevan a la sensación de frustración ya que las conductas extremas son difíciles de seguir y sostener. Además de los mensajes, los que ejercen INTRUSISMO en nutrición muchas veces dan charlas, talleres, hasta arman planes de descenso de peso vía mail o WhatsApp.

El problema de la regulación sobre las redes sociales es un tema pendiente en el siglo XXI, que nos preocupa, ya que las personas (y sobre todo los más jóvenes) somos vulnerables a lo que vemos, leemos y oímos en las redes sociales. Lo que vemos, leemos y oímos nos influye y puede modificar nuestro comportamiento. Y cuando se trata de salud, debemos consultar a los especialistas. Tu salud se cuida con matrícula. No al Intrusismo profesional.

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Marianela Ackermann