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Good Bye Carnaval

Momo lo hizo de nuevo. Se burló un cachito de los que pensaban tomarse una semana para recuperar energías y volver descansados a clases o al laburo. Y también de los que dejaron la última semana del mes más corto, para acortar el ritmo con unos días de relax. El rey de la jarana, se las ingenió para quedarse  hasta lo último y hacer que hoy, exista gente con cara de trasnochada en cualquier lugar de la ciudad en dónde nos encontremos.

Extendió a propósito la fiesta. Para que en este inicio de semana, no falte la gastada y el enojo entre ganadores y perdedores. A propósito: me parece que ganó el carnaval. Porque, si entre bolsillos flacos, dengues y virus coronados, nos dimos el gusto de poder seguir bailando, seguramente es porque el espíritu de esta fiesta, pesa en serio entre nosotros.

Claro que no todas las noches fueron brillantes. Pero que las hubo... Vivimos una linda fiesta que tiene para crecer, siempre y cuando se defina para quien quiere jugar. Porque el corso de la ruta, sigue siendo de exportación, pero lo queremos manejar a nuestros estilo. Y eso no está mal. Lo que no cierra es pretender ser todo al mismo tiempo.

Tenemos una fiesta tremendamente buena. Pero hay cosas que debemos  repensar. Y algunos deben repensar su manera de presentarse. Es que no puede haber un abismo entre los que mandan y los que parece que están porque tienen que estar. Cierto es que todos tenemos derecho. Pero no falta quien no lo haga un cachitín torcido.

Hablando se torceduras, más de uno quedó doblado con ciertos precios del corsómetro. Morfar era un lujo para los secos bolsillos locales. Beber, ni te cuento.  Y aunque el pobre animador de una agrupación se desgargantó cada noche pidiendo lluvia de nieve, de pedo hubo llovizna. Y no porque no le gustase a la gente su invitacion al jolgorio. En todo caso, porque apretar el pomo costaba más de la cuenta.

Por cierto...cuentas hicieron ayer todos para saber quién ganaba. Y se repitió el resultado del año anterior. El gallo le gritó "va el tercero, va el tercero..." a un rayo que naufraga en la búsqueda de una identidad extraviada, más por capricho que por falencias o fracasos anteriores: cierto es que siempre está bueno el cambio pero también es cierto que las transformaciones que se dan en el universo, llevan su tiempo. Y en una competencia que se repite una vez al año, no hay mucho tiempo para andar probando.

El que aprobó fue el bahiano, dejando a una aplanadora que ya empieza a necesitar alguna revisión técnica, si quiere volver a ser.

Dirán los entendidos que la diferencia es mínima...pero también es cierto que ya no alcanza con un solo ser pidiendo saltos y preguntándole a la gente sobre un cansancio que ya parece tal.

Los ganadores empiezan a tomar confianza y guarda que puede ser ese, el peor de sus pecados y el mayor de sus errores. En tanto, hay una universidad que, según parece, ya no goza de tan buena reputación y una serie de maestros que tienen mucho para enseñar.

Al menos para un jurado que quizás en su perra vida vio un espectáculo semejante y que tuvo que decidir con ojos de afuera lo que muchas veces ni los de adentro entendemos.

Bendito sea el carnaval que vino. Y bendito el que viene. Que vendrá para hacernos vibrar y sentir como siempre. Por ahora, a quedar quietitos. Y a comenzar con el ritual del desarme de trajes, quita de maquillajes y desplumaje de espaldares. Para volver a ser los que somos, habitualmente en esta época del año .En la que iniciamos la cuaresma del carnaval. Y esperamos la gloriosa venida del próximo Rey Momo.

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