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El Paso

Hay una parte tuya que se anda muriendo por los rincones. Una de esas partes, que para vos hasta hace no tanto, eran el todo. Esa que te llenó de orgullo. Que te levantó el ánimo. Esa que te puso en racha quizás.

Una parte que te dió primero partes y después, todo. Que te hizo sentir con un grado de omnipotencia, tremenda. Hay una parte de vos que hace rato dejó de ser importante. Y de paso también, interesante. Eso que tenía que ver con lo cotidiano de la vida. Con lo que ya se hacía por rutina.

Saliste alguna vez hace mucho, mucho tiempo, a comerte el mundo. A llevartelo por delante. Te hiciste de las primeras armas cuando te diste cuenta que sin algo de dureza no ibas a llegar muy lejos que digamos. Y con el paso de tus años, te armaste de valor y coraje.

Pero también de armaduras que empezaron a ponerle un cerrojo importante al corazón. No lo viste, claro. Nadie lo vió. Porque todos teníamos algo que hacer. Porque no había tiempo. Porque no estabas (no estábamos) para las pavadas. Porque te colmaba la paciencia. Porque te cansaba.

Saliste a comerte el mundo, pero resulta que el mundo hoy te está morfando de a pedacitos. O más bien, se está morfando hasta eso con lo que vos morfabas. Eso que te hacía un ser único, diferente, casi perfecto, admirable, sorprendente. Digno. Todo eso, se te está escurriendo de las manos, cómo el  agua. Y no sabes cómo hacer para que esto que ocurre, deje de ocurrir.

Hay una parte de vos qué está muriendo. Y otra que, gracias a Dios,  está resucitando. Nos está resucitando. De a poquito, vuelve a valer oro lo que siempre estuvo. Despacito, nos estamos viendo de otro modo. Y daríamos lo que no tenenos para poder intercambiar afecto, cariño, palabras. Apretones de manos. Besos y abrazos. Juntadas. Risas y llantos compartidos.

Venderíamos el alma por unos minutos con almas gemelas o almas progenitoras que están y no se las puede ver. Y pensar que no las pensábamos ni siquiera un segundito, hasta hace no tanto!.. Hay algo nuevo que tiene que ver con algo muy muy viejo de tu vida, de la mía, de la nuestra. Y que está recobrando vida.

Hay algo groso que está resucitando. Al tercer día, al décimo, o después de dos o tres cuarentenas, no importa. Quizás sea esa la Pascua que debemos aprender a entender. A hacerla carne. Y a ponerla en práctica. No es fácil, eh. Hay que tener huevos para hacerlo.

Pero, ojo! Huevos de chocolate. O sacados de un gallinero,  pintados y desparramados por el patio y por la casa. Cómo era cuando aún no dejábamos de ser. Quizás eso sea resucitar y no otra cosa. Capaz ahí empieza a cambiar la jugada y todo  se endereza un poco. O un mucho. Hay algo que está muriendo y algo que está resucitando. Y hay que aprender a  liberarse de lo que había y ya no hay.

Soltarlo, aunque duela o cueste. Y prenderse de lo que aún queda. Hay que animarse. A dar. El  paso.

Felices Pascuas Para Todo El Mundo!

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Daniel Collinett Opinión