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Emotivo

Moria Casán y su recuerdo del "Gordo" Porcel

Compañera de ruta de Jorge Porcel en numerosos trabajos a nivel cinematográfico y teatral, la One evocó jugosas anécdotas junto al capocómico en diálogo con DiarioShow.com .

Moria Casán y su recuerdo del "Gordo" Porcel

Es una leyenda viva de la revista y la época dorada de la picaresca argentina. “Mi relación artística con Porcel fue, en primer término, en el ámbito cinematográfico, y luego pasamos al teatro, en Mar del Plata, con la revista ‘No rompan las olas’, en la que también participó Susana Giménez. Después, al regresar a Buenos Aires, se agregó Olmedo y fue en el espectáculo ‘La revista de las superestrellas’, en el teatro Metropolitan. El éxito fue impresionante y se trabajó, en cada función, con una sala repleta de público. Posteriormente, ya encaré mi actividad con sello propio y fui la cabeza de compañía de las revistas siguientes” cuenta Moria.

Con su especial pintura de arte y caracteres humanos, la One puntualizó: “Realmente, yo con Porcel la pasé bien, con la aclaración de que yo siempre fui muy brava contestando, entonces, el Gordo se acoplaba a mí sin la menor dificultad. En una oportunidad tuvimos una ligera crisis, pero como fue tan chiquita, se resolvió de la manera más rápida posible. Por sobre todas las cosas, se trató de una persona muy divertida, arriba y debajo del escenario”.

Ante nuestra consulta, la Casán se refirió al Gordo como “un hombre de muchos conocimientos, era una persona culta que le gustaba mucho investigar, meterse en diversos temas, y la música en general, como la literatura y el cine mismo, le apasionaban y además hablaba con gran conocimiento”.

Como una suerte de Casanova de los tiempos modernos, Moria recordó que “Jorge tenía el delirio de contar y narrar supuestas aventuras amorosas que te dejaban mandíbula-balcón, se trataba de relatos impresionantes que te impactaban como una suerte de recorrido por todas las telenovelas de la tarde. Eran recurrentes, una y otra vez, sus fantasías amorosas; a modo de ejemplo te contaba que iba por la avenida Libertador con su auto y de repente observó, en el sexto piso, una mujer impactante que fijaba en él su mirada y lo llamaba, en ropa interior, desde el balcón, haciéndole señas para que fuera hasta allí. Y siempre, por supuesto, se trataba de mujeres de la alta sociedad, hijas de altos empresarios de compañías multinacionales. En continuidad con este relato, pudo averiguar el piso de esta mujer que lo había saludado y la encontró finalmente. Se inició, entonces, una relación de amor, sexo y pasión por demás fogosa y siempre que llegaba al mencionado departamento, contaba Porcel que esta muchacha despampanante lo recibía con un seductor baby doll. En la continuidad de su relato, dijo más adelante que, en una determinada oportunidad, cuando pasaba por el lugar observó que las cortinas estaban cerradas. Entonces fue hasta el edificio, tocó el portero eléctrico y preguntó por la señorita en cuestión, a lo que le respondieron: ‘Perdón, pero la señorita se mató por amor’. Nos contaba estas cosas en los descansos de las filmaciones, plenamente convencido”.

En la continuidad de su testimonio, Moria agregó que “eran siempre fantasías amorosas y su relato, siempre, consistía en que uno no se quedara con duda alguna. Y lo contaba frente a otras personas, no para que los demás se rían, sino para que, insisto, nos quedemos convencidos de lo que estaba contando”.

No obstante cerró: “Yo tenía más relación con Olmedo y él me llevaba después a participar de reuniones con sus amigos, debido a que opinaba que yo era una mujer con códigos. Y la verdad que la pasábamos muy bien; el Negro era un sibarita que le gustaba disfrutar de la buena vida, de los buenos vinos y el champagne. Pero con Porcel también. Cuando estaba de novio con Luisita Albinoni íbamos a comer juntos a Mar del Plata. En una oportunidad que nos habíamos distanciado, lo trajo a casa Cacho Cristofani y la pasamos espectacular comiendo un impresionante asado. Me trajo una sandía. Comenzamos entonces una gira donde estábamos los dos solitos. Con el Gordo formamos un rubro muy fuerte con enorme ascendencia en el público. Por otra parte, lo que hacíamos los lunes, en Mar del Plata, en el Opera, con tres funciones, impresionante”.

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