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Caña con ruda: que cure y dejemos de ser pacientes crónicos

Es una propuesta para ratificar la tradición sanadora de nuestros antepasados pero a la vez interrogarnos si lo estamos administrando adecuadamente.

Carlos Bramante Nos Visita En La Dos copy

Primero debemos preguntarnos si cumplimos con la recomendación de los tres tragos o nos excedemos buscando una cura más rápida sin advertir sus reacciones adversas al perder la paciencia, "esa vieja ciencia de los porhiaju" como la cantan Los de Imaguaré. No está demás señalar que la paciencia tiene un límite que muchas veces es desconocido o abusado por los gobernantes de turno para extender el tratamiento. 

La escritora Julia Norma Catalano dice en su libro "Caña con ruda": "es un remedio ecológico. Circula como el rumor, seduce porque es el emergente de lo que la gente cree y auto justifica cada uno a su manera". 

Desmenuzando algunas frases quizás nos ayude a comprender mejor el resultado que tenemos cada año.  

Por tratarse de una propuesta ecológica, ¿estaremos tomando por si acaso y terminamos empeorando por nuestra falta de confianza? 

O acaso, ¿será que el tratamiento nos llegó como un rumor y por lo tanto lo consumimos de manera distorsionada desperdiciando la sabiduría de nuestros ancestros guaraníes? Por eso lo hacemos como el remedio "perfecto" que encontramos en la publicidad de moda porque nos promete mágicamente la cura a nuestros males de forma sencilla. 

Peor aún, ¿será la dosis errada para nuestras dolencias que parecieran muy distintas a las que atravesaban nuestros antepasados? De esa forma, terminamos justificando el aumento de su consumo y el resultado es una reacción adversa de la cual no nos damos cuenta porque siempre tenemos un justificativo para nuestros errores. Cabe recordar que el hombre guaraní era muy respetuoso de sus dioses a diferencia de nuestros tiempos en los que cada uno busca la receta mágica desatendiendo a que puede ser nociva para la vida en comunidad como se hacía en aquellos tiempos. Por eso una de las modalidades de la ingesta de la caña con ruda era hacerlo en ronda ya que servía para conservar la salud social (este año podemos obviarlo por las recomendaciones para combatir el coronavirus). También aclaro que la petición no es literal solo sugiero ingerir la "medicación" para el provecho de todos.  

Es comprensible que consumamos por si acaso ya que nuestro organismo termina agotado por el descreimiento que renace cada dos años cuando nos prometen la curación a nuestros males (con cada Elección) pero una vez iniciado el tratamiento (gestión gubernamental) nos quieren convencer que somos pacientes crónicos y debemos someternos a una eterna terapia que termina agravándonos por la burocracia de nuestra cobertura social.  

"Caraí Agosto se ensaña con la producción y la población, y Corrientes encontró en la caña con ruda una forma de protección”, suele explicar el Licenciado José Humberto Micelli. Allí debemos preguntarnos si su consumo, gratuito o de bajo costo, no nos lleva a hacerlo de manera abusiva sin darnos cuenta que la ruda podría ser tóxica. Sin entrar en las diferencias botánicas de macho o hembra y cual puede ser mas saludable o nociva a los problemas que nos aquejan. 

Muchas veces reclamos a los demás una autocrítica pero deberíamos preguntarnos si somos buenos pacientes cada 1º de agosto  antes de buscar la versión "retard o forte" del  preciado "medicamento". Tampoco debemos descuidar nuestras defensas y comportarnos como buenos ciudadanos. 

¿Estamos consumiendo en ayunas? O acaso lo mezclamos con otras "medicinas alternativas" y como tenemos una digestión lenta nos provoca una reacción sedante y evita sus resultados curativos. 

Recordemos que la dosis justa de caña con ruda nos ayudara a evitar una intoxicación que termine causándonos una farsa que ridiculice los resultados del tratamiento y caiga provoque el enfado de Caraí Agosto. Evitemos que sea un placebo para hacernos dormir la siesta y alguien de afuera vuelva a cuestionarnos por nuestro reparador descanso. 

Además, tendremos que prestar atención a que algunos de los componentes de nuestro brebaje no sea importado y vuelva a enfurecerse Caraí Agosto. Debemos ser consientes de aquella errónea costumbre que nos hace pensar que lo mejor esta afuera cuando nuestras capacidades y conocimientos son de exportación y el mundo las aprovecha en infinitos ejemplos individuales aunque ya sean varias las generaciones del país que conocen un Premio Nóbel solo por la historia. 

El exceso de caña con ruda puede transportarnos al éxtasis que nos llevó a obtener los trofeos de ser uno de los países con mayor venta de ansiolíticos o de los de mayor cantidad de psicólogos por habitantes. 

La dosis óptima del brebaje debería servirnos, como individuos y sociedad, para conseguir el complejo y deseado concepto de la O.M.S.: «La salud es un estado de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».  

Cabe preguntarnos si no nos estamos olvidando de su maceración adecuada. El ejemplo nos deja el coronavirus. A la ciencia más avanzada le resulta complejo hallar una vacuna. ¿Cuánto tiempo habrá llevado a nuestros antepasados encontrar la preparación adecuada? ¿Será una lección porque hoy queremos todo para ayer y nuestros errores deberían ser la oportunidad para frenar la máquina y volver a encontrar su velocidad adecuada? 

También cabe plantearnos si embriagados por la caña con ruda terminamos buscando los resultados mas fáciles y divertidos(coyunturales) y cuando los problemas mas graves (estructurales) nos aquejan, las respuestas son insuficientes por el escaso poder de financiamiento del estado. 

Por último, y sin que se entere Caraí Agosto, ¿no estaremos dejando de consumir porque buscamos una excusa como hacemos con otras medicaciones? Su sabor no nos atrae o alguno de sus componentes nos provoca "alergia" por el solo hecho de que perdimos la tolerancia social.  

Por todo lo expuesto debemos hacer  que sea una poción sanadora y no de entretenimiento. Que no sea como el alcohol en gel que pareciera nuestro escudo contra el Covid - 19 y nos olvidamos de las otras recomendaciones de la nueva normalidad. 

Tampoco caigamos en el desánimo de pensar que no hay remedio para nuestras dolencias. Abundan los ejemplos individuales con buenos resultados, solo necesitamos multiplicarlos en la sociedad. 

Por todo lo expuesto, sugiero que en las elecciones busquemos en la "cartilla de prestadores" (boleta electoral)  los mejores "médicos" (candidatos) para administrar la "terapia" (gobierno) que genere en la Patria  los resultados transformadores para una nación organizada y con objetivos comunes donde la remanida grieta no nos haga tirar en distintos sentidos la palanca del cambio (… y sin alusión a ninguna marca de caña). 

Al fin... tres tragos y... SALUD AMIGOS DE LA DOS!!!