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Redes sociales

Los strippers que por la pandemia ahora venden chipa y levantan quiniela

En Misiones se viralizaron historias de bailarines que cambiaron sus rubros para seguir trabajando. Quieren crear una asociación.

 

Son muchos los rubros laborales que debieron dar un giro de 180 grados para adaptarse a la pandemia de coronavirus. En nuestro país, transportistas escolares empezaron a llevar empleados de industrias, docentes de institutos privados mudaron sus clases a la virtualidad y restaurantes impulsaron sus redes sociales con concursos.

Pero hay profesiones más extravagantes que llevaron a los trabajadores a rebuscárselas para sostener sus ingresos financieros.

En los últimos días, en Misiones se volvieron virales las historias de dos strippers que, antes de la cuarentena, tenían exitosas carreras como animadores de eventos pero ahora debieron reconvertirse.

Se trata de Ramón Pereira y Roger Aquino, que hace cinco meses empezaron a replantearse sus profesiones. De ser reconocidos bailarines de striptease en Asunción del Paraguay, donde trabajaban en fiestas, despedidas de solteras y solteros o eventos de boliches, pasaron a cocinar y vender chipás en la calle y dedicarse a la venta de quinielas.

Pereira tiene 31 años. En medios digitales de la tierra colorada detallan que ahora sus exuberantes músculos se lucen cuando amasa chipás, el reconocido pan de queso tan consumido en el litoral y en el país vecino de Paraguay.

“Recién en junio volví a tener una o dos clientas por semana, si tenía suerte, porque volvieron las bodas. Pero igual ahora hago las dos cosas: de día soy chipero y de noche stripper si tengo clientas”, dijo el joven al medio digital Misiones Online.

También contó que hubo meses en los que pasó "hasta hambre" por la falta de eventos de despedidas de solteras y reunión de amigas en fiestas privadas, donde mayormente solía trabajar como animador.

Ramón mencionó que logró mantener el vínculo laboral con clientes que conocía desde antes de la pandemia. Incluso explicó que ahora le piden chipa a domicilio.

“No me puedo quejar de la venta, porque ya tengo clientas fieles, más las abuelitas me piropean. Igual trato de estar presentable y medio sexy para vender más. Aunque igual quiero volver a trabajar completo en mi rubro de antes”, dijo al medio digital.

Otro stripper que quedó sin trabajo por la pandemia es Roger Aquino, quien ahora se dedica a vender quinielas en el Mercado 4, también en Asunción.

“No gano tan bien como en mis bailes, pero con esto mientras salvo mi comida y mi alquiler”, afirmó el bailarín.

También admitió que reactivó en los últimos meses la actividad en domicilios privados, aunque esto no está regulado por el Estado ni aprobado en la cuarentena. 

Ramón y Roger son dos de los bailarines que ahora promueven la creación de una Asociación de Strippers que los nuclee y permita reordenar su actividad para cuando vuelvan a funcionar los clubes privados y habiliten los eventos sociales.

Tras las historias de ambos, en redes sociales de Misiones y de Paraguay aparecieron otros relatos de bailarines eróticos que ahora se empezaron a dedicar a la albañilería, a la venta de diarios o revistas, la cocina o jardinería. Aunque la mayoría busca reservar su identidad en Internet.

Fuente: Clarin

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