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Día del estudiante

¡Feliz día a los que volvieron a ser estudiantes!

Las felicitaciones primero corresponden a los legítimos estudiantes junto al deseo de una merecida jornada de recreación. Aunque la pandemia impone nuevas formas que ello no impida estar cerca de sus compañeros. Quizás recordando festejos anteriores o proyectando los que vendrán. Esta etapa, tarde o temprano, finalizará y recuperaremos la normalidad siendo consientes que habrá limitaciones para evitar la propagación del coronavirus.

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Este año, el "Diploma de honor" se llevan padres, madres y otros familiares que se pusieron al lado de los niños o adolescentes para no perder el año lectivo. Muchos recordaron viejos tiempos de su paso por la escuela y otros volvieron a estudiar junto a sus hijos. Al principio todo parecía desordenado y difícil de comprender. El problema no eran las lecciones que debían aprender los estudiantes. El inconveniente estaba puesto en la comunicación con los docentes. Solo pasaron dos semanas de haber comenzado las clases y el contacto se interrumpió abruptamente para evitar la propagación del Covid - 19.

 En algún momento de la normalidad anterior hubo críticas a los "chats de mamis". Esta vez fue el generador de lazos para que las clases tengan continuidad. Solo es un ejemplo de como los padres y los propios alumnos salieron en búsqueda de sus docentes. Con el paso de los días fueron apareciendo los métodos de contacto que alguna vez hemos comentado en esta columna.

Allí comenzó el nuevo "problema": padres y estudiantes debieron enfrentar la comprensión de las actividades áulicas enviadas por maestros y profesores. La dificultad más compleja de resolver fue que los pequeños tuvieron que adecuarse al "mundo virtual". Los más grandes pudieron adaptarse rápido, aunque recordemos la necesidad de volver a las clases presenciales como garantía del rendimiento escolar.

La familia, o alguno de sus integrantes, debieron ponerse al frente del "aula virtual" en el que se convirtió el hogar. "La Seño" o "el Profe" a la distancia tienen inconvenientes para mantener la atención de sus alumnos y es necesario que alguien los acompañe desde casa.

Entonces llegó el momento en que el adulto responsable tuvo que recobrar la memoria e intentar acompañar el aprendizaje de los chicos con los conocimientos adquiridos en su niñez o adolescencia. Inmediatamente empezaron las colisiones por la metodología de enseñanza en su tiempo de estudiante y las actuales. La de hace algunos años, o décadas atrás, es diferente a las actuales y la resolución de un "problema con regla de tres simple" de nivel Primario pareciera tener la complejidad de los ejercicios combinados de la Secundaria. Con la explicación del docente se abren las puertas del éxito y hasta nos invade una sensación de incomodidad porque la resolución es mas sencilla de lo que imaginamos. 

Esta secuencia de dificultades puede repetirse todos los días, con cada una de las actividades y materias de nuestros estudiantes. Solo recordemos que hace un tiempo las lecciones de ecología estaban ausentes en las currículas con las que aprendimos cuando fuimos estudiantes. Hoy, los alumnos de los primeros grados de Primaria aprenden a separar los residuos por el color de los contenedores, pero además conocen el significado de las tres o cinco "R" como reglas básicas para cuidar el medio ambiente. ¿No sabes de qué se trata? Tarea para la casa. 

Tuvimos que aprender a convivir con nuestros chicos, sus conocimientos y métodos de aprendizaje, que a veces nos desbordan y hasta nos enojan. Nos cuesta descender de nuestro pedestal de padres porque no queremos aparecer "analfabetos" frente a ellos. 

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La tecnología se volvió vital y aliada como si fuese el viejo diccionario Larousse o la enciclopedia Espasa - Calpe que lucíamos en nuestras bibliotecas. Llegó el momento de volvernos expertos en "googlear" para desasnarnos y aprender los contenidos desconocidos. Casi como si estuviéramos "copiándonos" sacamos los "machetes virtuales" y cual maestro o profesor recuperamos nuestra autoridad ante los mas pequeños de la casa.

Al principio parecía fácil. Suponíamos que se trataba de "la tarea para la casa" a la que estábamos acostumbrados. Mas tarde nos dimos cuenta que nosotros nos volvimos estudiantes sin perder la responsabilidad de tutores de nuestros niños. Allí quiero ser autocrítico y recordar las veces que estuvimos ausentes en las reuniones convocadas por los docentes. Las circunstancias actuales nos deben dejar como lección la necesidad de acompañar a nuestros tutelados para el éxito que ellos cosecharán y rápidamente nos queremos apropiar.

Pero en este tiempo de dificultades resalto la presencia de padres, madres y otros familiares que se volvieron clave y tuvieron que adecuar los horarios al dictado de clases hogareñas. Compartir las tareas y repartirse las actividades para estar atento al "celu" la tablet o la notebook. 

Se sumaron los trabajos de los chicos, se multiplicaron las tareas del hogar, se dividieron las responsabilidades y se restaron horas para la recreación. Pareciera la fórmula matemática que nos deja la pandemia y nos agrega lecciones a las nuevas páginas del manual de la vida. Y por eso reitero el título de esta columna: 

                              ¡FELIZ DÍA A QUIENES VOLVIERON A SER ESTUDIANTES!

 

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Opinión Carlos Bramante