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Columna de opinión

El Hogar Escuela esta de fiesta

Parece el título equivocado porque no es el mejor momento para celebrar sus 68 años de vida. La pandemia obligó a replantear las políticas de gobierno. Acertadamente se convirtió en respuesta para quienes padecen el Covid -19. Su reconversión en hospital de campaña fue una solución rápida para llevar calma a la población. Ahora todos debemos ser garantes para que sea un rol temporal. Superada la enfermedad que ataca al mundo estamos obligados a celebrar que siga siendo un centro educativo.

Carlos Bramante Nos Visita En La Dos

Con el paso de los meses nos fuimos dando cuenta de la importancia del Hogar Escuela como institución educativa de la comunidad. Desde su construcción hasta las primeras semanas del ciclo lectivo 2020 entregó, con dedicación y compromiso,  jornada educativa completa, techo, alimentación, salud y actividades sociales, culturales y deportivas a sus alumnos. 

No quiero hacer un racconto del rico y sacrificado historial que alberga el edificio de la avenida Pedro Ferré. Son casi siete décadas de vivencias reflejadas en la memoria de miles de exalumnos, de capital y del interior, que alguna vez pasaron por sus aulas. Estoy seguro que no conocemos en profundidad el trabajo que se hacía hasta la llegada de la pandemia que nos cambió la vida a todos. Los que somos contemporáneos a su funcionamiento fuimos indiferentes y por ello no dimensionamos el valioso aporte que realiza desde el año 1952. 

El hogar Escuela fue víctima de los vaivenes institucionales del país. Es un ejemplo, positivo y negativo, de las tan reclamadas, declamadas y poco practicadas políticas de estado.  En las últimas décadas, desde su regreso a la actividad escolar, es un modelo positivo. Las idas y venidas institucionales de la republica y de la provincia no afectaron su funcionamiento. Fue un ejemplo negativo cuando sus aulas se cerraron como consecuencia de los tiempos que se vivían en la argentina y de la que Corrientes no fue excepción. 

Sus puertas estuvieron cerradas durante mucho tiempo pero no perdió su esencia como establecimiento dedicado a sembrar conocimiento y educación. Pero se diferencia de otros porque entrega una contención fundamental para socorrer a las familias afectadas por las otras "pandemias" que atacan a nuestra nación. 

Quizás la fecha elegida para su inauguración no haya sido la correcta. Dejó a la institución pegada a uno de los días y acontecimientos que profundizan las interminables grietas que "exitosamente" sabemos construir los argentinos. Es una de las tentaciones  frecuentes, de hombres y mujeres gobernantes, que buscan inmortalizar sus obras atadas a circunstancias personales y/o sectoriales. 

Mucho se ha dicho desde el imaginario popular estigmatizando su carta de presentación y dañando a su comunidad educativa.  Quizás esas voces que no tenían dueño pero se repetían en algunos pasillos fueron las que sirvieron a los que pretendían cerrar el Hogar Escuela. En los 25 años que llevo viviendo en Corrientes no fueron pocas las veces que escuché versiones de cierre definitivo. 

Como nos sucede a todos en la vida, la trayectoria del Hogar Escuela registra altibajos pero nunca perdió su impronta a través de directivos, docentes, padres y niños comprometidos con un futuro mejor. En algunas etapas se "contribuyó", por error u omisión,  al deterioro de su imagen. Allí es cuando algunas mentes desinformadas del valor que representa para una porción importante de la sociedad se animan a planificar el cierre de sus puertas. 

Solo menciono la modalidad de internado y doble jornada para advertir la importancia que tiene en familias a las que, de otra forma, se les cerraría el acceso a la educación de sus pequeños. Tanto desde adentro, y más aún desde afuera, se confunde el cometido de esa modalidad. Piensan que se trata de un "depósito" de niños pero los testimonios que dejan sus décadas de servicio demuestran lo contrario. Son muchos los que encontraron contención durante su niñez y los convirtió en personas útiles para la sociedad. 

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El hogar Escuela es testigo de actos electorales que le devuelven la visita de políticos que van a cumplir con el acto democrático. Imagino que en cada elección habrá tenido ganas de `gritar` que no lo olviden cuando sentía la amenaza del paso del tiempo y la falta de mantenimiento. Quizás escucharon "su voz" y por ello es que siguió funcionando hasta nuestros días. 

La "amenaza de desaparición" volvió a sobrevolar con la construcción y puesta en funcionamiento del Hospital de Campaña. Nos queda ser fiscales de los actos de gobierno para evitar que ello ocurra. Debemos ser defensores de las blancas palomitas que aprendían en sus aulas y correteaban por sus patios. Los ambos blancos de los profesionales de la salud deberán quedar en el recuerdo para que vuelvan los guardapolvos blancos de los niños, auténticos dueños del Hogar Escuela

Los grupos de personas que hoy vemos en su ingreso, preocupados por la salud de un familiar, tendrán que ser instantáneas borradas cuando concluya la amenaza del coronavirus. La imagen indeleble debe ser la de una comunidad educativa dedicada a fortalecer y acompañar el crecimiento y desarrollo de los niños. 

El cierre temporal del Hogar Escuela debe servir para demostrarnos su importancia. Compartimos que puede ser relocalizado en otros establecimientos como anunciaron las autoridades. De lo que debemos asegurarnos es que sea temporal y el coronavirus no se convierta en una oportunidad para su cierre definitivo. 

No quedan dudas que el sistema sanitario necesita ampliar su infraestructura. No puede hacerlo ocupando edificios de otro pilar básico de una sociedad. Se tendrá que optimizar y/o gestionar los fondos destinados a la construcción de hospitales. El  sistema educativo no puede ser solidario porque atraviesa la misma escasez.  Aquí es donde volvemos a las políticas de estado. Estas no se llevan bien con las administraciones subordinadas a las encuestas de opinión porque terminan siendo víctimas del cortoplacismo humano. Cuando los mandatarios se apartan de los sondeos nacen los estadistas que nutrirán la historia. Son aquellos que pensando en el futuro de todos arriesgan su propio presente. 

Este tiempo  puede servir para desarrollar ideas que lo conviertan en un establecimiento adaptado al siglo XXI. Transcurridos dos décadas desde su inicio sigue presentando las dificultades del anterior. Aquella realidad de mediados del siglo pasado fue el motor para la construcción de un establecimiento modelo. La pandemia debe convertirse en el nuevo puntapié para volver a ser un poblado establecimiento educativo. 

Todos debemos comprometernos en su revalorización como establecimiento educativo. Hay recursos humanos necesarios, preparados y comprometidos con la vocación de enseñar. Y no quedan dudas que hay niños que necesitan aprender. 

¡Feliz aniversario Hogar Escuela!

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