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Columna de opinión

El aporte solidario único y extraordinario para grandes fortunas. la Argentina que siempre vuelve.

Dr. Jorge Buompadre

El título de este comentario tiene que ver con un proyecto de ley iniciado por los diputados Kirchner y Heller, para que los ricos (o lo más ricos en Argentina) hagan un “aporte solidario” que se destinaría (algo que habrá que verificar en el futuro) a fines sociales y humanitarios. Una risa. Viendo un programa de TV en el que estaba hablando de este tema el diputado Heller, a cada momento decía “no le digan impuesto, es un aporte solidario”. Se que soy lerdo para entender muchas cosas, particularmente el tema impuestos, tasas, contribuciones, etc., no es lo mío. Pero cualquiera entiende -me parece, dentro de mi escaso nivel intelectual-, que la frase “aporte solidario”, presupone una acción voluntaria de una persona, es decir, algo que no implica una imposición o un apremio a un sujeto, físico o jurídico, incluido imposiciones del Estado, sino una conducta que el sujeto la quiere llevar a cabo “solidariamente”, esto es, para “aportar” (cooperar, contribuir, ayudar, etc.) alguna cosa (en este caso, dinero), para fines sociales o humanitarios. Sin embargo, este proyecto establece el “aporte” en forma obligatoria para quienes tienen grandes fortunas en este país. Por lo tanto, entiendo que no es un aporte, sino que es, lisa y llanamente, un impuesto, un tributo, disfrazado de aporte, por cuanto si bien estaría destinado a un fin social, sus beneficios llegan a toda la comunidad, tiene alcance general. Ahora bien, si eufemísticamente lo quieren llamar aporte, es otra cosa, pero hay que decirle la verdad a la gente. Recuerdo -si no estoy equivocado- que alguna vez se llamó a este tipo de aportes “ahorro obligatorio”.

Sin perjuicio de la denominación semántica que se utilice, lo cierto es que el aporte solidario, desde mi perspectiva, debe ser voluntario, no obligatorio.

   No me parece mal que, en momentos de graves crisis, por ej. guerras, pandemias, desastres naturales, etc., el Estado pida a sus ciudadanos una contribución extraordinaria para paliar la crisis, pero no me parece para nada bien que se imponga esa contribución mediante una ley.

   Insisto, no soy experto en impuestos, ni mucho menos, sino que este comentario no es más que una reflexión (que, ciertamente, algunos no acompañarán o no estarán de acuerdo) de un ciudadano como muchos otros, preocupado por la grave situación -que desde décadas atrás- se viene repitiendo casi calcadamente en este país, el país del eterno retorno. 

Me parece que este voluntarismo de las personas no puede ser impuesto por una ley, por cuanto se les estaría imponiendo una disposición de una parte de su patrimonio sin su consentimiento. Sería algo parecido a que una ley establezca que quien tiene dos o más propiedades, o dos automóviles, o dos o más juguetes, etc., obligatoriamente debiera destinar una de estas cosas a fines sociales o a colectivos más vulnerables. Por lo tanto, una ley de estas características sería violatoria del derecho de propiedad previsto en el art. 17 de nuestra sabia Constitución nacional, cuyo texto dice, claramente, que “la propiedad es inviolable y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley”, al igual que los tratados internacionales de derechos humanos (por ej., art. 21, Convención Interamericana de Derechos Humanos). Claro que esta temática requiere de mayor explicación, pero razones de espacio me impiden hacerlo.

Creo que el problema de la pobreza en Argentina, así como la inseguridad que nos acosa todos los días, la escasez de viviendas, la situación sanitaria puesta en crisis por la pandemia, y otros males que nos persiguen desde hace décadas (menos el Covid-19, desde luego, que es más reciente), no son problemas que deben cargarse a cuenta de los ricos -ni de nadie, incluido los pobres-, sino que es exclusivamente responsabilidad del Estado. Los ricos no son culpables de ser ricos (tampoco es un pecado, que yo sepa) ni de que vivamos en un país en donde el Estado está ausente en estos problemas y no atienda con suficiencia y eficacia las cuestiones sociales. No quiero que se entienda que estoy haciendo un esfuerzo para defender a los ricos -absolutamente, no- sino que lo que me preocupa es que se utilice el Congreso para sancionar leyes inconstitucionales y que vulneran derechos y garantías de las personas, porque si aceptamos este tipo de maniobras y nos quedamos callados, entonces no nos quejemos si mañana, con similares excusas, se avance contra otros derechos y garantías de los ciudadanos.

Claro que sería muy bueno -y “solidario”- que quienes más tienen, voluntariamente decidan hacer algún aporte o contribución a fines sociales. Muchos lo han hecho, aquí y en el mundo. Varios hospitales en nuestra ciudad, han sido donados por gente adinerada, pero lo que no me parece legal ni éticamente correcto es que se obligue a esta gente a realizar conductas (o erogaciones) que no estarían dispuestos a hacerlas.

   Por ello, me parece que esta nueva iniciativa en el Congreso no persigue un “aporte solidario”, sino, dicho en palabras más llanas, percibir un IMPUESTO (o impuestazo), esta vez contra los “más ricos”, más adelante no se sabe, tal vez sigan con “los ricos”, luego con “los menos ricos”, seguidamente con los “más o menos ricos”, y así hasta el infinito. Seguimos viviendo en la Argentina de las mentiras, la Argentina que siempre vuelve, siempre mirando para atrás, nunca para adelante.

Para terminar, me hago tres preguntas, una, ¿no hubiera sido mejor -y con menos polémica- que se solicite este aporte solidario a quienes son poseedores de grandes fortunas y no imponerlo obligatoriamente? (me consta que gente de esta ciudad ha hecho aportes -en dinero y en instrumentos de alta complejidad-, destinados al sistema de salud de la provincia). También podría pedirse este aporte no sólo a los ricos, sino a toda la ciudadanía -entre la que me incluyo- que esté dispuesta a hacerlo… ¿se acuerdan de Malvinas?... ¿Adonde fue a parar el aporte de la gente de bien que contribuyó para paliar la precaria situación de nuestros soldados? Argentina, siempre la misma… La otra, ¿no hubiera sido mejor que aplicar este impuestazo, destinar el dinero que el Estado gasta en publicidad oficial a fines sociales, o bajar los sueldos de gran cantidad de nuevos cargos que no tienen ninguna influencia en el mejoramiento del país, o los ingresos de los políticos de todo el país? Si los políticos de este país (no los enfermeros, maestros, choferes de medios de transporte, empleadas domésticas o de instituciones públicas, etc., no, LOS POLITICOS), por única vez, “aportaran solidariamente” nada mas que un 10% de sus ingresos ¿no se resolverían muchos de los problemas sociales que agobian a gran parte de nuestra sociedad?...  La última, ¿no sería mejor destinar el dinero de la corrupción, robado al Estado (mejor dicho, a todos los ciudadanos), a fines sociales? Las respuestas se las dejo a Uds., queridos lectores.

 

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Opinión Dr. Jorge Buompadre