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Columna de opinión

Un ministerio para combatir las adicciones

Hoy propongo la creación de un organismo rector para atacar los efectos y consecuencias del narcotráfico. Es necesario asistir a todas las víctimas de esta tragedia que puede golpearnos más fuerte. Hace falta frenar sus efectos nocivos en cualquier ciudad o pueblo del país y la provincia. Corrientes no es la excepción y debemos trabajar para llegar al núcleo del problema. Las bandas narco no descansan y pueden tomarnos desprevenidos. Si ello ocurre, seguirán destruyendo a la población con su tentadora "oferta".

Las adicciones se han convertido en una de las problemáticas de salud más importantes a resolver cuando hablamos de los jóvenes como futuro de un país o una provincia. Hace algunos meses me refería a las otras "pandemias" que atacan el mundo. Esta es una de ellas y los argentinos ni los correntinos estamos ajenos a sus consecuencias. En aquella oportunidad hacia mención a una parte de los afectados: los padres o familiares víctimas de un adicto.

El operativo Sapucay, como se conoció al que tuvo epicentro en la localidad de Itatí, no trajo los resultados esperados para frenar el avance de las organizaciones criminales. Envuelto en cuestiones políticas relacionadas a la grieta del momento, y más allá de las escenas grandilocuentes, su resultado ha sido inocuo para la persecución de esta problemática. Por ello, es necesario adelantarse con estrategias que eviten nuevos "clientes" y asistencia adecuada para los que han caído en sus efectos nocivos.

Estamos en presencia de un año electoral importante para la provincia. Es momento de llevar a la mesa de debate una de las problemáticas que afectan silenciosamente a muchas familias a lo largo y a lo ancho de la provincia. Cada sector político tiene que planificar una propuesta que ayude a combatir el narcotráfico, prevenga las adicciones y atienda al adicto y su entorno respetando las jurisdicciones legales vigentes.

 Es necesario Profundizar la política iniciada por la actual administración provincial en el inicio de su gestión. Recordemos que a mediados de junio de 2018 el gobernador Gustavo Valdés anunció la puesta en funcionamiento del Plan provincial de Prevención y Asistencia del Consumo de Sustancias Psicoactivas. Un programa ejecutado desde el Ministerio de Coordinación de la provincia y articulado a través de varios ministerios. El mismo representó un avance importante para aquella época.

Ahora es momento de unificar las políticas para prevenir las adicciones y acompañar a los que han caído en ellas. La provincia de Misiones se ha convertido en un ejemplo a partir de la creación de un ministerio desde fines del año 2019. 

Las adicciones afectan la salud pública y al hablar de ella nos referimos a una inversión y no a un gasto. Lo digo por aquellos que sospechan que la creación de ministerio seria una erogación innecesaria. Aquí se trata de encontrar y poner en funcionamiento un organismo con dedicación exclusiva. Sin dejar de mencionar la necesidad de un presupuesto adecuado para su funcionamiento y resultado efectivo. 

Es necesario marcar presencia activa con profesionales preparados ante la demanda de cada adicto y su familia. No solo a través de programas masivos ya que estos no producen la confianza que necesita la víctima o su familia. La misma no se genera durante una charla pública. No las descarto por tratarse de un buen puntapié para evitar la problemática. De todas formas, me parece insuficiente cuando estamos en presencia de un adicto. 

Es necesaria una presencia anónima capacitada para ayudar desde la intimidad del adicto y su familia. Se necesita empatía y proximidad humana. Muchas víctimas gritan en silencio su necesidad de ayuda porque no tienen la fortaleza para acercarse a una charla o una oficina que los contenga.

La experiencia de otros programas de salud debiera servir de ejemplo. Los mismos parecieran estar al alcance de la población pero rápidamente quedan desmentidos por las estadísticas. Sin ir mas lejos pensemos en la prevención de los embarazos no deseados que lamentablemente siguen ocurriendo en la población adolescente.

Estamos a tiempo de evitar que el narcotráfico y las adicciones nos arranquen el futuro a cada uno de nosotros. Las consecuencias no solo llegarán a quienes hoy atraviesan la etapa más difícil de la vida y que no necesariamente se enmarca en jóvenes y adolescentes. No son pocos los casos de niños que ya han ingresado al oscuro mundo de las adicciones y comenzaron a hipotecar su destino. Si no asumimos la responsabilidad de enfrentar la problemática, todos estaremos hipotecando nuestro futuro. Más tarde, o más temprano, los adultos nos encontraremos con una vejez ausente de generaciones que cuiden de ella.

Me tomo del decreto de creación del ministerio en la vecina provincia y ayudo con la propuesta. El objetivo básico es la creación de un organismo que aplique programas destinados a prevenir y erradicar las Adicciones. Capacitar a los municipios y otras instituciones públicas para la aplicación de políticas de Prevención. Coordinar la capacitación de los servicios de emergencia para la detección, manejo y derivación de adictos. Poner en funcionamiento y administrar centros terapéuticos del estado y coordinar políticas globales con organizaciones no gubernamentales para mejorar la asistencia ambulatoria y residencial. Coordinar acciones con la justicia para el seguimiento y recuperación de los adictos. Elaborar estadísticas periódicas sobre la problemática en toda la provincia.  Recopilar información sobre demanda o consumo de drogas en la población de riesgo que permita evitar conductas imitativas en otros sectores de la sociedad. Fomentar escuelas para padres destinadas a transformarse en barrera de las adicciones.

Evitemos que la dura realidad que enfrentan otras zonas del mundo termine golpeando aún mas a nuestra provincia. Estamos a tiempo de hacerlo y es momento de intensificar el trabajo para que el resultado sea satisfactorio. 

Es necesario que como sociedad comprendamos la importancia de esta problemática. De esa forma, los políticos serán consientes de la obligación de aplicar políticas de estado destinadas a exterminar las consecuencias de las adicciones. Simplemente los invito a poner en agenda esta realidad que silenciosamente, pero sin pausa, nos golpea hace mucho tiempo.  

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Opinión Carlos Bramante