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Opinión

Pensar la pandemia con valores republicanos

El noble fin de protección de los ciudadanos no puede recurrir a herramientas legales que avancen sobre los derechos individuales.

Trabajadores de la Salud realizan pruebas de la Covid-19La humanidad enfrenta un desafío inédito de convivencia a escala mundial debido a la pandemia, que planteó respuestas inmediatas de los Estados, quienes pusieron en debate ideas y comportamientos cotidianos, individuales y colectivos.

El peligro de la enfermedad provocada por el Covid-19 nos puso por delante, a las personas y las sociedades, la posibilidad concreta de la muerte como algo latente, a la vez real y cercano, ante la inexistencia de vacunas contra el virus en el momento inicial.

En este marco los momentos de excepcionalidad sanitaria han sido debatidos intensamente por filósofos y juristas durante meses poniendo en evidencia que los abusos y excesos son posibles porque la situación de necesidad de controles puede derivar rápidamente en autoritarismos antirrepublicanos.

La aspiración máxima es que estos problemas globales requieren abordajes multinacionales, de Estados nacionales, pero también de miradas y soluciones locales lo que implica decisiones y acciones que perciban la problemática y hábitos culturales de cada lugar, por eso las medidas de los intendentes han sido seguidas por sus comunidades con celo ciudadano.

El problema central desde las áreas de seguridad fue y es convivir en un Estado que debe atender la emergencia con el dictado de normas claras que a veces implican la restricción de algunos derechos (no su desaparición) destinados a preservar la salud de la población. Estas disposiciones legales no son simples consejos sino normas de cumplimento obligatorio que en caso de no acatarlas conllevan sanciones.

La pandemia nos sorprendió a todos, pero en el primer momento vimos que con el plan que veníamos desarrollando en la provincia estábamos mejor preparados para afrontar los primeros días de la crisis sanitaria con efectivos en la primera línea del problema con formación profesional, que comprendieron rápidamente la situación.

Por otra parte, la sociedad, y sobre todo los sectores económicos, educativos y culturales, reclamaron el lento retorno a lo que se denomina “nueva normalidad”.

 
No puede haber desarrollo sin seguridad pública y paz social. No es posible que las empresas trabajen en un escenario de inseguridad cotidiana. Del mismo modo los ciudadanos no pueden llevar adelante su vida sin tener seguridad pública que debe siempre respetar la libertad individual.

Hace apenas unos días, en una entrevista, el gran filósofo español Fernando Savater sostuvo de manera acertada que “libertad y seguridad son dos caras de la misma moneda”. Nos sentimos identificados con esa idea que el español puso en palabras. En esta línea de pensamiento el Gobierno de Corrientes llevó adelante el manejo de la crisis sanitaria.

En el mundo de la pandemia, la híper comunicación, las nuevas tecnologías, las nuevas formas del delito, y la seguridad pública, son un tema que requiere también perspectivas y acciones locales.

El estado de necesidad sanitaria en crisis habilita a pensar en respuestas excepcionales que deben plantearse dentro de los límites constitucionales, es decir respetando los derechos y las garantías individuales. Tal vez sea apresurado llegar a ideas definitivas en torno a la seguridad en tiempos de pandemia, pero hay principios republicanos sobre los derechos de las personas que seguirán estando vigentes aún en los peores escenarios.

Se trata de sostener un punto de equilibrio entre seguridad sanitaria y derechos individuales, entre la salud de todos y la libertad de cada uno. La Policía de la provincia en este marco cumple las decisiones del Poder Ejecutivo y el Comité de Crisis integrado por equipos de salud enmarcados en los decretos del Presidente de la Nación.

Las restricciones manifestadas en decisiones estatales no significan por lo tanto la abolición, desaparición, ni suspensión de derechos ya que el noble fin de protección de los ciudadanos no puede tener una herramienta legal que avance sobre los derechos individuales o permita deslizamientos hacia prácticas autoritarias.

Este año celebramos el Bicentenario de la primera Constitución republicana de Corrientes que contiene ideas aún vigentes que siguen inspirándonos.

En la sección octava, relacionada con la seguridad individual, indica: “La persona del hombre es la cosa más hermosa del mundo” y “su vida, su honor, su Hacienda, su tranquilidad y seguridad están bajo la inmediata protección de las leyes. No podrá por esto ser privado del goce pacífico de aquellos bienes sin ser primero convencido en proceso formal del cargo, o crimen que hubiese cometido”.

Señala también que “ningún Ciudadano podrá ser preso sin que antes estuviese acreditado su delito, cuando menos semiplenamente, y sea de tal calidad, que merezca pena corporal de muerte u otra aflictiva de cuerpo”.

Estas ideas manifestadas en la Constitución de Corrientes de 1821 nos invitan a pensar y actuar la actual crisis sanitaria a partir de estos principios y valores.

 

Fuente: Infobae.com.ar

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