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Columna de opinión

Corrientes merece una oportunidad

El título refleja el "egoísmo" que tenemos los correntinos al decir "república aparte". Esta vez se trata de una columna referida al Norte Argentino. Necesitamos soluciones para las asimetrías que frustran nuestro destino. La presencia del Presidente en Yapeyú, junto a los gobernadores, es una oportunidad. También fue el encuentro de Rosario para definir la nueva licitación de la Hidrovía. Para aprovechar tenemos que tirar en la misma dirección. No hace falta buscar culpables. Es tiempo de soluciones.

Hace décadas escuchamos y leemos ensayos y editoriales sobre las asimetrías que golpean a nuestro país. Desde el Norte Argentino podemos certificar que estoicamente las aguantamos y padecemos. Incluso podemos sentirnos el "laboratorio" de los investigadores que no logran consenso para sus teorías y, menos aún, ponerlas en práctica. 

Solo necesitamos como ejemplo el precio de los combustibles. Recordemos que desde principios de 2021 sacudió las economías domesticas y empresariales en cinco oportunidades. Peor aún, desorienta a los flacos bolsillos del norte la diferencia de precios con Buenos Aires. En un país petrolero en el que nos damos el lujo de importar, debido a las erráticas políticas energéticas, llama la atención que no exista un plan para reducir o compensar costos en una de las regiones más vulnerables. 

Solo necesitamos recordar algunas cuestiones analizadas fríamente por las estadísticas como si los habitantes del Norte Argentino fuésemos robots. Algunos ejemplos: promedio salarial equivalente a la mitad de la zona más rica, productos de primera necesidad más caros, elevada tasa de informalidad laboral (trabajo en negro), esclavitud laboral confundida con generosa dádiva que solo produce ganancias que se fugan del control impositivo (evasión fiscal, por si alguien no entiende). 

Párrafo aparte merece la elevada tasa de empleo estatal destinado a mitigar la ausencia de fuentes de trabajo privado. Los correntinos sabemos que la ausencia del estado generaría serios inconvenientes porque la historia reciente nos recuerda. La falta de pago de los salarios públicos se llevó puesto un gobierno porque rápidamente requesbrajó la débil cadena de pagos.

 No hace falta señalar que lo anterior y otras cuestiones generan el combo denominado: POBREZA. Los fanáticos de las estadística solo necesitan leer que nuestras provincias ocupan los primeros lugares de un podio que debería avergonzarnos a todos.

El encuentro de Gobernadores del Norte con el Presidente de la Nación en Yapeyú debe convertirse en un punto de partida para recortar las distancias que nos excluyen del país central. Entendible son las razones de quienes, en esa región, plantean que son víctima del resto de la Argentina y, algunos de sus dirigentes, amenazan con proyectos independentistas

No se trata de encontrar culpables sino de buscar un sendero cargado de realizaciones y acotados discursos. No solo afuera, mas aún, adentro de la región que nos cobija. De lo contrario no tendremos derecho a pedir la solidaridad de las zonas mejor posicionadas. Es hora de mostrarles que su ayuda se puede convertir en realizaciones. Incluso, nos comprometemos a devolverles el favor cuando nos necesiten.  

Hace mucho tiempo utilizamos la frase "Corrientes te va a ayudar". A cambio, pareciera que esperamos un "crédito" salvador que nos financie el presente para construir el futuro. Quizás sea hora de cambiar por la expresión: "Corrientes (Norte Argentino), nos vamos a ayudar". Somos los primeros que debemos asumir el diagnóstico de la realidad que vivimos. Así podremos encontrar soluciones y aprovechar los incentivos externos. 

Reiteradamente decimos que nos faltan elementos para generar el despegue que varias generaciones esperan y, peor aún, le seguimos prometiendo a las venideras. Tenemos que observar lo que tenemos y centrar los objetivos para encontrar el camino del éxito. Para ello, hace falta una dirigencia política que despeje el bosque y nos permita ver el horizonte a todos

Más allá de las falencias y de las mejoras que hacen falta, tenemos un sistema educativo al alcance de todos: desde el nivel inicial al universitario. Asistencia económica para que las familias consigan el conocimiento que les permita ingresar al mundo laboral

Para ello, hace falta abordar el cumplimiento de los programas sociales sin banderías políticas. Necesitamos que no sean memes graciosos convertidos en motores de la bronca en la población trabajadora. Solo detengámonos a repasar algunas frases popularizadas desde su implementación: "Los planeros ganan más que yo y no hacen nada", "no quieren trabajar porque pierden el plan social", "se embarazan para cobrar de arriba".  

Las normas de contraprestación, de la Asignación Universal por Hijos, están escritas pero no se puede dejar en manos de docentes y médicos su cumplimiento. Sabemos que los formularios de los alumnos se completan sin haber alcanzado los objetivos. Es consecuencia de  la presión "sugerida" a los padres  por algún puntero o dirigente barrial.  Solo menciono la A.U.H. como ejemplo para comprender que, si el estado no controla, el resto de los programas fracasarán. No necesitamos mirar modelos extranjeros. Tenemos abundante teoría. Solo necesitamos orientar los bueyes para tirar el carro en la misma dirección.

Párrafo aparte merece la estigmatización que padecen enormes sectores de nuestra sociedad. Solo parece que utilizamos términos elegantes sacados de un diccionario mientras las víctimas siguen como en 1810 sin "saber de que se trata". Pareciera mas cómodo un bonito "disfraz" de palabras porque ayuda a tapar y no comprender los problemas. Sus "defensores" exhiben habilidad lingüística pero no ponen en práctica las soluciones. Somos víctimas de un idioma "viciado" de sinónimos que solo confunde y provoca las grietas que históricamente supimos conseguir. Las palabras se parecen a los "espejitos de colores" que recibieron nuestros antepasados a cambio de las riquezas que se llevaron los colonizadores.

Hacen falta inversiones seducidas por políticas de estado generadas en los distintos estamentos estatales. Se necesita del gobierno nacional, del provincial y de los municipios. Todos deben construir armónicamente un plafón que invite a los capitales productivos a generar puestos laborales.

Otro dicho popular correntino que no produce los efectos prometidos por los "dioses" es: "Corrientes tiene payé". Alguien nos dijo que nuestra larga siesta ocasiona el estancamiento del que nos quejamos.  Quizás nos vio envuelto en los efluvios de las pócimas que no terminan de dar el resultado mágico que esperamos. Ese podría ser nuestro error. Esperamos la solución mágica a nuestros problemas sin ayudar a encontrar el sendero adecuado.

Lo anterior, seguramente no es el único motivo, pero comenzaría a explicar porque encontramos ruinas de empresas que fueron pioneras en la región. A modo de ejemplo menciono la chimenea de la exfábrica de madera terciada en el barrio Bañado Norte (Capital) o las del Ingenio Primer Correntino en Santa Ana

Es cierto que los capitalinos deberíamos mirar con más atención lo que sucede en varias zonas del interior provincial. Hoy se destacan varias zonas productivas que pueden "contagiar" al resto de la provincia. Observemos la micro región del río Santa Lucia con su abundante producción hortícola o la zona noreste convertida en polo forestal. 

Hace unos años se comenzó a aplicar la política de parques industriales. Habrá que imprimirle mayor velocidad para que funcionen a pleno. De lo contrario, volverán a ser campos esqueléticos dotados de servicios esenciales pero tapizados por la verde maleza. Y no se trata de una rigurosa política ambiental sino de la ausencia de estímulos para que se radiquen empresas

Hace unos días se realizó en Rosario la primera reunión plenaria del Consejo Federal de la Hidrovía. Se busca inversiones para mejorar su capacidad a través de un llamado a licitación internacional luego de 25 años de concesión a una empresa belga y otra argentina. 

Esperemos que la actual ruta fluvial no se convierta en una autopista por la que solo pasen gigantes cargueros llevando producción de otras latitudes. Hoy vemos esa realidad en las principales rutas nacionales que atraviesan la región. Los enormes camiones, con patentes de países vecinos, solo se detienen en las estaciones de servicio

Todos, y los especialistas aún mas, saben nuestras debilidades y fortalezas. Es hora de concretar objetivos en base a un proceso en el que empujemos sin importar los ocupantes transitorios, aunque algunos no tanto, de los sillones gubernamentales. 

Yapeyú será sede del tercer cónclave de gobernadores del Norte Argentino presidido por el Presidente de la república. Los tópicos que analizarán los mandatarios se encuentran dentro de los que escuchamos hace décadas pero no se convierten en realidad. Esperemos que no sea otra oportunidad desperdiciada por las mezquindades políticas. Menos aún por nuestra modorra que busca culpables afuera sin asumir los propios errores

Para encontrar las soluciones abundan los asesores financiados por los contribuyentes. El pueblo no es el encargado de hacerlo. Si así fuese, estaríamos en la vereda contraria del sistema representativo que nos gobierna. Y nuestros representantes no serían herederos del Padre de la Patria, el General José de San Martín. 

No se trata de pensar solo en las generaciones venideras. Las actuales son el resultado de las promesas hechas por las anteriores. Nuestra experiencia debe servir para que hoy se pongan en práctica soluciones que faciliten el futuro de nuestros descendientes. De lo contrario también serán víctimas de promesas incumplidas y de nuestra somnolencia indolente.  

 

P.D.: si dejamos que el coronavirus sea otro árbol que nos tape el bosque seguiremos atrapados en "pandemias" que se vuelven incurables.

 

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Opinión Carlos Bramante