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Columna de opinión

PANDEMIA: el “vía crucis” para “resucitar” como sociedad

En la columna de hoy los invita a reflexionar sobre las dificultades como oportunidad para una sociedad mejor. Atravesamos el fin de semana más importante para muchas religiones (tampoco es una barrera para agnósticos o ateos). El ejemplo que nos dan la mayoría de las confesiones es el de un camino hostil para un pueblo (Judío) o un hombre (Jesús) pero con final venturoso para todos.  Necesitamos recuperar valores y evitar  grietas que sirven a pocos. 

Desde el inicio necesitamos comprender el concepto de sociedad. No tiene que ser un simple enunciado político sino una expresión genuina que vuelva inquebrantable a la Nación Argentina. Y para ello, necesitamos fijar objetivos comunes que se sobrepongan a las ideas irreconciliables que nos alejan del éxito como sociedad. Solo nos condenan a un individualismo que pareciera depender del resultado de un juego de azar y no de la trayectoria. 

2021 es un año de elecciones y, por lo tanto, una oportunidad para concretar los anhelos  enunciados al principio de la pandemia. Sin dejar de comprender las dificultades que dejó la cuarentena y que solo agudizaron los problemas anteriores. Esa situación nos quita margen para responder a los modelos ideales pero es momento de ponerlos en práctica.  

Evitar la CORRUPCION es uno de los primeros cambios que debemos proponernos como sociedad. No se trata solo de reclamar gobernantes transparentes sino también una población que practique la HONESTIDAD en todos los órdenes de la vida. Somos críticos de un empleado que pide coima pero olvidamos las veces que estuvimos dispuestos a pagarla porque estábamos “flojitos de papeles”. 

TRUCHOLANDIA se convirtió en el motor de nuestras vidas. Por necesidad o conveniencia buscamos imitaciones de productos y ponemos en peligro fuentes de trabajo. Sin dejar de recordar que muchos empresarios y comerciantes se han convertido en expertos EVASORES IMPOSITIVOS perjudicando a las arcas del Estado y provocando la interrupción de un ciclo virtuoso. Solo cabe mencionar un ejemplo del cual participamos casi todos y perjudica a la sociedad en general: los descuentos por pago en efectivo. Pensamos que  “aprovechamos” una oportunidad pero sabemos que esconde una forma de corrupción. Sin duda ínfima al lado de los “bolsos” cargados al calor del poder o de las familias que llegan a él para “emprolijar” los papeles de sus empresas.  

La JUSTICIA tiene un rol fundamental para modificar actos que atentan contra la “comunión” social. Los ejemplos mencionados con anterioridad demuestran la ausencia de los tribunales para corregir conductas nocivas. Tanto de los tribunales ordinarios como de los administrativos. 

La SALUD se volvió un pilar fundamental en tiempo de pandemia. Pero más allá de esta realidad que nos sacude y nos interroga como sociedad todos podemos ayudar a conservarla. Un año después pareciera que no aprendimos las nociones básicas de cuidado y estamos en presencia de una segunda ola de coronavirus. También podemos contribuir con un medio ambiente limpio evitando arrojar una simple bolsita a la calle.

 La EDUCACION Y FORMACION Se vuelve un motor fundamental de las transformaciones pero es necesario diferenciar ambos conceptos. Para ello, es trascendental el rol de la casa y la escuela. Necesitamos darle a cada uno el destino que les corresponde. Padres liderando la educación de sus hijos y docentes formando el intelecto de los niños. Ningún actor debe evadir su responsabilidad. Los padres debemos saber que la escuela no es “depósito de chicos” y los docentes tienen que estar preparados para tratar con personas y no robots. No hacen falta memorias llenas de conocimientos si no se desarrolla el pensamiento crítico. La educación no es cuestión de edad. Solo necesitamos mirar el ejemplo de las fiestas masivas. Hay protagonizada por jóvenes pero también por ancianos (fiesta de jubilados en Crespo – Entre Ríos)

Los VALORES forman parte de las asignaturas pendiente en nuestra sociedad para no seguir el camino de la descomposición. Por ello, necesitamos atravesar el duro camino que nos enseñan las festividades religiosas del último fin de semana. Se ha puesto de moda la palabra empatía y su práctica habitual puede ser el puntapié de la recuperación de los valores más importantes que debe practicar una sociedad: sinceridad, bondad, humildad, gratitud, paciencia, paz, equidad y otros que ya conocemos.

El MEDIO AMBIENTE es el lugar más simple y útil para poner en práctica lo anteriormente expresado. “Cuidar la casa común”, no es una frase meramente religiosa en boca del Papa Francisco. Es un llamado de atención a quienes desobedecemos las simples lecciones de ecología arrojando envoltorio de caramelos o baterías de nuestros aparatos de tecnología. Muchas veces lo hacemos sabiendo la contaminación que provocará al planeta durante siglos. Sin dejar de mencionar las grandes deforestaciones que “alimentan” a un capitalismo que pone en peligro los pulmones verdes de la tierra: llámese amazonas, Yungas del norte argentino o el mismísimo Iberá. Este último es una de las principales fuentes de un producto (el agua) que ahora cotiza en Wall Street. Quizás apresurados pero muchos advertimos que el resultado de esa cotización es al menos dudoso. No estamos seguros que protegerá el vital elemento para la vida sino que podría caer en las garras especulativas de la bolsa de Nueva York. De esa forma, solo provocará que la escases actual se agudice y se convierta en un bien inaccesible por su elevado precio de mercado. 

La POBREZA tiene que dejar de ser el “purgatorio” eterno de millones de familias argentinas. Todos debemos contribuir a que ello no siga ocurriendo. Podemos comenzar mirando a los costados y evitando condenas ligeras a los que no pueden cumplir sus metas. Es cierto y riesgoso que en el país existan generaciones sin aprender la cultura del trabajo. Pero también carecemos de empatía cuando sabemos que muchos no tienen oportunidades para alcanzar la superación. Necesitamos coincidir que hay una perversa utilización política de la pobreza: pareciera un cheque en blanco para ganar elecciones. La enseñanza del “pescador” es una tarea de todos. Aún más de los gobiernos que otorgan planes sociales y evitan que se cumpla la contraprestación a cambio de un voto.

Por ello, los REPRESENTANTES de la sociedad son actores fundamentales para trazar  políticas de estado que logren la anhelada y esperada “resurrección” social. Es vital que elijamos representantes dispuestos a perder una elección.

                                                                                                                                                                                ¡FELICES PASCUAS!

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Opinión Carlos Bramante
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