Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/82983
ECONOMIA

¿Cuánto resistirá la clase media argentina?

A priori, resultaba lógico que en una estructura social donde la clase media representaba el 45% de las familias del país, un golpe tan grande la dañara.

Contra todo lo que podríamos suponer, después de un año devastador –el PBI cayó 9,9% en 2020–, la clase media argentina mantuvo el mismo tamaño que tenía en 2019. A simple vista, no tiene sentido. Especialmente cuando los datos oficiales del Indec muestran que la pobreza subió en el mismo plazo del 35,5% al 42% de la población. Sin embargo, si hurgamos en la profundidad de este fenómeno podemos encontrar un motivo para la esperanza. Algo imprescindible cuando estamos, finalmente, de cara a la adversidad.

Según el análisis oficial y público realizado por Saimo (Sociedad Argentina de Investigadores de Mercado y Opinión), prestigiosa y rigurosa entidad que agrupa a todos los investigadores de mercado del país, al segundo trimestre de 2020, que fue por lejos el peor, la clase media lograba sostener el nivel de incidencia prepandemia, lo que no quiere decir que el violento cimbronazo no la haya impactado.

Claro que lo hizo, y mucho. La empobreció, le quitó capacidad de consumo, acotó sus sueños y mutiló buena parte de sus expectativas. Los mismos datos del Indec muestran que la caída del poder adquisitivo de un hogar promedio fue del 11% el año pasado, si lo medimos en pesos. Y si lo medimos en dólares blue, fue mucho peor: -43%.

Lo que ocurre es que las clases sociales en nuestro país se definen básicamente por dos variables: el empleo y la educación. El empleo obviamente se vio afectado. La tasa de desempleo creció 2 puntos: pasó del 8,9% en el cuarto trimestre de 2019 al 11% en el cuarto trimestre de 2020. Programas sociales de emergencia como el IFE y el ATP ayudaron a que la catástrofe laboral no fuera aun peor. Pero la educación del principal sostén del hogar no se pierde en un año. Por lo tanto, habría operado como factor de amortiguación.

Encontramos aquí una primera explicación del extraño suceso. Podríamos decir que, a pesar de un violento deterioro en el “flujo”, la clase media logró sostenerse gracias al “stock” acumulado en años anteriores. Perdió capacidad de consumo, mantuvo su cultura. Me resulta un tanto superficial y, sobre todo, peligroso este análisis. Estaría indicando que a la economía argentina puede caerle una especie de bomba atómica y casi que “no pasa nada”. De ningún modo es así. Basta salir a la calle para observarlo.