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Carlos Simón

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Desafíos

Un camino despejado hacia un futuro que debe ser diferente

El domingo próximo las urnas hablarán. El resultado es previsible. Consolidará un liderazgo. Asignaturas pendientes y desafíos para los nuevos tiempos.

Gustavo Valdés asumió en el 2017 sin capital político, había sido elegido por Ricardo Colombi para sucederlo en el sillón de Ferré. 

Su primer gabinete fue heredado. Desde allí comenzó a construir su poder, a cimentar un liderazgo que, ahora, lo encuentra en el momento más alto y con mayor aceptación popular.

¿Qué sucedió? Apeló a su habilidad e intuición política para explotar lo que era cuestionado de su mentor. 

Basó su gestión en el dialogo, en la conciliación, en la toma de decisiones con información territorial con datos científicos y con un manejo diferente del marketing y de la relación con la gente.

Soportando las presiones típicas del poder forjó su rumbo con un destino claramente definido: construir su propio espacio eludiendo conflictos que podían anticipar o complicar su gobierno.

Puertas adentro “colonizó el colombismo” como base de su liderazgo. No fue “conquista” en base al sometimiento ni a la expulsión. Fue “colonización” generando expectativas. Nuevo liderazgo. Más espacios. 

Manejó los tiempos. 

Ayudado por una oposición perdida en sus propios laberintos, sedujo a intendentes no afines y los impulsó a crear una propuesta electoral en el 2019 con el doble objetivo de dividirlos y de concebir un liderazgo que hasta ese momento era inexistente.

Las elecciones de medio tiempo las planteó plebiscitando su gestión. Las sorteó con éxito obteniendo un resultado histórico. 

Le sirvió para desarticular a la oposición, obtener mayoría calificada en ambas cámaras y hacia adentro comenzar a manejar los tiempos y las decisiones de la alianza gobernante.

Construyó una relación personal e institucional con Alberto Férnandez rompiendo el aislacionismo político de Corrientes que había generado pérdida de oportunidades para la provincia.

Crónica de una relección anunciada 

En enero de este año, Gustavo Valdés sabía claramente las decisiones que debía adoptar para ser reelecto. No las demoró. Llevó adelante un plan, que no tuvo fisuras.

Amenazó con armar su propio espacio político. Con encuestas que lo avalaban decidió que su proyecto político no se terminaba y que sería candidato a gobernador con o sin el apoyo de los dirigentes de la alianza gobernante.

En marzo comenzó los tramites de inscripción de la marca “Vamos Corrientes” y de separarse de Eco. Los “gordos” amenazaron con un armado diferente. Ya era tarde. Tras algunas rispideces el conflicto estaba resuelto. La suerte estaba echada. 

No había margen ni tiempos. Valdés terminaba de hilvanar su jugada política más importante. Su candidatura a la relección estaba encaminada.

Asignaturas pendientes

En el debe, queda avanzar en aspectos que el mandatario provincial resalta en lo discursivo: modernidad, inclusión y desarrollo, claves para CONSTRUIR una provincia diferente.

Las acciones en su segundo mandato deberán ser consecuentes en ese sentido. El mensaje debe ser claro para mostrar el camino que pretende forjar un modelo que deje atrás décadas de postergación.

La pobreza endémica es un factor que no puede soslayarse. Los índices en Corrientes son similares a los del país, pero no es un atenuante. La lucha contra ella debe ser política de estado. 

Una verdadera e inclusiva participación de las mujeres en el gabinete es otra de las deudas. No basta con enviar proyectos a la legislatura sobre paridad y voto joven que, además, fueron trancados por el propio oficialismo. Se requieren acciones concretas, hoy ausentes.

Otra asignatura pendiente en su gobierno es la educación. No basta con inaugurar edificios y entregar material didáctico. El cambio debe generarlo desde adentro, en lo pedagógico, fomentando la meritocracia -en la que se formó él mismo- y no seguir sosteniendo políticas perimidas y autoritarismos sin sentido. Sin educación no se puede erradicar la pobreza.

La nueva agenda también plantea la cuestión ambiental. Deberá ser política de estado con funcionarios proactivos y no meros espectadores de la realidad. 

Camino allanado, desafío por venir

Gustavo Valdés va camino a obtener una victoria histórica. Sus porcentajes serán los más elevados para una primera vuelta electoral. La contundencia del resultado le abrirá las puertas para conformar un gabinete dinámico, ágil, consecuente con las políticas que pretende implementar. Esa resolución será clave. Marcará el rumbo de la gestión.

No deberá olvidar que los apoyos populares suelen ser efímeros. Que los pueblos necesitan saber hacía donde van.

No alcanzará con un marketing profuso, ni con palabras edulcoradas. Las demandas cambiarán y serán mayores.

Se necesitarán acciones y resultados que modifiquen condiciones de vida a una sociedad que, en su gran mayoría, espera de sus gobernantes conductas y decisiones en ese sentido. 

En definitiva, de eso se trata la política. De poder generar condiciones y oportunidades para que la gente viva mejor.

El domingo 29 consolidará a Gustavo Valdés como único e indiscutido líder del oficialismo 

Comenzará el desafío más difícil de su vida política. Será el inicio de un camino con mayores obstáculos y resistencias internas para encarar la transformación de fondo que necesita la provincia. Avanzar en esa senda significará eliminar privilegios. 

Será su decisión qué camino elige.

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