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Carlos Bramante

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Columna de opinión

Corte de boleta: ¿pensado o mandado?

La elección del último domingo en Corrientes dejó un fenómeno poco frecuente. En Capital un 15 por ciento eligió candidatos de boletas diferentes. La modalidad fue notaria en las categorías de gobernador e Intendente. Un  suceso que fortalece la necesidad de reformas al sistema electoral correntino.

La respuesta al título de esta nota sería insignificante para la práctica y beneficio electoral de la sociedad. Más aún si, el uso de la tijera, responde a los intereses sectoriales de la dirigencia política. De todas formas, analicemos dos alternativas. 

Si fue un voto consiente estaríamos en presencia de una maduración cívica que augura un futuro institucional equilibrado y ordenado. Un paso importante para lograr una democracia moderna, pluralista y de consenso destinada al bienestar común.

En cambio, si las estructuras políticas fueron dueñas de la tijera habría sido una utilización y manipulación de la conciencia ciudadana. De esa forma, sus nobles fines quedarían “herrumbrados” por maniobras tramadas en los recovecos partidarios. Una práctica que alteraría la voluntad de la mayoría popular en beneficio de una minoría dirigente.

Ninguna de las respuestas podemos descartar como resultado de lo ocurrido el 29 de agosto pasado. La experiencia personal podría inclinar la balanza hacía un lado o hacia el otro. El resultado sería el mismo: la necesidad de reformar el régimen electoral.

Tampoco descartemos que haya sido una “muestra gratis” de la dirigencia y podamos transformarla en aprendizaje para futuros comicios. Esperemos que germine en la ciudadanía para deshacernos de las listas sábanas que “inundaron” los cuartos oscuros de la última elección.

De todas formas, el corte de boleta es ineficaz para otras categorías. En el caso de los candidatos a legisladores, el fastidio ciudadano llega a su máxima potencia. Ocurre al encontrarse con diputados, senadores o concejales elegidos bajo la imagen “protectora” de quienes encabezaron las listas. 

El reclamo de reforma al régimen electoral se remonta a más de una década y las promesas cumplen idéntico periodo. Estas últimas se renovaron el domingo pasado y algunos dirigentes manifestaron su urgencia. La población solo aspira a que no sea un nuevo incumplimiento político. 

Hay variadas alternativas para perfeccionar la elección de representantes en Corrientes. Por ello, no puede demorarse un debate abierto a todos los sectores sociales. Las comisiones legislativas necesitan escuchar a cada sector político y también a los ciudadanos y organizaciones dispuestas a colaborar con propuestas superadoras.

La dirigencia tiene que abandonar el “temor” a la falta de preparación ciudadana. Las “barreras” que esgrimen algunos, solo son excusas para mantener el sistema vigente. Ni el nivel educativo ni la edad condicionan la puesta en práctica de las reformas, solo  es necesario enseñarlas con tiempo.

 En la actualidad los recursos de comunicación son variados y masivos para llegar a cada votante. Desde los medios tradicionales, pasando por las modernas redes sociales y los “invasivos” mensajes de texto que se repetían durante el mismo día y del mismo candidato. 

Las reformas deben abarcar el despropósito electoral del domingo pasado. Los ciudadanos no necesitan encontrarse con una falsa “ensalada” de boletas donde los “ingrediente” sean casi los mismos. Solo hubo diferencias en los sellos partidarios.

De haber sido una multiplicidad de opciones sería tolerable para la dañada paciencia ciudadana. Ello no sucede porque se sospecha que es una encuesta abierta para definir negociaciones futuras dentro de las coaliciones políticas. El ciudadano no necesita someterse a ese laberinto partidario que no resuelve sus problemas.

Podría ser polémica y calificada de antidemocrática mi opinión. De todas formas, me animo a proponer que los partidos políticos, sin candidatos propios, estén obligados a presentar el doble de avales para su habilitación

Los modernos sistemas electorales, que funcionan en otras provincias, ofrecen soluciones a estos entreveros onerosos y contaminantes del medio ambiente. Su existencia solo alimenta trampas electorales puestas en práctica el último domingo. Recordemos a los votantes que se encontraron con boletas tiradas en los cuartos oscuros.

De todas formas, no olvidemos la advertencia de los especialistas sobre la necesidad de un régimen electoral que conserve el soporte impreso. El voto electrónico se descartó en varios países por falta de transparencia y confidencialidad para los votantes. Expertos informáticos del Conicet demostraron en 2017 que es más vulnerable y menos auditable.

No hay motivos para demorar el proceso de reforma al sistema electoral correntino. De no ocurrir, oficialistas y opositores serán  responsables de que en 2023 sigamos utilizando un método vencido y deficiente. 

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Opinión Carlos Bramante
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