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Historia de compañerismo

Repararon silla de rueda y adaptaron el baño para una alumna de la Escuela Taller “Harold Fores”  

Profesores y alumnos de los Talleres de Carpintería y Expresión Artística del establecimiento realizaron los trabajos. De esta manera garantizan el acceso y permanencia en las clases presenciales, de una joven con vulnerabilidad física, social y pedagógica. 

Claudia Pittala, es la joven de la Escuela Taller “Harold Fores” que volvió a clases gracias al trabajo de profesores y alumnos que arreglaron la silla de rueda y adaptaron los baños del establecimiento para ella.  

Teresa Camargo, la mamá de Claudia, sobre la historia de vida de su hija, contó: “mi hija tiene 43 años, tiene parálisis cerebral y es dependiente de su traslado en silla de ruedas, sino muy lento camina, y en la escuela tenían que armar un cuidado especial para ella los profesores y profesionales que le atendían”.

A su vez, Teresa comentó: “pusieron elementos para que ella pueda manejarse sola en la escuela, en el baño, así los profes no tienen que estar encima de ella y para cuidarla y cuidarse todos también”.

Asimismo, de cómo cambió la vida de Claudia, mediante la asistencia a la escuela taller, describió: “ella ha avanzado mucho en la escuela, para ella ir al taller es como ir a Disney, está ahí con sus maestros, sus médicos, sus compañeros, ella es muy feliz y despierta mucho amor entre todos”.

“Ella es muy inteligente y capta todo lo que le explican y le enseñan, tanto que desde el 16 de marzo del año pasado que no pudo ir más a la escuela entró en un pozo depresivo, lloraba, estaba muy mal y ayer pudo volver, después de casi un año y medio” relató la madre.

De su vuelta a la escuela, Teresa afirmó: “cuando supo que iba a volver estaba muy nerviosa y feliz roque se iba a reencontrar con todos los que ella quiere, es su lugar en el mundo en la escuela taller”.

Al mismo tiempo, la madre remarcó: “agradezco inmensamente a todos los profesores y compañeros que pudieron hacer posible que ella vuelva, poniendo todo lo que ella necesita para que esté ahí con todos los demás”.

“Claudia es la alegría de la casa, ella se levanta y ya empieza a hablar, feliz, contenta, se ríe, ella no sabe lo que estar enojada, o mal, por ahí se pelea con sus hermanos, pero rápido se amigan” detalló.

Y agregó: “la felicidad de una hija no tiene precio para mí, y lo que toda la escuela taller hizo por ella es impagable”.

 
 

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