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Carlos Bramante

Columnista

La Escuela Hogar presente y no pasado

La institución cumple sesenta y nueve años. Facilitó su edificio para una justa causa: el Hospital de Campaña. Se salvaron y seguirán salvando vidas atrapadas por la pandemia. Pero su utilidad educativa y social no venció. Mucho menos, en el “amanecer” de la post-pandemia y sus secuelas.

Es fundamental tener presenta la trayectoria educativa y social de la Escuela Hogar. No puede desperdiciarse en una ciudad donde las familias con necesidades y las necesidades de las familias desbordan las estadísticas.

Una modalidad de instrucción, educación y contención que no quedó en desuso. Mucho menos, en esta incipiente post-pandemia que deja dolorosas consecuencias. Todo lo contrario, obliga a fortificarla y adaptarla en lo social como en lo pedagógico. 

Solo tengamos en cuenta la realidad de la desocupación y la informalidad laboral. Esta última provoca, en muchos correntinos, salarios por debajo del mínimo indispensable. Por eso, las familias necesitan una ayuda para contener a los hijos mientras consiguen un destino laboral apropiado. Incluso, aquellas madres con hijos abandonados por el padre o padres y madres que realizan varios trabajos para alcanzar un ingreso digno.

Quiero resaltar el presente párrafo antes de seguir argumentando su continuidad. La Escuela Hogar “prestó” su edificio a un objetivo razonable. Fue acertada la decisión del gobierno provincial de ponerlo al frente de la lucha contra la pandemia. Se necesitaba hacerlo rápido y se logró el objetivo de salvar y seguir salvando vidas. 

Además,  los investigadores e infectólogos nos recuerdan que el coronavirus seguirá entre nosotros. Aunque la campaña de vacunación sea efectiva,  no ahuyenta el “fantasma” de una tercera ola. Sin olvidar que nuestro sistema hospitalario ya quedaba chico en la pre-pandemia.

Mas aún con nuestro comportamiento “suicida” que planteaba el domingo anterior. Los resultados del fin de semana largo y los días sucesivos dejan, en lo que va de octubre, el triste resultado de más fallecidos en siniestros viales que por Covid-19. 

Volviendo a la Escuela Hogar, es necesario garantizar su continuidad con un nuevo edificio o la ampliación del espacio que ocupa actualmente. Sobra terreno para lograr el objetivo, solo hace falta invertir en la edificación de una estructura conveniente para la demanda actual. Y es necesario exigir que la Nación no se haga la distraída.

Es cierto que la vieja Escuela Hogar tenía un edificio que provocaba erogaciones significativas en mantenimiento mientras se reducía su uso. No olvidemos que la educación, al igual que la salud, no es un gasto, es una inversión. 

También sufrió los vaivenes de la falta de Políticas de Estado en Provincia y Nación. Así quisieron “apagar” su utilidad y alguna vez, con el “peso” de su origen, la cerraron temporalmente. Ese pasado no se puede volver a repetir.

La pandemia no es argumento para abrir el camino de su desaparición. Es momento de poner en práctica el talento fructífero, de funcionarios y técnicos, que diseñen y construyan un edificio que asegure pleno funcionamiento en el corto plazo.

La realidad actual de la institución solo genera zozobra en padres y tutores que proyectan el ciclo lectivo 2022. No tienen certeza de presencialidad permanente este año y tampoco el próximo.

El proceso de inscripción iniciado no servirá de parámetro para determinar la demanda de la institución. Tampoco su resultado podrá utilizarse para argumentar que cumplió un ciclo. De ser así, sería una de las tantas estrategias usadas, en diferentes épocas institucionales y políticas, para cerrar establecimientos sociales necesarios en la comunidad.

Desde que la Escuela Hogar “prestó” su edificio no faltaron los compromisos de funcionarios que garanticen su continuidad. Es momento de accionar el cumplimiento de la palabra empeñada. Tampoco deja de llamar la atención, salvo alguna moderada excepción,  el “silencio” de la dirigencia gremial docente. 

No olvidemos el hacinamiento escolar que registran diferentes edificios capitalinos. Es sabido que no sobran edificios, sobran incomodidades para alumnos decididos a construir su futuro con educación.

La ubicación de la Escuela Hogar sigue siendo, geográfica y socialmente, estratégica. Queda cerca de los barrios carenciados diseminados en los cuatro puntos cardinales de la ciudad. Sin olvidar que llegan chicos de localidades cercanas cuyos padres permanecen en Capital, todo el día, para trabajar.  

No hace falta pedir tres deseos para la Escuela Hogar, solo uno: que siga desempeñando su rol de formación y educación. Destinado a niños con dificultades para cumplir el sueño de ser un adulto venturoso. Son miles los egresados que alcanzaron ese objetivo después de pasar por la institución, por eso: es presente y no pasado.

                                                                                                                    ¡FELIZ ANIVERSARIO!