Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/34248

Superclásico: los expertos advierten por los riesgos de hacerse mala sangre

Mañana, millones de hinchas argentinos seguirán el partido. El fútbol y el corazón son parte de un mismo retrato. La pasión manda, pero el combo puede ser explosivo. Roberto Fontanarrosa lo contó a la perfección en el cuento "21 de diciembre de 1971": un grupo de amigos hinchas de Rosario Central lleva de prepo al "viejo Casale" a ver un clásico contra Newell's porque lo consideraban un talismán, y el hombre sufre un paro cardíaco en la tribuna en pleno festejo del triunfo del canalla.

¿Qué pasa cuando el entusiasmo se convierte en fanatismo extremo? ¿Cuáles son los riesgos?

A la carga emotiva que de por sí tiene un superclásico copero entre Boca y River, el de este martes (21.30 en la Bombonera) viene con el antecedente directo de la definición del año pasado, que incluyó al suspensión de la final por el ataque al micro de Boca cuando llegaba al Monumental y la definición en Madrid que consagró al equipo de Marcelo Gallardo.

El partido de vuelta por las semis de la Libertadores definirá la suerte de cada equipo, quién pasa a la ansiada final; pero también el humor de millones de hinchas en la Argentina.

Las alteraciones en la salud que desatan los partidos de fútbol suelen estar relacionadas con el corazón. Hay evidencia científica que lo respalda, como estudios publicados en New England journal of Medicine. Pero también hay quienes canalizan los nervios a través de la respiración o del aparato digestivo.

“Ante este tipo de eventos, suele haber mayor cantidad de episodios cardiovasculares porque la emoción se vive dentro del organismo como una amenaza. Además, la poca irrigación en las arterias coronarias puede llegar a producir un infarto”, subraya Jorge Franchella, especialista en cardiología.

Por su parte, Mario Boskis, médico cardiólogo, señala que quienes desconocen su estado de salud corren mayor riesgo que los cardiópatas porque tienen una arritmia, aún no detectada, que está expuesta en el momento de la emoción. “El famoso 'me va a dar algo' puede ser un síntoma de enfermedad coronaria que se presenta con dolor en el pecho (zona de la corbata) o un signo de infarto inminente. Se deben controlar presión arterial, colesterol y glucemia”, sugiere.

Entre dudas y certezas, los hinchas atraviesan cada partido con sensaciones encontradas. Todo lo viven a flor de piel. “La emoción en el hincha produce estrés, es decir, una discordancia entre la expectativa y la realidad. Sucede que el organismo libera sustancias químicas que pueden dilatar las pupilas, subir la presión o incrementar la frecuencia cardíaca y respiratoria. El cuerpo se prepara para una reacción de huida como si estuviéramos amenazados por un enemigo invisible”, detalla Boskis.

Pero la ansiedad es difícil de controlar para un hincha apasionado por su club: “En esta clase de partidos, el trauma está presente hasta el último minuto. Cuando la pelota empieza a rodar, se van el apetito y las ganas de fumar”, asegura Federico (25), hincha de River, de Chascomús.

La familia Mella, del barrio Barracas, es futbolera y fanática de Boca. “A la hora de ver los partidos, el nerviosismo se va compartiendo y aumentando”, aseguran todos sus integrantes. La premisa siempre es la misma: que Boca le gane a River con juego y garra.